Todo apunta a un nuevo Grand Slam

"Es un león en la sabana". El espíritu de Nadal y la estabilidad que le acerca al US Open

Aún con calabres y molestias de estómago, el balear se sobrepuso para meterse en semifinales del abierto americano. Su rival no dudó en elogiarle. Rafa se enfrentará a la revelación del torneo

Foto: Rafa Nadal celebra su victoria ante Schwartzman que le dio el pase a semifinales del US Open. (EFE)
Rafa Nadal celebra su victoria ante Schwartzman que le dio el pase a semifinales del US Open. (EFE)

Rafa Nadal sigue agrandando su leyenda de manera inexorable. Lo contábamos en El Confidencial estos pasados días: el balear es el máximo favorito en el US Open porque la fortuna le sonríe, con un cuadro despejado prácticamente de tenistas top10, y porque no queda nadie que a nivel de sensaciones y confianza pueda igualarle. El español, desatado y en uno de los mejores momentos de su carrera deportiva, ya está en semifinales del abierto americano tras derrotar esta pasada madrugada al argentino Schwartzman en tres sets, que se deshizo en elogios hacia él: "Es como un león en la sabana".

Finalista en Melbourne, ganador en París, semifinalista en Londres y aún con con la incógnita de Nueva York, el balear presenta sus credenciales a firmar una temporada histórica. Aún con calambres en los brazos y problemas de estómago que le pusieron el partido muy cuesta arriba, Rafa se impuso sacando la fiera que lleva dentro. Estos enormes resultados en Grand Slam solo los había conseguido una vez en su carrera, en 2008, cuando fue campeón sobre la arcilla de Roland Garros y la hierba de Wimbledon, y cayó en semifinales de Australia y Estados Unidos. Aquel año terminó como número uno del ranking ATP, circunstacia que podría repetir ahora debido a la lesión en el hombro de Djokovic, que puede privarle de la defensa de los puntos que restan de aquí a final de curso.

Quién se lo iba a decir a Rafa Nadal en el mes de marzo, cuando tuvo que abandonar Indian Wells por sus inoportunas molestias en la rodilla. Aquello volvió a cuestionar su futuro en el circuito profesional, pero el balear volvió para demostrarle al mundo que se equivocaba. Empezó a carburar sobre su superfice predilecta para, posteriormente, sumar un nuevo entorchado en Roma antes de citarse de nuevo con la historia en Roland Garros. Ya tiene 12 títulos en el abierto francés y nadie en su sano juicio se atrevería a decir que no lo volverá a ganar en 2020. "Creo que tuve un carácter estable durante toda mi vida, en toda mi carrera. Eso ayuda a permanecer estable, mentalmente enfocado, mentalmente relajado y mentalmente siempre listo para respetar a cada oponente, jugar cada punto, jugar cada juego, jugar cada set y así cada partido hasta el final", comentó el manacorí en rueda de presa. Rafa tiene a su alcance, si la salud le respeta, superar a Federer en 'majors' y batirse durante los próximos cuatro años por la corona absoluta de este deporte contra Djokovic, el único que por edad puede hacerle frente.

Matteo Berrettini celebra su victoria contra Monfils en cuartos del US Open. (EFE)
Matteo Berrettini celebra su victoria contra Monfils en cuartos del US Open. (EFE)

La revelación del torneo

En su encuentro contra Schwartzman, Nadal se sobrepuso de situaciones verdaderamente complicadas. Pocos jugadores han conseguido levantarle cuatro juegos al balear y el de Buenos Aires fue uno de ellos. Lo hizo, además, dos veces: primero para levantar un 4-0 de desventaja en la manga inicial y, segundo, para nivelar la balanza con 5-1 en contra en el segundo set. Rafa sufrió y peló contra su físico para achicar el agua que le llegaba al cuello. Su saque esta vez no acompañó, al igual que su resto. Tuvo que tirar de bolas altas, también de errores del rival, para llevarse definitivamente un encuentro marcado por la humedad, cosa que en principio favorecía al argentino. "Me siento bien. Hoy era un día muy húmedo, muy pesado, al final del segundo set tuve algunos calambres hasta los seis primeros juegos del tercero. Tomé un poco de sal y se fueron. Estoy en buena forma, sin problemas", explicó.

El número dos del mundo se enfrentará en la ronda previa a la gran final a la revelación del torneo, el italiano Matteo Berrettini, de solo 23 años. El transalipino está realizando un gran curso, con dos títulos de ATP 250 en su poder, y un buen torneo de Wimbledon donde cayó en octavos contra Federer. Es el número 25 del ranking, pero no parece que pueda ser impedimento para un Nadal experimentado en estas lides. Matteo tiene por delante un duro examen que preparar. Rafa sabe perfectamente que el partido pasará por lo que diga su raqueta. La lógica apunta a que ganará el partido y, además, con solvencia.

Berrettini es un tenista alto que se maneja mejor desde el fondo de la pista que en la volea. Por sus características, es un rival que le viene bien al español. Aún se encuentra en la búsqueda de su madurez. "Matteo sirve grandes saques, juega con grandes golpes de derecha, se mueve bien y viene con confianza por su gran temporada. Veremos, necesitaré jugar lo mejor posible, pero creo que hoy he dado un paso adelante", explicó Rafa sobre el integrante de la 'next gen'. El español se encuentra ante un escenario perfecto para cosechar su 19º grande. Solo Daniil Medvedev, ganador en el Master de Cincinnati, parece inquietarle en una hipotética final. Se cuece su cuarto cetro sobre suelo americano. "He logrado llegar a cuatro semifinales de Grand Slam esta temporada, eso es mucho. Estoy muy feliz por ello. Ya empezaré a pensar mi plan contra Berrettini", zanjó.

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