CAYÓ EN OCTAVOS DE FINAL ANTE NISHIKORI

Pablo Carreño explota con insultos al árbitro en su derrota en el Open de Australia

Pablo Carreño no pudo contener su temperamento cuando el juez de silla tomó una decisión que el tenista asturiano consideró errónea. Era el final del partido y era un momento decisivo

Foto: El enfado de Pablo Carreño en Australia. (Reuters)
El enfado de Pablo Carreño en Australia. (Reuters)

“Estoy triste, la manera de irme no ha sido la adecuada. He perdido la cabeza. Quiero pedir disculpas porque he cometido un error muy grave. Espero que me puedan perdonar. Hice uno de los mejores partidos de mi carrera y es muy triste acabarlo así”. Pablo Carreño estaba completando uno de los mejores 'grand slams' de su vida. Transcurrían cinco horas de los octavos de final del Open de Australia —ante Kei Nishikori— cuando estalló ante el árbitro por una bola en el super 'tiebreak' que decidía el partido. El juez de silla le dio la razón al tenista japonés y el asturiano no se pudo contener. "¡Hijo de puta!" o "¡cabrón!" fueron algunos de los insultos por los que minutos después pidió perdón en rueda de prensa. Perdió el partido por 6-7, 4-6, 7-6, 6-4 y 7-6.

Con un marcador de 8-5 a favor, el tenista español golpeó una bola que dio a la cinta y que botó sobre la línea... En ese momento, el juez de línea cantó "out", pero Nishikori continuó y concluyó el punto. Carreño solicitó una revisión que el árbitro no le concedió para resolver la duda de si el juez de línea gritó "out" antes de que el japonés golpeara la bola (Carreño, en cuanto escuchó "out", desconectó). “La cantan fuera antes de que la golpee Nishikori. Y el juez, no sé por qué, decide darle el punto a él. ¿Para qué pide entonces el Ojo de Halcón si lo tenía tan claro?”, explicaba tras el choque. "Creo que tengo razón. Los árbitros que estaban al lado no se atrevieron a tomar ninguna decisión. Es un error muy grave. El supervisor debería haber intervenido. ¿Que esperaba, a que nos peleáramos?", concluyó.

"Solo fue un punto..."

A partir de ahí y tras el monumental enfado, la cabeza de Carreño se derrumbó y el 8-5 que tenía a su favor se convirtió en un 10-8 en contra que terminó por enviarle a casa y al nipón a la siguiente ronda (jugará ante el número uno, Novak Djokovic). La psicología es un testigo directo del desenlace de un partido de tenis, y este es un ejemplo más. Carreño ya no dio pie con bola, pese a que seguía por delante en el marcador: "Solo fue un punto. Yo había remontado dos sets... Solo fue un punto. Tal vez le afectó, pero él también se tomó su tiempo y a mí también podía haberme afectado", señalaba por su parte Nishikori.

Estar tan encendido no es una excusa que le pueda servir a Carreño ante la sanción a la que se enfrenta. El de Gijón se marchó de la pista Margaret Court (la número dos) de Melbourne con pitos y el arrepentimiento de concluir así uno de sus mejores torneos.

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