los recuerdos de su primer entrenador

Garbiñe, la niña que dejó en un rincón las muñecas para hacer magia con una raqueta

René Fajardo, el primer entrenador que tuvo, recuerda desde Venezuela cómo Garbiñe Muguruza “quería estar más tiempo jugando al tenis que con sus amiguitas jugando con muñecas”

Foto: Garbiñe Muguruza se metió en el bolsillo a la exigente afición de Wimbledon (Reuters)
Garbiñe Muguruza se metió en el bolsillo a la exigente afición de Wimbledon (Reuters)

Sus hermanos ya sabían cómo manejar una raqueta, hasta que un buen día el padre decidió que su pequeña siguiera el mismo camino. No podía imaginar que años después, aquella niña conseguiría lo que no pudieron los mayores de la casa. Garbiñe Muguruza se puso a dar pelotazos a los 5 años en el Club Mansión Mampote de Guarenas, cercano a Caracas, donde comenzó a soñar con alcanzar la gloria algún día. En aquellas pistas que ya quedan en el recuerdo, la hispano/venezolana inició un camino al que quedan muchos kilómetros por recorrer. En la hierba de Wimbledon se quedó a las puertas de tocar el cielo, pero dejó claro que lo tiene todo para reinar algún día.

“De lunes a sábado, y durante una hora al día, se entrenaba Garbiñe cuando comenzó a jugar al tenis”, recuerda para El Confidencial René Fajardo, el entrenador que dio las primeras lecciones a la tenista. “Era muy bebé todavía y le daba clases particulares. Yo conocía a su padre y a sus hermanos, y un buen día comencé a trabajar con ella”, explica el veterano entrenador. “Tenía un temperamento espectacular, era muy activa y aprendía todo con mucha rapidez”, subraya Fajardo.

Prueba de ese fuerte carácter es que “no dejaba que su padre entrara en la cancha a darla instrucciones; un día vino a decirle que él no sabía de tenis y que era yo el que debía enseñarla cómo ejecutar los golpes. No le permitió que se metiera en la pista y le dijo que la dejara tranquila y la respetara, que mandaba su profesor, en este caso yo”, comenta el primer maestro de Garbiñe. “Tenía demasiada personalidad para su edad y era hiperactiva”, recalca, señalando que “era una niña que quería estar jugando al tenis a todas horas, nunca se cansaba de hacerlo”. Recuerda que un buen día le dijo a José Antonio, el progenitor de Garbiñe, que tenía en casa un diamante: “Tiene mucho talento para jugar al tenis y va a ser más grande que sus hermanos; ella sí te va a llevar a presenciar grandes torneos...”. Y así ha sido.

Siempre con una raqueta en la mano

A pesar de su corta edad, destaca Fajardo, “Garbiñe ya demostraba que era muy madura aunque no dejaba de ser una niña. Es algo, por ejemplo, que se ha visto en Wimbledon. Era muy disciplinada a la hora de entrenar, tal vez porque sus padres siempre fueron muy estrictos. Se trata de una familia muy trabajadora y Garbiñe trasladó esas enseñanzas recibidas a la pista de tenis. Fue siempre una niña muy aplicada cuando tocaba jugar al tenis y por ello no es raro verla ya entre las mejores del mundo”. “Siempre tenis, siempre tenis… Cuando yo estaba descansando, venía a por mí para que continuáramos jugando”, dice emocionado.

Como resultado de esa creciente pasión por la raqueta que iba germinando en su vida, “Garbiñe quería estar más tiempo jugando al tenis que estar con sus amiguitas. Sí, le gustaba más la raqueta que las muñecas. No quería parar nunca”, recalca René, entusiasmado en la lejanía viendo cómo aquella pequeña va camino de hacer historia. “Insisto en que siempre fue muy trabajadora y ha sido esa actitud la que la ha llevado a la élite del tenis mundial; absorbía muy bien todas las directrices que le daba”, destaca.

Entre España y Venezuela

René Fajardo considera que Garbiñe “no tiene límite, yo no se lo veo, porque cada vez es mejor tenista. Tiene un gran físico, perdió peso, su preparación es óptima, sus desplazamientos en la pista son muy buenos… La verdad es que me siento orgulloso de verla jugar a ese nivel. Su potencial es tremendo”. “Hay que esperar para ver hasta dónde puede llegar, pero es evidente que ha mejorado mucho. Con su estatura y su poderío físico, creo que llegará muy alto y con rapidez”, comenta el primer entrenador de Garbiñe.

Cuando tocó decidir qué país defendería, Muguruza optó por la bandera española. Fajardo dijo en el su momento que “jugará para Venezuela”, lo que supondría “una gran inspiración para los jóvenes tenistas del país”. No acertó, pero a pesar de ello reconoce que “no me molesta porque su trabajo lo realizó en España. Está bien, pero lógicamente me hubiera gustado que eligiera Venezuela”. Lo que nadie le quita es “el gran orgullo” que siente por haber sido la primera persona que enseñó a Garbiñe cómo hacer magia con una raqueta de tenis,como bien ha demostrado en Wimbledon.

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