luis pasamontes, exciclista y mentor deportivo

"La gente olvida que Cristiano Ronaldo tiene dos pulmones, corazón y sentimientos"

Exciclista profesional, Luis Pasamontes sigue en contacto con la realidad oculta del deportista profesional, oculta entre la fama, el dinero y la proyección social

Foto: Luis Pasamontes en su etapa con el Movistar.
Luis Pasamontes en su etapa con el Movistar.

Luis Pasamontes fue ciclista profesional durante once años en varios equipos, entre ellos el Caisse d´Epargne y el Movistar. Participó en las tres grandes vueltas ciclistas y en numerosas pruebas internacionales. Desde su retirada en 2012 se especializó en el ‘mentoring’ deportivo para ayudar a la integración del deportista profesional retirado, es conferenciante y colabora en diferentes medios de comunicación. En la siguiente entrevista el exciclista habla sobre la vida emocional del deportista y sus problemas, no siempre bien entendidos entre la fama, el dinero y la admiración social. El Confidencial da asi la bienvenida a Luis Pasamontes, quien ofrecerá en esta casa su personal visión sobre el mundo del ciclismo y el deportista en general.

De la gloria un día, al anonimato al siguiente. Para el ciclista asturiano hubo una vivencia personal que le cambió los esquemas de su profesión, del mundo que le rodeaba, y de su propia vida. “Una de las llamadas que atención que tuve fue después de terminar una Vuelta Ciclista a España en Madrid. De tener escolta policial el domingo para bajar del furgón a firmar y que la gente te aclamase, al día siguiente, en el mismo sitio, con mi novia: no me conocía nadie. En esos momentos sales de la burbuja”.

Una burbuja que rodea a todo profesional, y que se agranda cuanta mayor es su proyección social. “Solo te rodeas de los amigos a los que le gusta la bici, de tu familia que te quiere, de quienes se acercan a ti por ser figura deportiva. Te das cuenta de que vives en una burbuja, y de que eres el primero que no quieres romperla. Cuando se va a romper, buscas otro camino para meterte otra vez dentro para vivir en ese mundo, que es fácil”.

"Muchos son millonarios, y adolescentes"

Pasamontes con el maillot del Caisse de Epargne.
Pasamontes con el maillot del Caisse de Epargne.

Pasamontes explica que el deportista profesional también vive en otro escenario que no resulta fácil de comprender desde el exterior. “Cuando ve al deportista famoso, la gente se cree que su vida es maravillosa, pero hay una parte emocional que está muy por encima de todo eso. En muchas situaciones, en lo que menos pensaba era en mi contrato. Pensaba en otras cosas, desde un abrazo de tu líder, un gracias por el trabajo, o una palmada en la espalda de un manager que te daba la enhorabuena hasta en momentos en los que no estabas como debías".

Cuando Cristiano decía que estaba triste la gente no lo entendía. En las redes sociales le machacaban. Ese señor también tiene dos pulmones y un corazón. Tiene mucho dinero en el banco, ¿y qué? Tiene sus emociones y sentimientos, son personas. Y a veces se nos olvida la edad que tienen muchos de los deportistas, que muchos son casi niños. Son gente que pueden paralizar un país, pero que siguen siendo un chavalines. El cerebro y la madurez no cambia por una llevar una camiseta determinada. Muchos son casi adolescentes y multimillonarios. Desde fuera te pueden ver como un superhombre, pero dentro a lo mejor hay un mundo emocional tocado que la gente no entiende”.

El día antes de un Tour: convivir con el miedo

Porque el deportista profesional también comparte un patrón común en el día a día, al margen de su disciplina. “El mayor miedo de un porcentaje muy alto de deportistas es no dar el cien por cien, porque ese porcentaje que le falta se lo lleva el miedo. A lesionarte, a no renovar, a no rendir a pesar de lo que entrenas y te cuidas…. Un pelotón del Tour que viaja hacia la primera jornada, cada uno va pensando en cómo va estar, si te caerás, una enfermedad…. Vas pensando en lo que puede ocurrir y no controlas. Tienes miedo en lo que puede desembocar si se hace realidad lo que temes. Y con los grandes, es el miedo de no de rendir a la altura de la posición en la que están, de lo que cobran, de lo que se espera de ellos”.

En este torbellino emocional que late oculto a los focos, la fama y el dinero que ganan muchos, los mejores lo son por su capacidad de sacrificio (“yo he entrenado con Valverde, y no veas…”) pero también por su capacidad mental para controlar ese torbellino. “Lo considero una condición innata. Se puede trabajar la inteligencia emocional, pero es que son así. A veces lo ves con un gregario, que ha hecho un trabajo increíble como tal, y al día siguiente le das libertad para liderar, y no puede. Hay que tener un coco muy potente. A veces, en el autobús preguntaban. ¿Quién está hoy para ganar? Y ves quién levanta la mano rápidamente. Y otros que sí lo están, pero no la levantan”.

El billete arrugado

El deportista profesional también está sometido a la esclavitud del rendimiento permanente. De lo contrario, deja de interesar. Pero detrás siempre late un ser humano con sus emociones y sentimientos. “Tengo un ejemplo para comparar muy bueno. Para mi tiene el mismo valor un billete de 50 euros recién salido de la Casa de la Moneda, que uno estrujado usado. Eso a veces ocurre con el deportista, es valioso aunque esté tocado. Puedes pagar lo mismo con los dos billetes. En el deporte profesional no ocurre. La gente te dice, vales cuando funcionas, pero si la semana que viene no funcionas ya no vales. Claro que valgo, pero esta semana no funciono”.

La situación se complica para la inteligencia emocional del deportista cuanto mayor es la fama y la proyección social. Pero tienes rasgos en común independientemente de la escala de esa proyección “En el momento en que empieza el interés económico, un contrato, un porcentaje un patrocinador…, aquí empieza a perderse la parte más humana”, explica el asturiano. “Antes de llegar al profesionalismo tenías a mucha gente que hacía las cosas por ti de la forma más interesada. En mi caso, lo llevo dentro toda mi vida. Pero cuando todo empieza a monetizarse, llega el interés económico, justo ahí comienza la desconfianza”.

"No te preocupes de nada, me encargo yo"

“Cuando empiezas a ganar un dinero interesante comienzas a desconfiar de todo. De todo el que viene a hablar contigo. Es una sensación rara. Pasas de ir sentado con alguien a quien darías un abrazo porque sabes que jamás haría algo que te perjudique, a pasar a estar con gente que, siendo necesarios para ti, sabes que no confías del todo en ellos. Si te dicen que hay un cirujano que salva a una persona de cien, aunque es una bellísima persona, y que hay otro que es un cabrón y salva a 99 de cada cien, ¿Quién te opera? No es que te tengas que rodear de cabrones, pero tienes que tener a tu alrededor gente que te puede ayudar a tu futuro”.

A veces, señala Pasamontes, hay poca profesionalidad por quien vela por el interés del deportista. “Tiene que haber un equipo de personas que sean muy buenas en lo suyo, y que les dé igual llevar las cuentas de Cristiano Ronaldo que las de quien tiene cinco carnicerías en Madrid. La peor frase que te puede decir un agente deportivo, que se escucha cada día: “no te preocupes de nada, de todo me encargo yo, tú dedícate a prepararte y competir”. Pero hay que intentar entender lo que hace la gente que trabaja para ti. Tiene que haber un responsable, tienes que sentarte con tu agente y que te expliquen lo que están haciendo, aunque sea complejo”.

La pérdida del tiempo

Uno de los mayores retos y miedos del profesional del deporte es el momento de la retirada. Muchos se pierden al explotar la burbuja, con la juventud intensamente dedicada a una actividad muy especializada. Pasamontes conoce muchos casos de exdeportistas que se hunden. “En el futbol, por ejemplo, la burbuja es más grande que en otros deportes por todo lo que mueven y les rodea. Es muy complicada de romper. Te das cuenta que en algunos casos tienen algo de culpa, pero es lo que les rodea sobre todo. Para ellos, el golpe cuando se retiran es mucho mayor. Pero cruzan el mismo túnel de vestuarios de la retirada. Todos salimos al mismo campo, que está oscuro, no importa lo grande que seas”.

Pasamontes también avisa al deportista para que anticipe el golpe. “Hablo con deportistas retirados y nos decimos que hemos perdido mucho tiempo. No todo es entrenar y descansar. Hace poco Gerard se retiraba y decía: “he perdido tanto tiempo viendo series en los hoteles, que ahora estoy sacándome el título de entrenador FIFA y lo podía haber tenido hace años con solo dedicar 45 minutos diarios”. Tenemos tiempo, pero el deportista necesita gente que nos incomode, tienes mucha gente que te acaricia el lomo. Faltan personas que les pinchen”.

Cuando se pierde la identidad y llega el vacío

“Al final, tú puedes atravesar ese túnel con la cuenta bancaria más o menos grande, pero la parte emocional es la misma en todos los casos. Hay mucha gente que dice que Ronaldo o Contador no van a tener problemas económicos cuando se retiren, pero hay una parte emocional que no cubre la parte económica. Necesitas unos objetivos, seguir siendo útil e importante. Cuando Kobe Bryant tuvo una lesión, pensaba en la retirada y qué iba a hacer tirado en el sofá de su casa. Ahí, es cuando más deportistas se hunden. Ahora estoy conociéndolos de todas las disciplinas, y le ocurre a todos”.

¿Y cuál es la raíz de ese abismo que se abre ante un exprofesional del deporte, y que a muchos traga? “La pérdida de identidad. En muchas ocasiones nos preocupados en cultivar una identidad como deportista de elite. Pero sabemos a ciencia cierta que se va a terminar esa identidad. Y no nos preparamos para ello. Si solo te preocupas de cultivar esa identidad mientras eres profesional, corres el riesgo de que desaparezca y no sepas quién eres. Te quedas vacío".

"En las redes sociales ves a muchos deportistas que se definen en su perfil como jugador de fútbol, u otra cosa. Tienes que intentar escribir algo más en ese perfil. Por eso, me gusta cuando veo a deportistas de élite que, a la vez que ponen su profesión, también ponen que son ingenieros, o estudiantes de algo. Cuando borren a qué equipo pertenecen seguirán teniendo una identidad, van a seguir siendo algo más. Además, esto da una tranquilidad mayor para rendir más en el presente, porque su cabeza está mucho más tranquila. Y te garantizas que cuando cruces ese túnel y salgas al campo oscuro, al menos, hay un foco que se van a encender”.

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