El día que Cabello se creyó Carolina Marín y le suplantó ante toda Europa
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la jugadora, molesta con el presidente de la fesba

El día que Cabello se creyó Carolina Marín y le suplantó ante toda Europa

El presidente de la Federación Española de Bádminton recogió el galardón de mejor jugadora europea del año sin permiso de Carolina, quien, indignada, ha pedido explicaciones a la Confederación Europea

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El día que Cabello se creyó Carolina Marín y le suplantó ante toda Europa

El bádminton europeo reconoció el pasado sábado el excepcional añodeCarolina Marín al nombrarla Mejor Jugadora Europea de2014. Lo hizoen lagala de la Confederación Europea de este deporte que se celebróen París y a la que la jugadoraespañola no pudo acudir, ya que la semana pasada falleció su abuelo en Huelva y, después de tener queausentarse unos días de los entrenamientos en Madrid, no tuvo más remedio que excusar su ausencia a los organizadores del acto. Con los billetes a la capital francesa ya sacados, Marín entendió que lo primero es lo primero y antepuso la obligación a la devoción.

[Lea aquí: Carolina Marín gana la medalla de oro de bádminton en los Juegos de Río]

La sorpresa de Carolina fue cuando este lunes se enteró por las redes sociales de que su galardón lo recogió David Cabello,presidente de la Federación Española de Bádminton (FESBA), quienademásdirigió, trofeo en mano, unas palabras a los presentesensu nombre.Ni corto ni perezoso, como se dicecoloquialmente, pero sobre todo sin el conocimiento y, por tanto, el permiso de la galardonada, se subióal escenario bajo una gran foto de la campeona españolay un 'congratulations'- felicidades- encabezando el rótulo que anunciaba su designación como mejor jugadora europea del pasado año.

El enfado de Carolina Marín fue tal que la onubenseno ha dudado en pedir explicaciones a la Confederación Europea de por qué David Cabello recogiósu galardón sin que nadie le consultara cuando avisó que no podría asistir, además deaclarar que ni éste le representa ni, por supuesto, comparte lo que dijo en su nombre, ya que nisiquiera le autorizó a hacerlo.

En circunstancias normales, que el presidente de la FESBArecogiera un trofeo en su nombre habría sido lo más lógico, aunque, eso sí, siempre con el consentimiento de la deportista. Sin embargo, las circunstancias no son normales, de ahí que parece evidente queCabello quisoaprovecharse una vez más de la situación para aparentar lo que no es y sacar pecho ante los dirigentes del bádminton europeo, entre los que él también se encuentra, pues es miembro de la Confederación Europea, así como de la federacióninternacional de este deporte.

Una relación que se antoja irreconciliable

Sabido es que la relación entre la campeona de Europa y del Mundo de bádminton con su federación no sólo no es la que debiera, sino quecada vez es más tirante y, lo que es peor, se antojairreconciliable.El conflicto de los derechos de imagen y publicidadse generó precisamente a raíz de los éxitosde Carolina, cuandoCabello quiso aprovecharse para sacar tajada yle exigió compartir su patrocinio con la FESBA.Esto es algo que Carolina Marín siempre había tenido previsto hacer, sin necesidad de que se lo impusieran, lo cual conllevóelriesgo añadido de poner en peligro uncontrato que se fue demorando hasta el punto de desperdiciar sus éxitos en el All England y en Malasia para lucir la marca de Carbonell.

Una cosa es que Cabello se sintiera legitimado para exigir a Carolina una parte del patrocinio de esta empresa que cuenta con ella para abrirse mercado en Asiay otra que directamente se crea Carolina Marín y recoja sus premios sin su conocimiento y, por ende, suconsentimiento. ¿Qué será lo siguiente que haga Cabello? ¿Salir en algún anuncio de Carbonell?¿Jugar él el Mundial por parejas, suponiendo que no retire a la selección española como hizo en el Europeo? Quién sabe, igual también aspira a suplantar a Carolina en el podio de Río... Ya puestos, que sea en lo más alto.

Carolina Marín
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