"Si seguía por este camino destructivo..."

Ryan Lochte, el polémico nadador que lucha contra su pasado (y quiere ir a los Juegos)

Lochte está de vuelta. El nadador, seis medallas de oro olímpicas, buscará un sitio en Tokio 2020. Fue sancionado por destrozos y por inyectarse vitaminas por vía intravenosa. Asegura haber cambiado

Foto: Ryan Lochte posa con la bandera estadounidense para el Comité Olímpico antes de los Juegos de Río en 2016. (Reuters)
Ryan Lochte posa con la bandera estadounidense para el Comité Olímpico antes de los Juegos de Río en 2016. (Reuters)

Ryan Lochte era el niño bonito de américa. Deportista de categoría y auténtico filón para las grandes firmas de moda. En 2012, en los Juegos de Londres, el nadador estadounidense desbancaba al héroe, Michael Phelps, y se proclamaba héroe mundial con 12 medallas olímpicas. Pero cuatro años después, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro (2016), todo cambió para él. Allí el americano, tras una buena juerga, se inventó que habría sufrido un violento atraco junto a tres compañeros para justificar los destrozos que provocaron en una gasolinera. Las autoridades brasileñas no se creyeron semejante cuento y, al final, el nadador (seis veces campeón olímpico) acabó confesando que esa noche había bebido demasiado.

Aquella jugarreta tuvo consecuencias: cuatro sponsors de renombre le abandonaron y se perdió el Mundial de Budapest 2017. Le sancionaron 10 meses , pero lejos de aprender, el deportista volvió a meter la pata. Junto a su mujer, colgó en Instagram una fotografía tomando vitaminas por vía intravenosa, una práctica a todas luces prohibida por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), aunque él aseguró que no lo sabía. Nunca dio positivo, pero el despiste le costó una nueva sanción de más de un año. El castigo le volvió a impedir participar en un Mundial, en este caso el de China.

Lochte parecía ya un juguete roto del deporte mundial. Un atleta de gran calidad y físico envidiable, pero con poca cabeza. Durante sus dos periodos de sanción no dudó en acudir a diferentes 'reality shows' en Estados Unidos para llenarse los bolsillos, recuperar parte del afecto público y quién sabe si para iniciar una nueva aventura 'profesional' lejos de las piscinas. Sin embargo, cuando nadie daba un duro por su vuelta, en los últimos meses Lochte ha vuelto a ser noticia por sus méritos deportivos y su firme deseo de acudir a Tokio 2020, los que serían sus quintos Juegos.

Ryan Lochte, en la piscina durante los Juegos Olímpicos de Río 2016. (Reuters)
Ryan Lochte, en la piscina durante los Juegos Olímpicos de Río 2016. (Reuters)

Una bajada de peso notable

Pese a sus 35 años y su reciente parternidad, Lochte no ceja en su deseo de seguir nadando junto a la élite. Si se lo propone, lo más normal es que consiga estar en Japón. El pasado mes de agosto volvió tras su extenso parón y, fuera de su punto óptimo de forma, consiguió imponerse en los 200 metros estilos en el Campeonato de Estados Unidos celebrado en Palo Alto (California). En aquella cita no estaban los mejores de la especialidad, pero su medalla de oro demuestra que está capacitado para alcanzar el reto.

Se quedó a cuatro segundos de su propio récord mundial, una distancia sideral, pero su sobrepeso era más que evidente. Los vicios con el alcohol y las innumerables fiestas nocturas le habían pasado factura, pero el americano aseguraba haber dejado ya atrás todo eso y haber empezado a encauzar su vida. Físicamente le quedaba mucho camino por recorrer, pero de ese tiempo a esta parte Lochte se ha puesto las pilas. Ahora, dos meses después de su reaparición, el neoyorquino ya empieza a presumir de verdad de trabajo y entrenamiento duro. Su figura empieza a asemejarse más a la que nos tenía acostumbrados.

Y es que este pasado jueves el americano compartió una fotografía que da buena cuenta de ello. De los casi 100 kilos con los que compitió en agosto, a los 89 actuales. 10 kilos de diferencia en tan solo dos meses. "He ajustado mi dieta y aumentado mi rutina de entrenamiento y he bajado 21 libras (10 kilos) desde los Nacionales . Mi objetivo es disputar mis quintos Juegos y sería un honor representar a los Estados Unidos en Tokio", comentó el popular nadador a la cadena NBC. En la entrevista tampoco escondió sus malos hábitos. "Si seguía por este camino destructivo... iba a ocurrir algo trágico. Cuando nació mi hija, el entrenamiento comenzó a desaparecer. Me pasé a la comida rápida y empezé a comer de todo", confesó arrepentido.

Lochte podría haber pedido consejo a su amigo Michael Phelps, el deportista más laureado de la historia olímpica, que estuvo 45 días en un centro de desintoxicación tras ser 'cazado' conduciendo ebrio en 2016. No era la primera vez, ya en 2004 Phelps fue detenido por cargos similares y en 2009 fue suspendido tres meses por el equipo olímpico tras divulgarse una fotografía suya fumando una pipa de marihuana. Michael consiguió sobreponerse a todos estos problemas (no sin pasar por una profunda depresión que casi le lleva al suicidio) amparándose en su familia, mismo camino que sigue ahora Lochte, al que las malas decisiones y compañías le impidieron en el pasado ampliar su ya de por sí extenso palmarés. ¿Está a tiempo de volver a ser competitivo a nivel internacional? Este 2020 se verá.

Juegos Olímpicos

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios