LE ESTALLÓ EL GLOBO OCULAR

Se queda tuerta en la Ryder Cup después de recibir un pelotazo de Brooks Koepka

Una aficionada al golf que estaba siguiendo en directo la competición entre Europa y Estados Unidos ha perdido la visión en un ojo

Foto: Brooks Koepka tuvo el infortunio de golpear con su bola a una aficionada (Reuters/Paul Childs)
Brooks Koepka tuvo el infortunio de golpear con su bola a una aficionada (Reuters/Paul Childs)

Corine Remande tiene 49 años y voló desde Egipto hasta París para presenciar en directo la 42ª edición de la Ryder Cup, la competición que enfrenta a los mejores jugadores de golf de Europa y Estados Unidos cada dos años. Para Corine era la semana perfecta para disfrutar junto a su marido de su deporte favorito, pero las cosas no salieron como esperaba.

El primer día de competición, el viernes 28, Remande estaba colocada en el hoyo seis cuando de repente sufrió un impacto en su cara. Nadie gritó nada ni pidió que se tuviera cuidado. Una bola lanzada por el norteamericano Brooks Koepka desde casi 300 metros impactó directamente en el ojo de la aficionada y ésta comenzó a sangrar.

Todo sucedió muy rápido, ni siquiera me dolió el golpe. No sentí cómo la bola había golpeado mi ojo cuando de repente comenzó a sangrar”, relata Corine a AFP. La aficionada recibió atención rápidamente en el campo y el propio jugador norteamericano se acercó a interesarse por su salud. Fue trasladada a un hospital de Lyon, donde la sometieron a un escáner que reveló que había sufrido la explosión del globo ocular, lo que provocaría una pérdida total de visión en ese ojo.

Se plantea denunciar a la Ryder

Corine Remande se está pensando ahora si demandar a la organización, al menos para ayudarla a costear los gastos médicos que ha sufrido: “Está bastante claro que hay una responsabilidad por parte de los organizadores. Ningún comisario gritó ningún tipo de alerta mientras la bola se dirigía a los aficionados”.


Brooks Koepka, por su parte, se mostraba triste por lo sucedido. En declaraciones que recoge el digital LadBible, el golfista norteamericano reconoce que “parecía que dolía mucho. Es difícil controlar una bola, sobre todo en lanzamientos de casi 300 metros, y a veces los espectadores están muy cerca de la zona de juego. Aunque grites o intentes avisar, nadie te escuchará a 300 metros”.

Según el Daily Mirror, el Circuito Europeo de Golf, que coorganiza la competición, abrirá una investigación para determinar lo sucedido.

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