comienza este viernes por la mañana

La compleja Ryder Cup para principiantes: ¿por qué es un evento tan importante?

Le Golf National acogerá esta semana la competición bienal que enfrenta a Estados Unidos y Europa. Es uno de los eventos más vistos en el mundo y tiene unas características que lo hacen único

Foto: El equipo europeo, en la presentación de la Ryder. (EFE)
El equipo europeo, en la presentación de la Ryder. (EFE)

La Ryder no es como las demás. El golf es un deporte individual en el que gana el que menos golpes necesita para completar un recorrido. Lo de este fin de semana sigue siendo golf, pero no es posible ahormarlo a esta definición. La Ryder Cup es otra cosa, un torneo diferente y multitudinario, uno de los eventos deportivos más vistos en todo el planeta. Es también una competición de un formato único, un enfrentamiento entre Europa y Estados Unidos copiado en diversas ocasiones pero en ningún caso tan genuino como este. Estos son algunos de los detalles que el aficionado casual tiene que conocer para disfrutar del evento en su plenitud.

¿Qué equipos juegan y quién los elige?

Desde el año 1979 la Ryder Cup enfrenta un equipo estadounidense y otro europeo. Antes estaba formado por jugadores exclusivamente de las Islas Británicas y ganaban siempre los americanos, pero desde entonces, los europeos tienen ventaja en el marcador. Cada equipo tiene un capitán, que es siempre un jugador veterano de gran historial y cuatro vicecapitanes. En esta edición Europa estará dirigida por el danés Thomas Bjorn y EEUU por Jim Furyk. Los equipos están formados por 12 jugadores, los ocho primeros entran por los rankings mundiales, los cuatro últimos son seleccionados por los capitanes. En Europa se han metido por la orden de mérito Fleetwood, Hatton, McIlroy, Molinari, Noren, Olsen, Rahm y Rose, y han sido invitados por el capitán Casey, Sergio García, Poulter y Stenson. El equipo estadounidense lo conforman Fowler, Johnson, Koepka, Reed, Simpson, Spieth, Thomas y Watson, y los elegidos por el capitán son Dechambeau, Finau, Mickelson y el hombre en el que se fijan todas las miradas, Tiger Woods.

Sistema de competición

Aquí no se miran los golpes sino los hoyos. El fin de semana se compone de 28 partidos. Estados Unidos ganó hace dos años, por lo que solo necesitan 14 puntos para retener el trofeo. Los europeos necesitan 14.5 puntos para arrebatar el título al otro continente. La competición se desarrolla en tres días, los dos primeros los jugadores se desempeñan por parejas y se juegan, tanto viernes como sábado, cuatro enfrentamientos por el sistema fourballs y otros cuatro por foursomes. El domingo, los 12 jugadores se cruzan individualmente en un sistema matchplay.

¿Qué es foursomes, fourballs y matchplay?

El viernes y el sábado se juegan cuatro partidos de fourballs cada día. Los capitanes eligen sus parejas y los cuatro jugadores del campo juegan cada uno con su propia bola. No es una disputa por golpes sino por hoyos, es decir, los resultados no se arrastran y hacer un hoyo malísimo no quita las opciones, solo da una ventaja al equipo contrario. Gana el hoyo el equipo en el que esté el que menos golpes ha necesitado para embocar, y gana el partido el equipo que más hoyos haya ganado.

El foursome, que tiene ocho partidos también, se juega de nuevo por parejas, pero con una diferencia esencial, y es que aquí no juega cada golfista con su bola sino que cada equipo tiene una. Los dos componentes del equipo juegan de forma consecutiva, uno abre desde el 'tee', el otro le sigue con el segundo golpe, el del primer golpe hace el tercero... se juega también por hoyos y el equipo que menos golpes necesite para recorrer un hoyo, lo gana, el que más hoyos gane, gana la partida.

Los 12 últimos puntos se disputan por el sistema matchplay. Cada capitán ordena sus jugadores de cara al último partido sin saber lo que hará su rival, pensando en la estrategia, al unirse las dos listas se conocen los emparejamientos. De nuevo, se juega por hoyos, no por golpes, cada hoyo es disputado por los jugadores y el que más hoyos se anote, gana un punto más para su equipo.

El equipo europeo.
El equipo europeo.

¿En qué campo se disputa?

En Francia, un país en el que el golf es algo residual. París creó una candidatura y ganó, el campo Le Golf National, es muy espectacular. Está a las afueras de Versalles y ha tenido un respaldo muy importante por parte de las autoridades públicas. Lo que más llama la atención del campo, que es el mismo en el que estas últimas temporadas se ha disputado el Abierto de Francia, es la cantidad de trampas de agua que tiene en el recorrido. Si todo es normal, este fin de semana tendrá muchas bolas perdidas, pues en 11 hoyos hay obstáculos líquidos. Un seguro para el espectáculo. Los hoyos más duros, y por lo tanto los más interesantes, son el primero, el séptimo, el décimo tercero, el décimo quinto y el último El 18, de hecho, fue votado el hoyo más difícil de todo el circuito europeo en 2016. Las dos últimas temporadas han ganado el torneo que se disputa en ese recorrido Alex Norel y Tommy Fleetwood, ambos miembros del equipo europeo.

En la Ryder tiene también bastante importancia el cuidado del campo, pues los organizadores tienden a beneficiar en lo posible al equipo de casa. Aunque en los últimos años muchos europeos se han ido a jugar a Estados Unidos, por lo general está acostumbrados a 'greenes' más duros en los que es mucho más complicado detener la bola. También a calles estrechas y 'roughs' secos, en los que sacar la bola se hace especialmente complicado. Es lógico pensar que en esta ocasión se intentarán extremar esas condiciones para causar incomodidad en el rival, que probablemente se tomará la revancha dentro de dos años, como suele ocurrir en este respecto.

¿En quién fijarse?

En un mundo idílico nadie buscaría las individualidades y esto no sería nada más que una confrontación de dos equipos. No, mejor aún, de dos continentes. Bien, este mundo no es así. Entre los españoles, tan capaces siempre de reconocer a los suyos, hay dos jugadores, Jon Rahm y Sergio García. Buenas noticias, los dos son importantes y tienen historias que les hacen todavía más intrigantes. En el caso del primero, es un golfista maravilloso y el probable futuro del deporte en el continente. Es el novato más llamativo junto a Tommy Fleetwood, otro de los nombres a seguir. Sergio, que ha tenido una temporada horrorosa, es uno de los mejores jugadores de todos los tiempos en la competición. Habrá que ver qué se impone, si su magisterio en la Ryder o su bajo estado de forma reciente. De momento, en los primeros cuatro partidos, no jugará También, por carisma, tendrá su lugar importante el norirlandés Rory McIlroy.

El equipo estadounidense está lleno de superestrellas, pero sería absurdo negar que todo el mundo estará mirando a Tiger Woods. Después de ganar la semana pasada un torneo, y tras cinco años de sequía, ha vuelto. Él es el golf, él es quien ha cambiado este deporte y por él, más que por nadie, se desbocarán los audímetros. No está de más recordar, sin embargo, que nunca fue un buen jugador de Ryder, que en ocasiones le acusaron de escaso compromiso. No importa todo eso, Woods es especial, un magnetismo único que recorrerá Le Golf este fin de semana. Bien acompañado, por supuesto, tiene compañeros a algunos de los mejores, como Jordan Spieth, Justin Thomas, Rickie Fowler o Dustin Johnson, pero al final, por encima de todos los demás, la figura a la que se mirará será la de Tiger.

El agua es clave en Le Golf National. (EFE)
El agua es clave en Le Golf National. (EFE)

¿Y la política?

Sí, también hay un poco de eso. El golf es un deporte eminentemente británico, esta competición la juega Europa y... efectivamente, ambas están en un proceso de ruptura. Todo el mundo trata de evitar el tema estos días, pero está presente de algún modo, no porque la competición vaya a cambiar si el Brexit es efectivo, que no lo haría, pero sí porque se busca representar la idea de que juntos es mejor, más divertido, más competitivo... todas esas cosas. No va a cambiar el golf el rumbo de Europa, pero estos días sonará el himno de la alegría y se verán banderas azules con símbolos de estrellas, algo que es muy poco común en el deporte, normalmente configurado como refriega entre países.

Esto no termina aquí. ¿Qué otra relación pasa por sus mínimos históricos? Efectivamente, la de Estados Unidos y Europa. Donald Trump, actual morador de la casa blanca, es también un loco del golf que, muy probablemente, tuiteará este fin de semana con lo que vaya ocurriendo en Le Golf National. El golf es el deporte presidencial por antonomasia, 16 de los últimos 19 presidentes del país han jugado y el mejor de todos ellos es, precisamente, Trump, que es el que tiene el handicap más bajo. Antes de llegar a la Casa Blanca, el actual presidente reprochó a Obama haber jugado 333 veces en su tiempo en la presidencia, ocho años. Él lleva dos y ya ha jugado en 156 ocasiones. Trump, además, es dueño de numerosos campos de golf tanto en Estados Unidos como en Europa, y ha utilizado este deporte para acercarse a algunos líderes mundiales, como Abe, primer ministro Japonés, con el que jugó en una de sus visitas.

También ha jugado con algunos de los golfistas que estarán este fin de semana en París, con Woods o con McIlroy. La posición de Tiger no es del todo sencilla, pues los deportistas negros tienen desde hace tiempo una guerra abierta con el presidente por sus políticas y su actitud. Él no se ha sumado, estos días anda con cuidado recordando que el presidente lo es aunque no te guste, y que eso merece un respeto. Una frase que a Trump le sirvió, por supuesto, para reforzar su posición.

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