España salva los muebles en el último momento y evita una semana negra (1-2)
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La selección vence por lo mínimo

España salva los muebles en el último momento y evita una semana negra (1-2)

El combinado nacional remontó a Georgia con goles de Ferran Torres y Dani Olmo tras una primera parte plagada de errores individuales y colectivos

placeholder Foto: Los jugadores españoles celebran el gol de Dani Olmo en el minuto 93. (Reuters)
Los jugadores españoles celebran el gol de Dani Olmo en el minuto 93. (Reuters)

A menos de tres meses para el pistoletazo de salida que inicie la Eurocopa, España presenta muchas dudas y pocas certezas. Ante Georgia, el combinado nacional volvió a perpetrar un encuentro cargado de problemas estructurales colectivos e individuales que preocupa a todos los aficionados. Lejos de despejar el sabor amargo del empate ante Grecia, los hombres de Luis Enrique vencieron en Georgia por lo mínimo tras reponerse al gol de Khvicha Kvaratskhelia con tantos de Ferran Torres y Dani Olmo. Sin ideas en el centro del campo, sin desborde ofensivo y sin pegada que sirva de atajo para alcanzar triunfos que cimenten el proceso del nuevo bloque nacional, España estuvo a punto de pinchar hueso por segunda vez consecutiva esta semana y tan solo suma tres victorias en los últimos ocho partidos.

placeholder Budu Zivzivadze derriba a Álvaro Morata cuando el delantero de la Juventus trataba de controlar un balón. (Reuters)
Budu Zivzivadze derriba a Álvaro Morata cuando el delantero de la Juventus trataba de controlar un balón. (Reuters)

Desde el principio, la selección española colapsó en Georgia. La pareja de centrales conformada por Diego Llorente y Eric García perdía balones por doquier en salida de balón, Fabián Ruiz taponaba a Ferran Torres, Álvaro Morata jugaba de espaldas y nunca remataba de cara y, para colmo, los extremos (Bryan Gil y Ferran Torres) no superaban a sus defensores. Sin embargo, mayores fueron los problemas defensivos a consecuencia de la mala circulación del balón, con lo que la selección local se envalentonaba mediante Khvicha Kvaratskhelia y Otar Kiteishvili y salía escopetada al contragolpe. Mal parados, la selección corría más hacia atrás que hacia adelante De este modo, España se cargó con dos tarjetas amarillas en 13 minutos: Diego Llorente y Pedro Porro.

Foto: Luis Enrique atiende a los medios de comunicación en la previa del partido frente a Georgia. (Reuters)

En esas, Ferran Torres tuvo la primera ocasión clara del partido, pero Giorgi Loria sacó una mano franca para abortar la ocasión del jugador del Manchester City. A partir de eso momento, los georgianos se crecieron y se estiraron. Unai Simón evitó el gol a balón parado tras un córner botado desde la izquierda mientras el seleccionador local, Willy Sagnol, espoleaba a los suyos. Sin control, ritmo ni ocasiones, España miraba ya al descanso cuando un desbarajuste defensivo al contragolpe finalizó con el tanto de Kvaratskhelia en el minuto 43.

La selección mejoró con los cambios

El tiempo apremiaba, así que Luis Enrique sacudió al equipo en busca de respuestas a la vuelta de vestuarios. Bryan Gil y Diego Llorente se quedaron en el banquillo y entraron Íñigo Martínez y Dani Olmo en su lugar. Apenas 10 minutos después, Thiago Alcántara saltó al césped de Tiflis y se retiró Fabián Ruiz. Con más ansia y precipitación que con ideas frescas, España halló el carril de Jordi Alba en el enésimo intento de encontrar a Morata -que no llegó al envío- y Ferran Torres empujó el cuero al fondo de la red en el 57. La entrada de Dani Olmo entregaba por completo el carril al lateral azulgrana y dividía el sistema defensivo local.

placeholder Jordi Alba persigue a un jugador local. (Reuters)
Jordi Alba persigue a un jugador local. (Reuters)

Quedaba tiempo para arreglar el desaguisado, pero España vivía en el precipicio. Luis Enrique tiró de determinación e introdujo a Marcos Llorente por Pedro Porro, aunque colocó al rojiblanco como lateral derecho, como ya hiciera ante Grecia. La Roja acechaba la portería de Loria, pero cuando llegaba al último tercio del campo, los centros no conectaban con los rematadores, los balones filtrados se quedaban en tierra de nadie y el regate era una especie en extinción. Pedri avistaba el horizonte en busca de soluciones y Jordi Alba corría para dárselas en una de las pocas sociedades consolidadas en la selección.

España agotó los últimos minutos del partido pasándose la patata caliente en la frontal sin poder transformar el dominio del cuero en el balón. Un resumen certero de lo vivido durante todo el partido, puesto que la posesión de la pelota se quedó en eso. En posesión intrascendente. En balón al pie sin amenaza al hueco. En balas de fogueo, hasta que Dani Olmo dijo basta y remontó el encuentro con un disparo lejano que sorprendió a Loria y salvó los muebles en el último momento.

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