El eterno casting de Luis Enrique busca protagonistas a tres meses de la Eurocopa
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Le acusan de falta de estabilidad

El eterno casting de Luis Enrique busca protagonistas a tres meses de la Eurocopa

El entrenador nacional ha convertido a España en un banco de pruebas. No tiene un once titular definido y tan solo Sergio Ramos aparece como un fijo en sus esquemas

placeholder Foto: Luis Enrique atiende a los medios de comunicación en la previa del partido frente a Georgia. (Reuters)
Luis Enrique atiende a los medios de comunicación en la previa del partido frente a Georgia. (Reuters)

Puede ser que usted haya visto a la selección española y no reconozca ciertos nombres. También puede ser que usted haya observado los últimos partidos de ‘La Roja’ y le haya asombrado la montaña rusa de cambios en la que vive subida el equipo titular, si es que eso existe. No en la mente de su entrenador. A menos de tres meses para el inicio de la Eurocopa, Luis Enrique ya ha dejado claro por activa y por pasiva que no piensa presentar un XI tipo. "No tengo la intención de cerrar un grupo, porque siempre hay bajas. Cuanto más amplio tengamos el abanico con unos límites, mejor para solventar problemas. Lo malo es tener que explicar la idea de juego a los que llegan nuevos, pero lo acepto sin problemas", remarcó en noviembre de 2020. Una línea recta que ha venido trazando una selección irregular a nivel de resultados (tan solo una victoria en los últimos cinco partidos, la paliza frente a Alemania por 6-0, y siete triunfos en los 15 encuentros en total con el asturiano) con las dudas que eso ha generado tras el empate ante Grecia (1-1).

Foto: Luis Enrique, durante el partido de España contra Grecia. (REUTERS) Opinión

A las continuas sacudidas en las convocatorias de España hay que sumarle las críticas por la inestabilidad institucional (con la interrupción de Robert Moreno) y los 'bandazos' de su técnico. Eso es lo que serían si el seleccionador no tuviese un plan definido desde el primer día que ha comunicado a diestro y siniestro. Otra cosa muy diferente es que no encaje con el procedimiento habitual o con los prejuicios de cada uno. ¿Por qué Luis Enrique no invierte en un equipo? No ayuda que no exista un grupo de jugadores que conformen la columna vertebral del combinado, tampoco que, de entre los seleccionables, tan solo Sergio Ramos sea de los mejores del mundo en su posición. Que Thiago Alcántara y Ansu Fati no hayan estado sanos. Hay buenos jugadores, pero pocos o -casi- ninguno diferencial. España está en un proceso de encontrarse, aunque ya sabe qué tipo de equipo quiere ser y lo demuestra su evolución. Tal y como en la primera etapa de Luis Enrique.

El accidente sufrido ante el conjunto heleno no está (solo) en el gol encajado, un patinazo que podría sucederle a cualquier equipo de élite, sino en la falta de mordiente y profundidad ofensiva. España conoce el camino a seguir, pero ante un equipo ultradefensivo, el equipo nacional no pudo convertir esos pases plomizos en verticalidad y desequilibrio (tres disparos a puerta y 4/8 regates completados, 3 de los cuales los realizó Bryan Gil cuando salió en el minuto 65). Es cierto que desde la pizarra se pueden multiplicar las rutas hacia la portería rival, pero aunque el seleccionador tire de apuntes, al final todo depende de la habilidad del futbolista. Conviene tenerlo en mente hoy ante Georgia (18:00).

El banco de pruebas de La Roja

Sin piezas de tanta calidad como antaño y con una hornada de jóvenes que viene pisando fuerte, es comprensible que el seleccionador escudriñe un reguero de nombres hasta encontrar los que mejor se acoplen a sus intenciones. No hay nadie a quien pueda sentar y haga colapsar al conjunto. No van a sonar las alarmas si cambia de portero, centrocampista, lateral o de delantero centro. "Quizá no seamos una selección que se identifique con un once tipo. Esto para algunos puede ser un problema, pero para mí no lo es. En estos tiempos, es una virtud que no dependamos de ningún jugador", explicaba en diciembre tras el contundente triunfo ante Alemania.

placeholder Sergio Ramos busca rematar un balón frente a Grecia. (EFE)
Sergio Ramos busca rematar un balón frente a Grecia. (EFE)

El técnico nacional quiere enseñar a su equipo a sobrevivir a cualquier baja. A saber que, a diferencia del Mundial de 2014 y la Eurocopa de 2016, nadie es intocable. Que la regeneración futbolística abre la puerta a nuevos líderes y el hombre va por delante del nombre. Que llegado el momento, el rival va a tener que romperse la cabeza y esmerarse al máximo para adivinar el XI. Que a excepción de Iago Aspas, la meritocracia es un hecho.

Luis Enrique ha convertido a la selección en un banco de pruebas y ha ido mudando su once titular en función del estado de forma de los jugadores, el rival y el análisis del encuentro. Es una de sus consignas como seleccionador, sabedor del hambre, la ambición y las ganas de comerse el mundo de los jóvenes y del empoltronamiento que sufrió la selección en el pasado. Si no tiene un once definido es porque nadie le ha dado los argumentos suficientes como para considerarse inamovible.

placeholder Luis Enrique, durante el España-Grecia disputado en Granada. (Reuters)
Luis Enrique, durante el España-Grecia disputado en Granada. (Reuters)

Desde que debutó al frente de la selección española, el 8 de septiembre de 2018 ante Inglaterra en Wembley, Luis Enrique ha dirigido a La Roja en 15 partidos en sus dos etapas, resumidas en siete victorias, cinco empates y tres derrotas. Y, en total, el técnico asturiano ha utilizado a 57 jugadores. No es casualidad, pero sobre todo, no es una forma de improvisación. El asturiano basa su libreto en una competicia feroz que mantenga a todos los futbolistas enchufados y haga entender a sus pupilos que los billetes para la Eurocopa descansarán sin dueño hasta el último día.

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