francia gana 4-3 y se mete en cuartos de final

El día que Mbappé hizo en el campo lo que Leo Messi ni intentó

El partido de octavos entre Argentina y Francia será recordado como aquel en el que un joven de 19 años se merendó a Messi, que sigue fallando en los grandes torneos internacionales

Foto: Messi se retira cabizbajo del partido. (Reuters)
Messi se retira cabizbajo del partido. (Reuters)

Sonreía Leo Messi mientras sonaba el himno de Argentina como si él supiera algo que a los demás se nos había escapado. Porque la Albiceleste había llegado a clasificarse para el Mundial y a octavos de milagro; mucha emoción y cero fútbol. Es curioso, porque justo antes de salir en el túnel de vestuarios y mientras el argentino resoplaba, era Mbappé el que lucía una sonrisa de oreja a oreja, ajeno a la presión y con la actitud del chaval que está deseando que la pelota empiece a rodar. Hay partidos que se quedan grabados ya para siempre en la memoria, y sin duda éste Francia-Argentina será recordado como el encuentro en el que Kylian Mbappé se merendó a Messi y a su selección. 4-3 y pase de 'les bleus' a cuartos de final.

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Cuando Francia ganó su único Mundial en 1998, Mbappé ni había nacido -lo hizo en diciembre-, mientras que el argentino ya estaba en Newell’s dándole a la pelota con 11 añitos, estaba a punto de saber que sufría un desorden hormonal y dos años después aterrizaría en Barcelona donde se ha ganado el trono de mejor jugador del mundo. Este sábado, el rey hincó la rodilla en un partido gris, donde Sampaoli le colocó de falso nueve y terminó de falso Messi: sin influencia en el juego, sin pisar apenas el área, sin mandar, sin luces ni chispa. Tristísimo. Cuando todo terminó, solo se encontró el silencio. Messi no habló, entre los jugadores solo el Kun Agüero y Mascheranio, para decir que se va de la selección, agarraron el micrófono.

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Al argentino ya nadie le podrá quitar ‘lo bailao’, su extraordinaria trayectoria y la regularidad con la que, año tras año, se ha mantenido en lo más alto. Pero todos los super héroes tienen su némesis, su kriptonita, y para Leo los grandes acontecimientos con su selección han sido una tortura más que una oportunidad para lucirse. Ha vuelto a suceder en Kazan, donde los 25.000 aficionados argentinos que se encomendaban al ‘dios Messi’ se tuvieron que rendir a la evidencia: con Leo no basta.

Y ni siquiera fue el mejor de los suyos; Di María hizo más méritos. Con 31 años recién cumplidos puede que ésta haya sido la última ocasión de verle en un Mundial en plenitud física y para la memoria quedará que ha sido el día en el que Mbappé a sus 19 años, no sólo le ha hecho sombra, sino que se lo llevó por delante.

Mbappe celebra uno de sus goles. (EFE)
Mbappe celebra uno de sus goles. (EFE)

La carrera de Mbappé

El azulgrana terminó el partido mesándose la barba, mirando al suelo, al cielo, a la grada. Clavado en el césped mientras recibía el consuelo de los rivales y de los suyos sin reaccionar, como si fuera una estatua, resistiéndose a abandonar el terreno de juego donde se ha acabado su sueño y el de Argentina. Mientras, Mbappé festejaba.

Ya era una estrella, pero se ha lucido como nunca mientras los medios y aficionados, tan ensimismados, nos planteábamos el encuentro como una lucha entre Messi y Griezmann. Su jugada en el minuto 12’ -probablemente la mejor que hemos visto en lo que va de Mundial- 65 metros corriendo como un gamo sin que nadie pudiera pararle hasta que Rojo le hizo penalti, y sus dos tantos le han encumbrado al Olimpo de los mejores, de los elegidos.

El parisino se ha convertido esta tarde en la estrella del Mundial con un partido espectacular. Queda mucho todavía, a él y al torneo, pero nadie podrá olvidar la tarde en la que el ’10’, la estrella, fue Mbappé y no Leo Messi.

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