iba a ficharle con los traspasos de morata y james

El Madrid tenía preparado hasta el Audi de Mbappé... pero el jugador se hartó

El jugador decidió irse al PSG al ver que en el club blanco le ponían más énfasis al honor que suponía para él que a lo que pudiese aportar, aunque él se veía jugando con Cristiano y Bale

Foto: Mbappé, en un encuentro reciente. (EFE)
Mbappé, en un encuentro reciente. (EFE)

Los aficionados del Real Madrid aún se duelen de los traspasos de este verano, de lo que pudo llegar y se escapó. Su equipo, que salía de una temporada gloriosa, se dedicó a ver como el mercado les sustraía jugadores pero nadie llegaba para reemplazarlos. El club blanco lleva dos estíos anómalamente tranquilo. No es que no haya rumores, claro, es algo intrínseco al Madrid, pero nada se concreta. Las negociaciones en tiempo reciente han fallado por unas cosas u otras, y un nombre sobresale por encima de todos los demás en los últimos meses: Kylian Mbappé.

El propio jugador ha reconocido esta semana en una entrevista en 'Marca' que habló con el Real Madrid, pero su frase no llega a alcanzar la cercanía que llegaron a tener las partes. Tanta que el club hasta le tenía ya asignado un modelo de Audi, la marca automovilística que patrocina al equipo y que entrega cada temporada un coche a cada uno de los futbolistas de la primera plantilla. Todo parecía cerrado, cuadrado, un fichaje de campanillas muy del estilo de Florentino Pérez. Pero se truncó.

La idea del Real Madrid, según fuentes conocedoras del caso, era invertir en el delantero galo lo que recaudasen con las ventas de Morata -70 millones-, Danilo -30- y James. A principio del mercado, antes de que se volviese loco con la adquisición de Neymar por parte del PSG, las cifras podían cuadrar. Más de 100 millones, pero por debajo de los 150.

Estaba todo hablado, incluso el chico ya se veía jugando con Cristiano y con Bale y reemplazando, en buena lógica, a su compatriota Karim Benzema. Esa era la idea, pero los plazos empezaron a dilatarse y la familia del jugador, clave en sus decisiones, empezó a desconfiar. Hay, de hecho, una frase que a ningún madridista le sorprendería de la boca de los directivos del club, porque es recurrente, que empezó a disgustar al padre del jugador, y es que se vendía la cosa casi como si le estuviesen haciendo un favor, al fin y al cabo Mbappé iba a recabar en el muy histórico Real Madrid.

Que sea un honor o no es algo secundario, el caso es que en la familia del jugador no encantaba esa narrativa y, además, tenían encima de la mesa una oferta algo superior de parte del PSG, que este verano ha hecho las contrataciones más llamativas de la historia del fútbol juntando en su delantera al joven Mbappé y a Neymar, también viejo anhelo del presidente Pérez. El joven quería jugar con Bale y Cristiano, se veía capaz de entrar en ese reto, pero el tono de la conversación terminó disgustándole y cogiendo el camino hasta el Parque de los Príncipes.

Un exceso de confianza

"Elegí el PSG porque es el equipo de mi ciudad, es como si un niño madrileño del Madrid tiene la oportunidad de jugar en su equipo y se va a otra parte, a otro país. No, no, yo quería jugar en el PSG y estoy muy contento por ahora de cómo se están sucediendo las cosas", contaba esta semana en una entrevista obviando que estuvo realmente cerca de que su deseo de ir a su ciudad se cambiase por ir a un club con 12 copas de Europa.

Cerca estuvo, pero no se dio, hasta el coche tenía asignado, pero por el camino cambió de idea. Hoy no tendrá un Audi del Real Madrid, aunque difícilmente le faltará dinero para darse un capricho de cuatro ruedas. Lo suyo ha quedado, y quizá quedará por siempre, como lo que pudo ser y no fue. Mbappé, 19 años cumplidos el 20 de diciembre, apunta a ser un jugador de primerísimo nivel, quizá la próxima gran estrella. El Madrid le detectó como tal y lo intentó fichar, pero quizá un exceso de confianza en su grandeza terminó descarrilando. Luego se escucharon muchas alegaciones, decían que era muy joven, que no quiso ir a un equipo con tanta competencia e, incluso, que podía dar al traste con los balances salariales del club. Eso no les cortó en ningún momento para cortejarle ni motivó el rechazo del delantero.

El inicio de temporada, con Benzema negado de cara al gol y el equipo en un bache importante de resultados, hace aún más doloroso aquel episodio para el madridismo. Aunque las cosas fuesen bien, muchos ven la de Mbappé como una oportunidad perdida, pues es en una situación óptima, como sin duda era el pasado estío para los blancos, cuando de verdad puedes arriesgar pensando en el futuro.

Si, como muchos piensan, Mbappé termina siendo un 'crack' mundial, una suerte de Ronaldo genuino capaz de marcar goles a pares y comandar el ataque de un equipo grande, el arrepentimiento será eterno. Porque sí, era caro, la apuesta por un joven siempre tiene riesgos y demás, pero la operación que no termina de cuajar también da vueltas al estadio, como el fantasma de lo que pudo ser y no fue.

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