el barça necesita imperiosamente la victoria

Jesé quiere aguar el final de Liga a un Barça con la defensa en cuadro

El delantero, ex del Real Madrid, reconoce que le gustaría marcar a los azulgranas y romperles el campeonato. Los de Luis Enrique llegan sin Piqué, Sergi Roberto ni Mathieu

Foto: Jesé, en el Las Palmas. (EFE)
Jesé, en el Las Palmas. (EFE)

Dice Jesé que él es delantero y siempre quiere marcar goles. Tampoco intenta engañar a nadie, no todos los partidos son iguales y las ganas suben o bajan dependiendo del rival. Porque un gol en un domingo cualquiera es motivo de alegría, pero si ese mismo tanto sirve para quitarle una Liga Santander a un equipo, pues mucho mejor. Y si ese equipo es el Barcelona, teniendo en cuenta que su formación futbolística está en la cantera del Real Madrid, pues más aún.

Jesé lleva meses errático, no está teniendo la mejor temporada y no se sabe si algún día llegará a ser el jugador que en su juventud apuntaba a ser. Pero talento no le falta, en algunos partidos de este año, contra el Real Madrid, por ejemplo, recordó que cuando se pone en serio hay que tenerle en cuenta. Las ganas no le faltarán e, igual, se convierte en un héroe blanco vestido de amarillo.

La tarea no será sencilla para el delantero, que habita en un entorno algo demente en el que nada parece salir bien. La Unión Deportiva Las Palmas ilusionó en el arranque del año. Por su juego atractivo y esa manera de afrontar sin miedo los partidos. Pronto lograron la salvación y Quique Setién iba camino de la canonización exprés desde una isla. La pregunta de Zavala en 'Conversaciones en la Catedral' retumba en el estadio "¿En qué momento se jodió?".

La respuesta no es sencilla, esto es más el resultado de una degradación paulatina que un estallido concreto. Lo que nadie parece negar es que en algún momento, 'se jodió' y el invento dejó de ser una obra de arte y ensayo para pasar a ser la casa de los líos. Tampoco se puede engañar a nadie, en los días de vino y rosas los síntomas ya estaban ahí, era un polvorín con demasiados jugadores de actitud sospechosa, con problemas extradeportivos constantes y, para rematar, un entrenador algo sobrepasado por las circunstancias. Lo cual es algo lógico si en algún momento tu papel se parece más al típico de Whoopi Goldberg de profesora de instituto chungo que el de técnico de élite.

Y todo terminó con el presidente y el entrenador a la gresca, con el primero filtrando ofertas de renovación y el segundo rechazándolas con celeridad. La Unión Deportiva ha logrado un alto contenido dramático en esta temporada, lo cual es algo curioso si se tiene en cuenta que las cosas no han ido del todo mal. El objetivo básico, mantenerse, se cumplió rápidamente. Las ambiciones posteriores quedaron cegadas por el sainete. También por el fútbol, se han convertido en un equipo muy dado a los errores e incapaz de ser solvente fuera de su estadio.

Jesé, en ese mundo, cuadra bien. Porque como su equipo, él es un tipo de talento. También alguien con cierta tendencia a descentrarse. Imprevisible, y eso preocupa al Barcelona, que necesita imperiosamente la victoria para seguir en la puja por la Liga. Ahora mismo está empatado a puntos con el Real Madrid. Pero sabe que los blancos tienen una bala más. La única manera de volcar a favor el desenlace de esta temporada es ganar los dos partidos y esperar, pues los de Zidane tienen, en principio, peor calendario.

Setién se despide de un lugar en el que ha sido un ídolo. El final feo no eclipsa meses de fútbol de salón y una salvación rápida. Quien se va siempre aspira a hacerlo por la puerta grande: "Es un partido con motivaciones especiales, es una última oportunidad para demostrar ante nuestra afición que todo lo que hicimos no fue producto de la suerte o casualidad, y que nos convertimos en un equipo importante".

Piqué, esta semana, en la Caja Mágica. (EFE)
Piqué, esta semana, en la Caja Mágica. (EFE)

La defensa azulgrana en cuadro

Los errores del Barcelona han llegado contra equipos de menor nivel. En ocasiones se han dormido en los laureles, no han comprendido que para ganar siempre hay que llegar a un nivel alto, porque el rival no suele dejarse. Las Palmas, con talento, puede atacar por ese flanco. Además, el Barcelona no ha demostrado este año una contundencia defensiva suficiente. Eso se vio más en Europa, donde ha encajado goleadas contra el PSG y la Juventus, pero en general es un equipo con más talento arriba que abajo. Y mucho más este domingo.

Piqué está ingresado por molestias abdominales. Una semana rara la del central, que estuvo en Madrid viendo tenis (y de negocios, muy en su línea), no ha podido entrenarse en ningún momento de la semana por problemas estomacales. La cosa ha ido a peor, tan a peor que los reportes médicos dicen que está en el hospital. Tampoco la explicación es muy detallada, en la línea de lo que los grandes equipos usan habitualmente.

Sergi Roberto, sancionado, deja un agujero en la banda derecha. Porque no hay recambio, básicamente. El director deportivo, Robert Fernández, decidió en verano que no había necesidad alguna de tener un lateral por ese lado. Porque, en realidad, el canterano tampoco lo es. Y Aleix Vidal, también lesionado, no era del gusto de Luis Enrique. Total, que ahora que falta allí hay un agujero que es difícil saber quién ocupará. Marlon, un brasileño del filial, ha entrado en la convocatoria por si acaso.

En las ausencias defensivas tampoco está Mathieu, aunque algún malidicente puede llegar a pensar que esto más que un problema es una bendición. El francés, lesionado, no tiene mucho más futuro de azulgrana. Tampoco se puede decir que su tiempo con esa camiseta haya sido glorioso para él.

La confianza del club está en la delantera, a la que ha consagrado las mayores nóminas y en la que se encomienda para hacer de esta temporada una buena. Si no logran la Liga solo aspiran a la Copa, lo cual es un consuelo escaso para un club tan ambicioso.

Y la cosa puede ser peor, porque el título de la regularidad caería, en ese caso, en el eterno rival que aún puede revalidar su título europeo. Messi, Suárez y Neymar intentarán que todo eso no suceda. No depende solo de ellos, pues es el Madrid quien depende de sí mismo para terminar cantando el alirón. Las dos balas azulgranas no pueden fallar. Si lo hacen, todo será demasiado sencillo para los de Zidane.

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