COTA, ETERNO CAPITÁN DEL RAYO Y AMIGO DEL META

"Wilfred es la mejor persona que conocí, era tan bueno que era muy fácil de engañar"

Cota, eterno capitán del Rayo Vallecano, se convirtió en uno de los grandes amigos de Wilfred en Madrid, con el compartió grandes momentos dentro y fuera del campo

Foto: El nigeriano Wilfred Agbonavbare, en un partido con el Rayo Vallecano.
El nigeriano Wilfred Agbonavbare, en un partido con el Rayo Vallecano.

"Hace un tiempo hable con Wilfred por teléfono y, entonces, me enteré de que estaba enfermo. Después de mucho insistirle y preguntarle, por fin me reconoció que se estaba sometiendo a ciclos de quimioterapia, pero me aseguró que se encontraba muy bien. No fue hasta hace dos meses cuando me enteré de que estaba ingresado en el hospital. Fui a verle y nunca olvidaré lo que allí pasó. Al entrar en la habitación me reconoció, habló conmigo y me estrechó la mano con fuerza. Con eso es con lo que me quedo": así habla Jesús Diego Cota, histórico capitán del Rayo y amigo muy cercano de Wilfred.

Cota es una de las grandes referencias históricas del Rayo Vallecano. Eterno capitán rayista, se formó, creció, debutó y se retiró en el conjunto madrileño, en el que jugó más de 15 temporadas al más alto nivel, siendo el jugador que más partidos ha vestido la franja, con más de 400 a sus espaldas. Pero, además de ser una leyenda viva del Rayo, Cota puede presumir de haber sido el gran amigo de Wilfred en Madrid. Dos jugadores que el destino unió y que fueron inseparables durante las seis temporadas que compartieron banquillo. El eterno lateral sigue idolatrando al que fuera su portero durante seis años.

Familia, amigos y exjugadores despiden a Wilfred

El Confidencial charló con Cota, una de las personas más importantes en la vida de Wilfred. "'Tú Cota, mi mejor amigo, siempre mi mejor amigo'. Siempre me decía eso 'Willy' -como se conocía al guardameta nigeriano-, no nos separábamos nunca, nos pasábamos el día juntos", confirma el defensa a este diario. Y es que Wilfred era todo corazón: "Te puedo asegurar que es de lo mejor que he conocido en mi vida. Era una persona llena de bondad, con un corazón enorme. Pero era muy fácil de engañar, porque confiaba mucho en las personas. Era excesivamente bueno", confiesa su gran amigo en el Rayo.

Ambos jugadores vivieron las mieles del éxito y el fracaso en los seis cursos que compartieron vestuario: juntos vivieron dos descensos a Segunda, pero también dos ascensos a la máxima categoría del fútbol español, además de firmar la salvación en la eliminatoria por la permanencia de la temporada 95-96, precisamente la última que el nigeriano vivió como jugador del Rayo. Jugador muy querido por la afición rayista, lo cierto es que "pese a ser un gran portero, la suerte no le acompañó en muchos momentos". Aún así, el arquero africano supo ganarse el corazón de la afición por su forma de ser.

Wilfred, el portero nigeriano 'nacido' en Vallecas

Y es que Wilfred no sólo era un hombre idolatrado por sus actuaciones bajo palos, sino que se ganó a Vallecas fuera del campo. Se convirtió en uno de los jugadores más queridos del barrio: "Se adaptó muy bien. No sólo los futbolines tenían la cara pintada de negro por él, sino que incluso dejaba a sus hijos con los vecinos. Era un hombre que se hacía querer, muy noble", confirma Cota. Y siempre que podía, ayudaba: "En los entrenamientos siempre estaba con los jóvenes, tratando de ayudarles y aconsejándoles. Los excompañeros tenemos miles de fotos de él y, en casi todas, aparece con los canteranos", indica.

La unión del meta y el defensa era muy grande: "Nos pasábamos todo el día juntos. A veces, de broma, le decía: 'Willy', entre lo moreno que eres y el tiempo que pasamos juntos, te van a confundir con mi sombra", indicaba un emocionado Cota. "En un partido en Palamós, salió a despejar un balón y me abrió la ceja. Te puedo decir que se pasó todo el partido pidiéndome perdón, tanto que ya le tuve que pedir por favor que parase", recuerda el defensa. "Siempre nos jugábamos los cafés a los chinos, era un hombre muy humilde y, sobre todo, lleno de bondad", afirma Cota.

La enfermedad se cruzó en su camino

Tras su retirada como jugador profesional, Wilfred sufrió un duro golpe con el fallecimiento de su mujer. Víctima de una larga enfermedad, el meta nigeriano utilizó casi todas sus ganancias como jugador en activo para intentar salvar su vida, pero desgraciadamente sin éxito. Tras ello, el exguardameta tuvo que volver a trabajar en busca de ingresos que le permitieron sacar adelante el día a día: así, la empresa de mensajería MRW y el aeropuerto de Barajas fueron algunas de sus nuevas ocupaciones después del balón. Pero el cáncer se iba a cruzar en su vida para cortarla con sólo 48 años.

Cota siempre trató de ayudarle: "Le convencí para que viniera dos veces a jugar con los veteranos, pero como trabajaba en MRW por la noche, no pudo jugar más veces", confirma. Algún tiempo después, el que fuera el mejor amigo de Wilfried se enteraba de la grave enfermedad que sufría, pese a que el exguardameta seguía insistiendo que se encontraba bien. Así es como Cota recuerda a su inseparable amigo en el Rayo, el meta que se ganó al rayismo gracias a su bondad: "Pude verle antes de irse, me reconoció, me habló y me dio la mano. Nunca lo olvidaré". Palabra de capitán.

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