EL GUARDAMETA QUE ERA IDOLATRADO POR UN BARRIO

Wilfred, el mito que logró que los porteros de los futbolines de Vallecas fueran negros

Este martes fallecía Wilfred Agbonabvare, uno de los jugadores más importantes de la historia del Rayo, todo un mito de Vallecas, el barrio que lo idolatraba

El Rayo Vallecano está de luto. Este martes fallecía uno de los jugadores más importantes de la historia del conjunto franjirrojo, Wilfred Agbonabvare, un portero muy querido por la afición y que marcó una época en la portería rayista. Guardameta ágil, felino y de grandes reflejos, no sólo se ganó a la afición gracias a su capacidad como futbolista, sino que buena parte de la leyenda que generó tuvo que ver con su excepcional carácter lejos del terreno de juego. Su eterna sonrisa se ganó a una afición que adoraba a su arquero, ése por quien los porteros de los futbolines de Vallecas tenían la cara pintada de negro.

Allá por la década de los noventa, Vallecas contaba con un equipo humilde, repleto de jugadores trabajadores que se ganaron el corazón de la afición. Y cualquier joven que entrara en un bar del barrio, descubría un elemento común en todos ellos: los porteros de sus futbolines eran negros. Tan profundo caló Wilfred en el humilde barrio madrileño que se convirtió en uno de los grandes ídolos de la afición. Sus grandes actuaciones como portero del Rayo le convirtieron en un jugador por el que la afición sentía verdadero orgullo. Pero su trato cercano fuera del verde le elevó al rango de mito del rayismo.

El meta africano comenzó a jugar al fútbol desde muy joven. Así, con 16 años, se convertía en jugador profesional de la mano del New Nigeria Bank. Pocos años después, tras pasar por el Abiola Babes y el BCC Lions, le llegaba la oportunidad de probar con el Brentford inglés, pero el conjunto británico no quiso hacerse con sus servicios. En un momento tan complicado, se cruzó en su camino el Rayo Vallecano, y su vida le iba a cambiar para siempre: después de mucho pelear, el club madrileño se hacía con servicios, donde se iba a convertir en una de las grandes estrellas de la historia del conjunto franjirrojo.

En su primer año, en la temporada 91-92, iba a devolver al Rayo a Primera División, siendo parte básica del ascenso a la categoría de oro. Indiscutible en la portería del conjunto madrileño, dos temporadas después el combinado madrileño volvió a perder la categoría. Pese al descenso, ese 1994 fue uno de los jugadores más importantes de Nigeria, selección con la que ganó la Copa de África y alcanzó los octavos de final del Mundial de Estados Unidos. Así, puede presumir de ser uno de los pocos jugadores que, como jugador franjirrojo, tuvo el honor de llevar el escudo del Rayo a un campeonato del mundo.

Un héroe que se quedó sin equipo

Wilfred volvió a ser básico en el ascenso de la 95-96 pero, una campaña después, perdió el sitió en el equipo. Una lesión a comienzo de temporada le relegó al banquillo, y no sería hasta la llegada de Fernando Zambrano al equipo cuando regresó al once para convertirse en uno de los héroes de la permanencia ante el Mallorca. Pero al final de la temporada, Wilfred decidió cambiar de aires en dirección al Écija de Segunda. Pese a jugar buena parte de la temporada, el conjunto andaluz no quiso renovar al meta, quedándose sin equipo con sólo 30 años. Llegaba el momento de buscarse la vida.

Tras un año en paro sin encontrar equipo, decidió dejar el balón para siempre. Pero la vida de Wilfred no iba a ser nada sencilla a partir de ese momento: pese a ser futbolista de alto nivel durante muchos años, el meta nigeriano no había conseguido hacer una fortuna cuando llegó el primer gran golpe de su vida. La grave enfermedad que sufrió su mujer provocó que utilizara buena parte de sus ganancias para intentar salvarla pero, por desgracia, todo el esfuerzo fue infructuoso. El destino le había dado un duro golpe, pero Wilfred trató de afrontarlo como siempre hizo: con una sonrisa en su rostro.

En busca de trabajos para poder vivir

Obligado a volver a trabajar para vivir el día a día, el arquero nigeriano encontró trabajo en la empresa de mensajería MRW y en el aeropuerto Adolfo Suárez como mozo de carga. De hecho, tuvo una aparición en televisión de la mano del programa 'El jefe infiltrado' de laSexta, donde su superior reconocía a Wilfred y éste le contaba cómo había sido su vida tras retirarse del fútbol. Cuando volvía a encauzar su vida, el cáncer se cruzó en su camino y, pese a tratarse para tratar de paliar sus efectos, el meta nigeriano perdía la vida este martes a los 48 años de edad.

Wilfred siempre fue un obrero del fútbol, un meta que se ganó el corazón de la afición de Vallecas gracias a sus paradas y a su excepcional forma de ser más allá de los terrenos de juego. Pese a que su intención era convertirse en entrenador de porteros en un futuro, la maldita enfermedad se cruzó en su camino. Wilfred no pudo hacer la parada más difícil de su carrera, pero siempre será recordado en Vallecas, un barrio en el que se ganó el corazón de sus aficionados y en el que los futbolines tenían la cara de los porteros pintada de negro en su honor. Wilfred siempre será eterno.

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