Benzema, el delantero al que el dorsal '9' no le hace justicia dentro del terreno de juego
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juega como punta, pero no ejerce como tal

Benzema, el delantero al que el dorsal '9' no le hace justicia dentro del terreno de juego

El Real Madrid siempre ha tenido un '9' puro, pero con Benzema y la figura imponente de Cristiano, la posición ha evolucionado. Juega como punta, pero no ejerce

Foto: Las aportaciones de Benzema van mucho más allá de marcar goles (Reuters).
Las aportaciones de Benzema van mucho más allá de marcar goles (Reuters).

Un dorsal no es cualquier cosa, no es un simple número estampado a la espalda de una camiseta para organizar a los integrantes de un equipo deportivo. Hay dorsales que tienen un peso específico dentro de una plantilla, o para una persona en particular, o incluso que se han convertido en auténticas cifras legendarias en todo un deporte. Todo ciclista quiere lucir el 1 alguna vez en su carrera, significará que ganó la anterior carrera. Lo mismo sucedía antes con las motos y sigue sucediendo con los coches. Si un jugador de baloncesto elige el 23, es inevitable pensar que lo hace por Michael Jordan, aunque no sea ese el motivo en realidad. En el fútbol, si un jugador luce el 9, se espera que sea un goleador. Y esa tradición le está pesando a Karim Benzema.

La realidad dice que Benzema está lejos de ser el mejor 9 del mundo, siempre entendiendo esa posición/dorsal como el puesto del jugador que se dedica fundamentalmente a anotar goles a destajo. Esa profesión la han ejercido con un rendimiento fastuoso otros grandes delanteros del Real Madrid como Santiago Bernabéu, Carlos Alonso Santillana, Hugo Sánchez, Iván Zamorano, Fernando Morientes y Ronaldo Nazário. Todos ellos dejaron su seña para la posteridad, haciendo del lugar del 9 un sitio casi mitológico y que, por lo tanto, el heredero sufriera una carga tan pesada que tenía que si no superar, sí acercarse a ese lustre eterno imborrable.

En esa lista de grandes e históricos nombres de atacantes no se ha incluido a Alfredo di Stéfano, y puede que fuera uno de los mejores 9 de la historia del fútbol. Pero hay algo de la Saeta Rubia en Benzema. El francés no tiene ni tendrá jamás la capacidad del argentino para liderar él solo a una plantilla entera, ni mucho menos se acercará al olfato goleador de Di Stéfano. De hecho, es probable que cuando Karim se marche del club, sea por traspaso o porque se retire en él (quién sabe, puede pasar) su figura estará tremendamente alejada de la de Don Alfredo en el Olimpo de la historia del Real Madrid.

Sin embargo, por mucha herejía que parezca la comparación de estos dos delanteros merengues, hay algo en lo que no difieren tanto. Tanto Di Stéfano como Benzema llevaban la función del delantero mucho más lejos que la simple función goleadora. Son más que un 9, más que un atacante que busque el remate dentro del área y que pugne con los centrales. Su influencia dentro del terreno de juego es enorme y tremendamente importante para el correcto desarrollo del juego de sus equipos. Tocan el balón más que un 9, participan en el juego colectivo como una pieza más del engranaje asociativo. Dan más pases que balones rematan. Generan más ocasiones para las demás que las que tienen para sí mismos.

Las estadísticas no engañan

Bien sabe de ello Cristiano Ronaldo, y lo mismo podía haber dicho Ferenc Puskás. Ni CR7 ni Cañoncito Pum tenían la función del 9 clásico, pero eran los grandes goleadores de sus equipos. Engañando a la defensa, partiendo de una posición que no es la del rematador, aparecen por sorpresa para descolocar las estructuras contrarias y romper la red con una asiduidad asombrosa. Puskás ganó cuatro Trofeos Pichichi, y Cristiano, en poco más de cinco años vestido de blanco ya batió la marca del húngaro de 242 goles (Cristiano acumula 264).La preponderancia de los dos en el aspecto realizador, sin embargo, no suponía que sus compañeros vieran reducido en demasía su caudal de goles. Benzema suma 113 goles como madridista, mientras que Di Stéfano es el segundo máximo goleador de siempre con 307 tantos.

Precisamente es ese el apartado que más se le critica a Karim Benzema: no es un gran goleador, o al menos esa es la apreciación de muchos. No es un hombre que esté en boca de gol para rematar lo que le llega, ni siquiera suele crearse numerosas ocasiones para marcar y hay veces en las que no es capaz de anotar un gol que se suponía cantado. En cambio, las estadísticas dicen algo muy diferente. En los algo más de cinco años que suma en el Real Madrid, Benzema no ha completado más del 75 % de los partidos que ha jugado y supera por poco el 70% de los minutos, sin embargo, ha sido capaz de marcar un gol casi cada dos partidos. Si nos alejamos de las cifras estratosféricas de Messi y Cristiano, esas estadísticas dicen que si Benzema juega 50 partidos al año, va a marcar unos 25 goles. Y eso no es poco, teniendo en cuenta que convive con un animal que marca 50 al año.

Sin Benzema, el Real Madrid ha funcionado, pero con él también. En Villarreal, el francés regresará al once para repetir lo más parecido que está disponible al once que ganó la Supercopa de Europa en Cardiff. Será la vuelta del centro del campo de tres jugadores, el adiós al equilibrio que otorgaba el 4-4-2 con Illarramendi e Isco, y lo hará contra un equipo que es especialista en romper las cinturas de cualquier medular como son los amarillos. Será una de las grandes pruebas para los Modric, Kroos y James: luchar contra la velocidad de Vietto, Uche y Espinosa.

Alineaciones confirmadas:

Villarreal: Asenjo, Mario, Musacchio, Víctor Ruiz, Gabriel; Bruno, Trigueros, Cani, Moi Gómez; Uche y Vietto.

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Kroos, Modric, James; Bale, Cristiano Ronaldo y Benzema.

Árbitro: Undiano Mallenco (Comité Navarro).

Estadio: El Madrigal.

Hora: 16:00.

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