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Se marcha el gran Rivaldo, el pionero en ejecutar una cláusula de rescisión en España
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Polémico traspaso al barcelona en 1997

Se marcha el gran Rivaldo, el pionero en ejecutar una cláusula de rescisión en España

El brasileño será recordado como el primer jugador en la historia del fútbol español por el que se hizo efectivo el pago de una cláusula de rescisión

Foto: Rivaldo disputa un balón con Raúl en un Clásico (Cordon Press)
Rivaldo disputa un balón con Raúl en un Clásico (Cordon Press)

Aunque su amor por el balón le llevó a estirar su presencia en los terrenos de juego, llegó el momento de decir adiós. El pasado sábado, a menos de un mes de cumplir 42 años, Rivaldo (Paulista, Brasil, 1972) anunciaba su retirada como jugador profesional. Nómada del fútbol, el andar cansino y las posturas rectas e imposibles que dibujaban su espigada figura gozan de un lugar privilegiado en la memoria de los aficionados españoles. Sin embargo, además de por las virguerías con el balón en los seis años que pasó entreDeportivo de La Coruña (1996-1997) y FC Barcelona (1997-2002), el brasileño será recordado como el primer jugador en la historia del fútbol español por el que se hizo efectivo el pago de una cláusula de rescisión.

Tras destacar en Brasil, Rivaldo aterrizó en España en 1996 de la mano delgermen del ‘Super Depor’ que conquistara la Liga en el año 2001. En la única temporada con los gallegos (terceros a 13 puntos del Madrid de Capello) se fue hasta los 24 goles, despertando el interés de media Europa. Llegaba el verano del 97 y su histórico fichaje por el Barcelona. Después de acabar segundos en Liga a dos puntos del Madrid, la afición del Barcelona veía cómo Ronaldo, el letal brasileño que deleitó con su magia y efectividad dentro del área, abandonaba el club en medio de la polémica. La tensión y las graves acusaciones entre los representantes del jugador y el por entonces presidente, José Luis Núñez, se fueron de madre. Un 'y tú más' que no permitió la continuidad del soberbio ariete en Barcelona.

En estas llegó el presidente del Inter, Massimo Moratti, con los 24 millones de euros a los que ascendía la cláusula y se lo llevó. En aquellos momentosJosé Luis Núñez estaba desesperado. El hueco dejado por el gran Ronaldo era tremendo en un Barcelona que necesitaba buscar un golpe de efecto inmediato. Un prestigioso agente de futbolistas español abrió los ojos al mandatario azulgrana. Rivaldo era el hombre ideal. Aquel 'asesor', que no participó en la operación y no se llevó ni un sólo euro (peseta en aquellos tiempos), le dijo claramente que de estar en su posición no tendría dudas y abonaría los millones estipulados en la cláusula. A pesar de las reticencias iniciales, Núñez se acabó convenciendo. En 2003, esos representantes terminaron en la cárcel tras ser acusados de formar parte de una red corrupta encargada de desviar caudales públicos del estado de Rio de Janeiro. Mientras, Ronaldo comentaba: “Nuñez sabe que se equivocó conmigo”.

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El club gallego, presidido por el míticoAugusto César Lendoiro, no estaba dispuesto a desahecerse de su jugador más cotizado por lo que la entidad culé optó por repetir la operación acometida por el Inter con Ronaldo e hizo efectivo el pago de la cláusula. Tras llegar a un acuerdo verbal con Rivaldo, el Barcelona mandó por fax a laLiga de Fútbol Profesionalun talón de 24 millones de euros, cantidad que liberaba al jugador del Dépor. A pesar de que la nocturnidad y alevosía utilizadas en la negociación enfurecieron al equipo y a la afición coruñesa, sólo quedaba espacio para la resignación: Rivaldo ya era nuevo jugador culé. Sobre la bocina el brasileño firmó por seis temporadas y el club blaugrana le blindó poniéndole una cláusula de rescisión de 90 millones de euros.

Acudiendo a la hemeroteca, las crónicas de la época nos dan una idea del secretismo que envolvió a la operación: "El futbolista dio órdenes a su representante de acelerar la operación y reservó un billete con destino a Barcelona. Antes de saltar al césped de Riazor para disputar la final del Teresa Herrera ya sabía que estaba jugando su último partido con el Deportivo. El brasileño no se presentó, como había prometido, al entrenamiento qué había convocado por la mañana el técnico del Deportivo,Carlos Alberto Silva. Ni siquiera se despidió de sus compañeros. No hubo tiempo para nada. Barcelona le aguardaba. Rivaldo emprendió el viaje de madrugada. Un taxi le desplazó desde su domicilio coruñés hasta el aeropuerto de Santiago de Compostela. El futbolista tomó un vuelo a las 7.45 y dos horas después pasaba el habitual reconocimiento médico en la clínica Asepeyo deSant Cugat”, relataba en su día el diario ‘El País’.

Sin quererlo, Rivaldo sentaba las bases de una práctica que ha ido experimentando diferentes vertientes y modalidades con el paso del tiempo. En origen, dando por sentadas la buena fe de las partes, se trataba de proteger especialmente a los equipos más modestos para dificultar la fuga de sus estrellas a golpe de talonario. El mecanismo general es el siguiente: el jugador deposita la cantidad requerida en la LFP que permita al conjunto de procedencia ingresar la cláusula de rescisión neta (55%). También abonará el IRPF, situado en el 45% del total de la operación. Conclusión: un cifrón. Pero en España, hecha la ley, hecha la trampa. El romanticismo en el fútbol, como en la vida, está cayendo en desuso. Más allá de la maraña legal prevista para regular esta figura y del poder negociar al margen de la cláusula según el precio del mercado a imagen de las grandes Ligas europeas (Dani Alves, del Sevilla al Barcelona, Reyes, del Sevilla al Arsenal o Villa, del Valencia al Barcelona), se encuentran los traspasos encubiertos entre los clubes involucrados en las operaciones.

Al llegar a un acuerdo, se realiza un traspaso pagando sólo el IVA (21%, de momento), que además será desgravado con posterioridad. En vista de que el deseo del jugador en cuestión por salir es irrefrenable, se trata de una solución beneficiosa para ambos: mientras el club de destino se ahorra una cantidad nada de desdeñable en tributos, el club de procedencia recibirá el dinero previsto al tiempo que tirará del socorrido “no hemos podido hacer nada" para quedar bien con los feligreses. Tal 'recurso' se dio en numerosos fichajes de relumbrón del balompié patrio: los de Figo y Sergio Ramos por el Real Madrid, Mendieta por la Lazio, Illarramendi por el Madrid, Keita por el Barcelona, Villa por el Valencia... y los que vendrán.

Con tratamiento de estrella desde el primer día, en sus años con el cuadro culé Rivaldo levantó dos Ligas consecutivas (1998 y 1999), una Copa del Rey (1998) y una Supercopa de España. Fueron sus mejores años. El brasileño hacía las delicias de la grada en la precoz cima de su carrera. Sus fabulosas actuaciones le valieron para hacerse con el Balón de Oro en 1999, al tiempo que era un fijo en el esquema de la Canarinha. Aunque en sus dos últimas temporadas en la Ciudad Condal sus prestaciones empezaron a verse mermadas, el jugador dejó momentos difíciles de olvidar para la parroquia culé. Por encima de todos se encuentrael ‘Rivaldazo’.

En la última jornada de la campaña 2000/2001, el Barça recibía en el Camp Nou al Valencia. En juego, culminar un curso discretoen puestos de Champions. En el minuto 93 de partido y con 2-2 en el marcador llegó la inolvidable chilena de Rivaldo desde la frontal del área. El barcelonismo, con el siempre pasional Joan Gaspart al frente, entraba en éxtasis. Un año después, en pleno apogeo de sus irreconciliables diferencias con Van Gaal y con el equipo en plena crisis deportiva, desde la institución se opta por otorgarle la carta de libertad. Caprichos del destino, el jugador fichado a bombo y platillo se iba gratis, con un año de contrato por delante y dejando un sabor agridulce que le acompañaría durante toda su carrera.

Después de abandonar el Barcelona, Rivaldo no fue el mismo. Su delgadez se mantuvo,pero sus rodillas no respondían. Momento para dar tumbos por medio mundo: de Milán a Grecia, pasando por exóticos destinos como Uzbekistán o Angola, antes de escribir el epílogo en su Brasil del alma. Le costó tomar la decisión pero el chicle ya no daba más de sí. Apuró al máximo los encantos del deporte que consiguió voltear unos orígenes marcados por el sufrimiento y la necesidad. Una época donde sólo la pelota le hacía olvidar las calamidades a las que tenía que hacer frente. "Construí mi carrera encima de un milagro", constataba en su escrito, directo al corazón de todos aquellos que le vieron crecer y le ayudaron a luchar contra los elementos y hacer realidad su sueño. En su emotiva despedida a través de su perfil de ‘Instagram’, el brasileño repasó los "obstáculos, desafíos, renuncias, nostalgias, decepciones" por las que atravesó en "este largo viaje". Con todo, echando la vista atrás, prefiere recordar recordar "las alegrías y conquistas”. Que también las hubo.

Aunque su amor por el balón le llevó a estirar su presencia en los terrenos de juego, llegó el momento de decir adiós. El pasado sábado, a menos de un mes de cumplir 42 años, Rivaldo (Paulista, Brasil, 1972) anunciaba su retirada como jugador profesional. Nómada del fútbol, el andar cansino y las posturas rectas e imposibles que dibujaban su espigada figura gozan de un lugar privilegiado en la memoria de los aficionados españoles. Sin embargo, además de por las virguerías con el balón en los seis años que pasó entreDeportivo de La Coruña (1996-1997) y FC Barcelona (1997-2002), el brasileño será recordado como el primer jugador en la historia del fútbol español por el que se hizo efectivo el pago de una cláusula de rescisión.

Ronaldo Nazario
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