se cumplieron diez años de su fallecimiento

Brian Clough, el hombre que se hizo mito convirtiendo en grandes a los más pequeños

El sábado 20 se cumplió una década del fallecimiento del mejor entrenador inglés de la historia, ese que ganó dos Copas de Europa con el modesto Nottingham Forest

Foto: Brian Clough no se separó de su jersey verde mientras entrenó al Nottingham Forest (Imago).
Brian Clough no se separó de su jersey verde mientras entrenó al Nottingham Forest (Imago).

Mucho antes de que Brian Clough se convirtiera en mito, Nottingham no era más que una ciudad casi mitológica, más conocida por ser la sede de las peripecias de Robin de Locksley, quien robaba a los ricos para repartirlo entre los pobres, mientras se iba enamorando locamente de una noble llamada Lady Marian. Era una ciudad inglesa más, alejada del misticismo de Liverpool, la industria de Manchester y el dominio de Londres. Sin embargo, cuando la ciudad se sumía ignorada por la historia, llegó un chico norteño que se vistió con un jersey verde, se sentó en el banquillo del City Ground y empezó a construir la leyenda más impresionante jamás contada en el fútbol mundial. Esta semana se cumple una década desde que nos dejara.

Hay cierto tipo de jugadores y de entrenadores que no están hechos para hacer grandes a los más grandes. En la misma Inglaterra hubo un delantero que jamás se puso la camiseta de algún club considerado, por historia y palmarés, como un grande del fútbol británico, pero Alan Shearer hizo campeón de la Premier League a un modesto como el Blackburn Rovers, y pocos recordarán a un delantero más prolífico que ese jugador nacido en Newcastle upon Tyne. Bueno, en realidad sí, hay un delantero en la historia del football de las islas que si no en cantidad, sí se le puede comparar en promedios goleadores. El mismísimo Brian Clough fue una productora de goles mientras calzaba las botas con tacos antes de empezar a dirigir equipos. De hecho, promedió casi un gol por partido (0,916).

Clough, en su etapa en el Middlesbrough (Imago).
Clough, en su etapa en el Middlesbrough (Imago).

Sin embargo, a Clough le sucedió algo incluso más extraño que a Shearer: jamás jugó en la máxima división de Inglaterra. Nunca. Y aun sin estar en la First Division, llegó a debutar en la selección inglesa, jugando dos partidos en 1959. En sus tiempos vistiendo el rojo del Middlesbrough, Brian Clough conoció a la persona más importante que conocería en su vida, o al menos, a la que mejor le vino conocer. Compartió vestuario con el portero Peter Taylor, que da la inmensa casualidad (o un guiño de un destino inevitable), se formó como futbolista en el Nottingham Forest, equipo de su ciudad natal. En el momento que Clough se retiró prematuramente por una lesión, decidió seguirle allá donde fuera como su asistente técnico.

Allá donde fuera no es preciso del todo, ciertamente. Estuvo con Clough en el Hartlepools United, en el Derby County, en el Brighton & Hove Albion… pero se negó a firmar por el Leeds United. Clough había firmado por el Brighton después de tener que dejar el Derby County. Había sido campeón de la First Division, semifinalista de la Copa de Europa, y aun así, se quitó los anillos obtenidos para hundirse junto a su gran amigo en el fango de la tercera división inglesa. Nadie quería contratar a Brian Clough. Era, evidentemente, uno de los mejores técnicos que había, pero era demasiado polémico, muy excéntrico e imprevisible. Aunque no se sabrá la verdad nunca, cuentan rumores que tuvo que marcharse del Derby County por asegurar ante todo el mundo que la eliminatoria de semifinales de la Copa de Europa contra la Juventus estaba comprada por el club italiano. El Derby fue sancionado y la directiva habría obligado a Clough a dimitir.

Estatua de Clough y Taylor en Derby (Imago).
Estatua de Clough y Taylor en Derby (Imago).

En el Brighton, la tradición victoriosa de la pareja se fue al traste de forma alarmante. Tras unos inicios desastrosos, con unas goleadas muy dolorosas incluidas, la temporada acabó con el descenso de la entidad sureña a la cuarta división. El reto de devolver al club a la élite era grande, sobre todo para una persona muy orgullosa como Brian Clough, sin embargo, una llamada del “mejor equipo de Inglaterra” hizo que se tambalease por primera vez una relación hasta entonces idílica. El Leeds United quería a Clough para reemplazar a Don Revie, el mítico entrenador de los whites, que se marchaba a entrenar a la selección inglesa. Fue una decisión muy extraña por parte de la directiva del Leeds, puesto que no había habido nadie que criticase más la gestión de Revie al frente del Leeds. Sus primeras palabras a sus jugadores en Elland Road fueron: “Hasta donde yo sé, podéis tirar todas esas medallas que habéis ganado estos años a la basura, ya que las ganasteis todas robando”. Más claro agua. Pero Taylor no quiso salir de Brighton.

Ningún jugador le quería en el Leeds. Todos le despreciaban por todos sus continuos comentarios en su contra cuando Clough entrenaba al Derby County, equipo que precisamente le quitó la Liga a Revie. “Me decía que siempre era dramático y que me tiraba para conseguir penaltis -comenta Peter Lorimer, delantero de aquel gran Leeds-. Sin Taylor, Clough era una bala perdida. Empezó su brevísima estancia con el Leeds cayendo en su primer gran partido, la Charity Shield, contra el Liverpool. En ese partido durísimo, Kevin Keegan y Billy Bremner fueron expulsados por pelearse, y los reds se llevaron el primer trofeo de aquella aciaga temporada en los penaltis.

La final de la Charity Shield de 1974 (Imago).
La final de la Charity Shield de 1974 (Imago).

Clough imponía un estilo de juego extremadamente diferente al que estaban acostumbrados en Leeds. Brian hacía a sus equipos jugar desde la posesión, intentando hacer del fútbol un deporte atractivo, muy lejano al estilo casi cavernícola del Leeds de Revie, que se empleaba de forma muy brusca, siendo características sus entradas rozando la violencia. Así, el nuevo entrenador quería jugar a lo mismo que venía haciendo con sus otros equipos, y los que no estaban de acuerdo, se cayeron de sus planes. Eran jugadores claves para Revie, como Johnny Giles, Norman Hunter y el mismo Bremner. Los primeros resultados fueron nefastos y el ambiente cada vez más tenso. La directiva decidió cargarse a Clough a la cuarta jornada, transcurridos 44 días desde que firmó. Pero el entrenador les obligó a pagarle el contrato íntegro. “He ganado más dinero siendo despedido que en el resto de toda mi carrera”, dijo Clough, que se marchó con una frase histórica: “Hoy es un día horrible… para el Leeds United”.

 

 

Y entonces llamó a Taylor. Le necesitaba en el Forest. Habían acabado mal y acabarían peor con los años, pero en ese momento, Taylor regresó con su amigo. Y en esa ciudad tan mística para Inglaterra, la leyenda del Forest de Clough comenzó a ver la luz. Cogió al equipo en la Division Two y tras dos temporadas, lo ascendió de categoría. Eso tan sólo fue el inicio. En su primera temporada en la máxima categoría logró el doblete, ganando la Division One y la Copa de la Liga, superando en ambas al Liverpool. Y al año siguiente, tras fichar a Trevor Francis (primer jugador que costó un millón de libras) levantó la Copa de Europa. Y al año siguiente repitió éxito, ganando en la final al Hamburg de Keegan. “A parte de la vida familiar, no hay nada más grande que ganar Copas de Europa”, dijo Clough tras su segundo trofeo continental en 1980. En Nottingham estuvo hasta 1993. Había vivido la gloria y se fue con el descenso. El Forest nunca olvidará a su Robin Hood. 

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