POR EL INCREMENTO DE LA SEGURIDAD EN CARDIFF

Con la puerta en las narices: pagar 1.700€ y quedarse sin final de Champions es posible

El despliegue de seguridad en Gales no tendrá precedentes después de los atentados de Mánchester, y los aficionados que han comprado en reventa podrían quedarse fuera

Foto: El Principality Stadium de Cardiff, sede de la final de Champions 2017. (Reuters)
El Principality Stadium de Cardiff, sede de la final de Champions 2017. (Reuters)

En torno a 7.000 aficionados de Real Madrid y Juventus podrían quedarse en la puerta del Principality Stadium de Cardiff el próximo sábado. Concretamente los que hayan comprado sus entradas en la reventa, ya sea a través de particulares o de a plataformas de 'ticketing' como Stubhub (antes Ticketbis, ahora propiedad de eBay) o Viagogo (participada por el expresidente del Barca Sandro Rosell, actualmente en prisión preventiva). Dentro de estas empresas, según ha podido saber El Confidencial a través de su buzón seguro, la tensión está a flor de piel ante una hipotética "estafa multitudinaria" que podría desencadenarse con un simple protocolo de seguridad.

El problema es que todas las entradas para la final de la Champions League, como sucede habitualmente en eventos muy populares, son nominales. Están asociadas a un nombre y un apellido. En teoría, es una herramienta para luchar contra la reventa; en la práctica, apenas disuade a un puñado de compradores. Sobre el papel, cada aficionado tiene que presentar su identificación en las puertas del estadio para cotejar que su nombre coincida con el de la entrada. Sin embargo, se tiende a hacer la vista gorda debido al gran número de abonados que revenden sus localidades a terceros: "Nadie quiere tener a un montón de hinchas enfadados a las puertas del estadio, es un problema de seguridad inmenso", explican fuentes de una empresa de 'ticketing'.

Si la policía británica empieza a verificar la identidad de los espectadores, se va a dar un fraude masivo

Se trata de una situación clásica en la que los organizadores de los eventos se encuentran con las manos atadas. Pese a que la reventa les genera mala imagen —los precios suelen despendolarse y se asocian al evento, no al revendedor— y es ilegal en España, la opción de cerrar las puertas se considera demasiado drástica, sobre todo en espectáculos que requieren de grandes desplazamientos como la final de Champions. Al final, solo se comprueba que la entrada sea auténtica.

Pero esta final no será como las demás. La proximidad temporal de los atentados de Mánchester, así como la explosión que afectó al autobús del Borussia Dortmund el pasado 11 de abril en esta misma competición, han puesto a las autoridades policiales y deportivas en el máximo nivel de alerta. La UEFA se sabe objetivo y no quiere sustos; Reino Unido, por su parte, se encuentra en estado "crítico" de alerta antiterrorista con el ejército desplegado por las calles de Londres. La policía del sur de Gales, encargada de velar por la seguridad de la final, está preparada para organizar "el mayor operativo para un evento deportivo" de la historia de Reino Unido, que incluirá reconocimiento facial de todos los asistentes y un incremento del presupuesto, solo para el sábado, de 1,4 millones de libras esterlinas (1,6 millones de euros). "Si la policía británica se pone a comprobar las identidades de los espectadores, se va a dar un fraude masivo, miles de personas viajarán hasta Gales para nada", advierte un trabajador del sector del 'ticketing'.

Dos millones en caja

Es este dispositivo de seguridad sin precedentes el que tiene al borde del infarto al sector de la reventa de entradas. Fuentes internas explican que la final de la Champions es "el evento más importante del año para el 'ticketing" y que suele dejar en torno a dos millones de euros en la caja de las principales empresas. Su 'modus operandi' es sencillo: compran entradas de aficionados que no van a acudir al partido —algunos clubes de fútbol sospechan que incluso las compran directamente, a través de brókers internos— y las revenden con un incremento de precio sustancial. En este caso el Real Madrid vendió sus entradas entre 55 y 460 euros: en Stubhub, la más barata sale por 1.800 euros, mientras que en Viagogo se pueden encontrar localidades entre 1.700 y 2.200 euros.

Las mismas fuentes afirman que se revenden legalmente entre el 5% y el 10% de las entradas para este tipo de eventos, esto es, entre 3.700 y 7.500 aficionados que podrían quedarse en la calle si las medidas de seguridad se endurecen. ¿Es esto posible? La respuesta llega a este periódico desde Nyon, sede de la UEFA: "Sí, es posible. Es posible cada año y en este también, porque las medidas de seguridad podrían requerirlo. Queremos recordar a los aficionados que la reventa es una actividad prohibida y que siempre existe la posibilidad de perder el dinero", explican.

Todo está preparado en Cardiff para acoger la final de la Champions League. (Reuters)
Todo está preparado en Cardiff para acoger la final de la Champions League. (Reuters)

Pero no solo la amenaza terrorista podría dejar a los aficionados en la calle. El Real Madrid se ha puesto serio con la reventa en los últimos meses, llegando a retirar 357 abonos el pasado mes de abril, además de abrir 1.450 expedientes de expulsión a socios que presuntamente hicieron negocio con sus localidades en el último Clásico liguero. "Se seguirá trabajando firmemente para combatir esta práctica ilegal en el marco de nuestros estatutos y normativas", rezaba en un comunicado reciente del club.

Los socios que vendan sus entradas pueden enfrentarse a un expediente de expulsiónAdemás el club ha incluido en cada entrada sorteada entre sus abonados para la final de Cardiff el recordatorio de que son nominales y no se pueden transferir. En el peor de los escenarios, no solo los aficionados se quedarían sin entrar al estadio, sino que los socios que han facilitado la entrada se encontrarían ante la posibilidad de ser expulsados del Santiago Bernabéu.

¿Cómo reaccionarán las empresas de 'ticketing' ante este desastre en potencia? Viagogo no ha respondido a las peticiones de información de este periódico. Desde Stubhub explican que "no se suelen dar este tipo de situaciones" pero que, si finalmente sucede, se reembolsará el importe de la entrada a los afectados. Del disgusto y del importe del viaje hasta Cardiff —el billete de avión ya ronda los 900 euros— no se responsabiliza nadie.

¿Tienes más información sobre este u otros casos? Envíanosla de forma anónima a través de nuestro buzón seguro o ponte en contacto con nosotros en investigacion@elconfidencial.com.

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