La inspiración de Memphis salva a un Barça mediocre frente al Getafe de Míchel (2-1)
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El holandés, otra vez decisivo

La inspiración de Memphis salva a un Barça mediocre frente al Getafe de Míchel (2-1)

Los culés logran su segunda victoria de la era post-Messi y se marchan al parón liguero sin sobresaltos, pero vuelven a quedar lejos de su versión ante la Real. Memphis y los nuevos canteranos, lo mejor del equipo de Koeman

placeholder Foto: Memphis Depay pelea por un balón durante el partido. (EFE)
Memphis Depay pelea por un balón durante el partido. (EFE)

El Barcelona sigue salvando con dignidad este agosto melancólico, sin fichajes de última hora ni posibilidades de hacerlo, y se marchará al primer parón liguero de la era post-Messi con una cierta paz tras vencer este domingo sin brillo alguno al Getafe ante un tercio de su público. El equipo de Míchel, con hechuras de buen fútbol, completó un sólido encuentro y puede ilusionar a su afición todavía a pesar de las tres derrotas iniciales (Valencia, Sevilla y Barcelona).

Con una dupla de centrales inédita (Lenglet y Araújo), ausentes Eric García y Piqué y entre algodones Mingueza, el Barcelona resistió la propuesta de los exazulgranas Aleñà y Sandro, los más atrevidos de su equipo mientras estuvieron en el campo. Sergi Roberto, reemplazante de Pedri en el centro del campo, era la gran novedad de Koeman. Y fue precisamente el comodín quien remató a puerta en el segundo minuto de partido, llegando desde segunda línea, un centro de Alba tras una jugada de Memphis (bien habilitado por el frecuentemente infravalorado Lenglet) para desnivelar el partido muy temprano. Su segundo gol en tres partidos, y un golpe muy duro para los ilusionados visitantes, que nunca han ganado en el Camp Nou.

Ambos equipos mostraron desde un principio su vocación de salir con el balón jugado, y el partido transcurría a un ritmo no demasiado alto pese al posicionamiento valiente de ambos equipos sobre el césped. Cuando Busquets comenzaba a domar la pelota y al Getafe (dos derrotas y cero goles en las dos primeras jornadas) podían asaltarle las primeras dudas sobre su planteamiento, los de Míchel empataron con un magnífico gol en el minuto 18, cocinado por una pared final entre Aleñá y Sandro que el delantero canario rubricó con un disparo seco. Sorprendió la blandura del equipo para desactivar una jugada larguísima en la que tuvieron varias oportunidades de despeje.

placeholder Frenkie de Jong controla un balón. (EFE)
Frenkie de Jong controla un balón. (EFE)

El Barça no tenía problemas para llegar a tres cuartos de cancha, pero ahí se encontraba con una estructura bien armada –cimentada por el hiperactivo Djené– que Griezmann y Memphis no conseguían burlar. El checo Jankto era una salida constante para desahogar el juego visitante por la banda izquierda. Cuando se cumplía la media hora, el partido presentaba unas tablas justas y el público pitaba a Sandro (exBarça) por haber celebrado su tanto. Fue en ese momento cuando apareció por fin el talento desequilibrante del Barça: Memphis recibió un balón en el área tras un robo de Busquets, mareó a Juan Iglesias y coló un balón casi inverosímil por debajo de las piernas de Soria. Segundos después, los locales se iban a la pausa de hidratación con 2-1. Pocas oportunidades (tres), pero muchos goles (tres). El holandés ha sido decisivo en las tres primeras jornadas y es claro candidato a ser la estrella del equipo esta temporada.

El Getafe no se metió en su área, lo que permitía al Barcelona coger la espalda al rival en centros largos tras robo de pelota, generalmente por la banda de Alba, aunque sin generar más ocasiones claras (salvo en un fallo estrepitoso de Mitrovic en el último minuto que Memphis no pudo rentabilizar). En el descanso, el público local estaba contento, aferrado al holandés para sobrellevar la crisis económica.

Oportunidad de Aleñá

Míchel reemplazó a Iglesias por Damián Suárez en el entretiempo, y el Barcelona por su parte entró al campo con ganas de tener la pelota en los pies y hacer correr al Getafe (objetivo que no conseguiría). Un error de Emerson en la salida de balón culé permitió a Jankto poner a prueba a Ter Stegen en el minuto 50; en el córner resultante, Mitrovic cabeceó alto. El Getafe presionaba en conjunto y no dejaba al Barça tocar como quisiera, Griezmann destacaba más por su compromiso defensivo que por la creación y era pitado por su afición. Aleñá desperdició en el 55 una ocasión clarísima, desbaratada por Emerson Royal y su propia lentitud.

Minutos después, Míchel sustituyó al canterano de La Masía y al silbado Sandro por Mata y Timor. Koeman respondió con el cambio de Emerson por Serginho Dest. Enes Sunal se había consolidado como incordio eficaz y el Getafe jugaba en el Camp Nou como si fuese un campo modesto, cómodo incluso por momentos ante un público que palpaba la incertidumbre: un resultado muy corto y media hora por disputar.

placeholder Remate acrobático de Memphis Depay al final del encuentro. (REUTERS)
Remate acrobático de Memphis Depay al final del encuentro. (REUTERS)

Braithwaite se lesionó en el minuto 72 y Koeman hizo un doble cambio; el canterano Gavi (17 años) por Sergi Roberto y Nico González (19, hijo del mítico deportivista Fran) por el delantero danés. El mexicano Macías reemplazó al batallador Sunal en los visitantes. Las sustituciones dinamizaron el juego culé e ilusionaron al graderío, más ducho su equipo en la superación de la presión madrileña al toque.

El Getafe no provocó situaciones de peligro, pero mantendría el tipo y la posibilidad de llevarse un punto hasta el toque final de silbato. Memphis tuvo el tercer gol en el 84 en un remate acrobático tras internada de Dest. El Barcelona, contra todo pronóstico, pisaba área rival al final del encuentro, oxigenado por la insolencia de Gavi (con Riqui Puig en el banquillo) pero sin magia. Los cambios de Míchel tuvieron menos incidencia que los de Koeman en la fase postrera del encuentro y el equipo azulón –de blanco– sigue sin puntuar en la Liga. Al menos, ya ha anotado un gol. El Barça, mientras tanto, confirma las dudas mostradas en Bilbao después del prometedor estreno ante la Real. Ronald Koeman, que sólo quiere vender jugadores, cumple sobradamente con mantener la tranquilidad en la masa social del club.

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