El Atlético termina pidiendo la hora en Elche, pero conserva el liderato (0-1)
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El Elche falló un penalti en el minuto 90

El Atlético termina pidiendo la hora en Elche, pero conserva el liderato (0-1)

Victoria poco rotunda de un líder que jugó a un altísimo nivel durante 45 minutos para volver a convertirse después en un equipo opaco y conservador que conservó de milagro los tres puntos del gol de Llorente en la primera parte

placeholder Foto: Llorente pelea por un balón con Josema. (EFE)
Llorente pelea por un balón con Josema. (EFE)

El Atlético está a cuatro partidos de su undécima Liga y dormirá líder este sábado después de un partido preocupantemente desigual en Elche. Disputó una magnífica primera parte el equipo colchonero, que quiso demostrar su superioridad desde el primer segundo y acogotó al Elche en 30 metros. Los ilicitanos, un equipo directo y desenvuelto, vivieron completamente encerrados en su campo hasta el 0-1 de Llorente (minuto 23, tras buena jugada de Carrasco por la izquierda), y después hasta el descanso.

Instantes antes de ese tanto, el VAR había anulado ya un gol a Luis Suárez por ligerísimo fuera de juego. El equipo de Simeone (sin Joâo, sin Koke, con Lemar y con Kondogbia) jugó a un ritmo altísimo en la soleada y ventosa tarde levantina: parecía hundir con toda solvencia en el subconsciente el fiasco de San Mamés para enfocar con mayor autoestima, el próximo sábado a las 16:15 horas, el crucial partido en el Camp Nou. Una hora después, el regusto entre jugadores y afición sería algo más agridulce.

placeholder El Atlético celebra su gol. (EFE)
El Atlético celebra su gol. (EFE)



El equipo de Simeone lució su cara más dinámica, casi autoritaria, en la primera parte; desarboló completamente a unos locales nerviosos, superados, urgidos por su puesto de descenso. Carrasco encaraba con éxito a todo futbolista blanquiverde que se encontraba por el camino y Llorente, Lemar y Correa intercambiaban sus posiciones con frecuencia para terminar de desorientar al once de Fran Escribá, que no tiró una sola vez a puerta en los primeros 45 minutos y se salvó de un gol y un penalti gracias al VAR.

Foto: Koke en una imagen de archivo. (Reuters)

Retroceso

La segunda parte comenzó de forma completamente anodina, hasta que Simeone decidió iniciar la recuperación de Joâo Félix y meter en el minuto 57 al portugués en el campo por Lemar, que se retiró cabizbajo con una amarilla tras haber estado fuera del once titular un mes y cuajar un buen primer tiempo en la medular.

Pero Joâo Félix no cambió el aspecto espeso de la segunda mitad, con el Elche más aplicado en la presión, pero sin dar trabajo alguno a Oblak. Hacia el minuto 70, sin embargo, los madrileños habían ido reculando imperceptiblemente hacia su propio área y el partido había perdido frescura y precisión, extraviada la joven estrella lusa en un combate centrocampista de dos equipos que se jugaban media vida. Pero ya no se trataba del duelo entre un trasatlántico contra un buque de media carga. Era un partido cada vez más tenso e igualado: la otra faz del Atlético, congénitamente incapaz de mantener la actitud y el esquema cuando se pone por delante, huérfano de balón pese a la incorporación de su número 7.

placeholder Trippier intenta un remate. (EFE)
Trippier intenta un remate. (EFE)



Raúl Guti y el ingresado Fidel impulsaban la reacción local por la banda izquierda, tratando de servir balones al eterno Nino, que ingresó por Pere Milla. En el Atlético, sólo Carrasco y Suárez se afanaban por demostrar su prestigio. La falta de claridad había de relacionarse presumiblemente con un bajón energético en una competición machacada físicamente, pero la opacidad del fútbol (con excepción de Carrasco y su fiel aliado, Hermoso) empezaba a preocupar muy seriamente a los millones de aficionados que dudan ahora sobre una Liga que estaba ganada hace dos meses (demasiado pronto, como ha quedado definitivamente demostrado).

En el minuto 85, Barragán desperdició una ocasión clarísima a tres metros de la portería de Oblak (la tiró por arriba): fantasmas del pasado en la afición atlética y en todo amante del fútbol que simpatice con el equipo. Cuatro minutos después, Marcos Llorente estiró el brazo de forma suicida y otorgó un penalti al Elche para agitar la tarde liguera. Lo tiró Fidel y lo envió al poste, con Simeone desesperado en la banda hasta el pitido final. Queda un partido menos (cuatro). Aunque las sensaciones no mejoran demasiado, quién sabe si el Real Madrid y/o Barcelona harán mejor todavía esta victoria sufrida. En caso contrario, van a subir las ventas de ansiolíticos en mayo en Madrid, y no sólo por cuestiones políticas.

Atlético de Madrid Diego Simeone
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