Messi acaba como rehén del club de su vida por culpa de un presidente 'mentiroso'
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Su futuro en el Barcelona no está claro

Messi acaba como rehén del club de su vida por culpa de un presidente 'mentiroso'

No se queda porque quiere, sino porque le obligan. Messi se ha presentado como un rehén del club de su vida y no se queda por ningún vínculo emocional ni sentimental por el Barça

placeholder Foto: Leo Messi anunció que se quedaba, pero su futuro en el club sigue dejando dudas. (EFE)
Leo Messi anunció que se quedaba, pero su futuro en el club sigue dejando dudas. (EFE)

No hay final feliz para Leo Messi en el F. C. Barcelona. Ni siquiera se sabe si este será el final definitivo aunque haya descartado marcharse en una entrevista a Goal.com. No se queda porque quiere, sino porque le obligan. Messi se ha presentado como un rehén del club de su vida por culpa de un presidente mentiroso y por mucho que nuestra capacidad de asombro haya aumentado considerablemente en las últimas semanas, hay que percatarse de que lo increíble está sucediendo. Messi no se queda por ningún vínculo emocional ni sentimental por el Barça, repitió varias veces en la entrevista que no es feliz, que el último año lo pasó mal y que pretendía pasar página "porque los últimos años que me quedan los quiero disfrutar y competir para ganar la Champions", aseguró. Y en el Barça ni disfruta, ni cree que haya un proyecto ganador. Así de fuerte.

Foto: Leo Messi durante su partido frente al Bayern. (Reuters)

El mundo entero ha escuchado por boca del jugador que Bartomeu es una persona sin palabra capaz de decirle que se podría marchar a final de temporada, para después cerrarse en banda, apelar al contrato y amenazarle con un juicio. Es una acusación grave que le presenta como un mentiroso y manipulador, pero, por el momento, el presidente no tiene previsto hacer ningún tipo de declaración al respecto. Es su fuerte: dejar que escampe la tormenta y a otra cosa, mariposa. Lo inusual, lo inesperado, sería que Bartomeu saliera a dar explicaciones de lo sucedido. Lo habitual es que se esconda o hable en su televisión agradeciendo encima que le inviten. Es cinturón negro en resistencia y aunque Messi haya dejado la pelota ahora en su tejado, desde el club lo único que deslizan es que su estrategia ha funcionado: Leo se queda.

placeholder Una imagen que será difícil ver repetida. (Reuters)
Una imagen que será difícil ver repetida. (Reuters)

La papeleta de Koeman

El futuro inmediato es que el delantero pase las pruebas PCR y se incorpore a los entrenamientos. No se sabe si habrá multa económica por no haberse presentado antes, es probable que se la perdonen como acto de buena voluntad. La nueva estrategia es tan antigua como Bartomeu: seguir adelante como si nada hubiera pasado. Y la ausencia de público en el Camp Nou debido a la pandemia le favorece porque se ahorra el juicio de la grada aunque sigue adelante la moción de censura que deberá recoger al menos 16.520 firmas y que puede coger un nuevo impulso después de las tortas dialécticas de Messi al presidente.

La papeleta, por lo pronto, será para Koeman, que dijo el día de su presentación aquello de "solo quiero trabajar con gente que quiera estar aquí" y a las primeras de cambio la máxima estrella envió un burofax al Barça comunicando que se quería marchar y ahora se queda porque no le dejan irse. El holandés tendrá que convencer a Messi para que se olvide de sus sueños de ser feliz en otra parte, se centre y se motive en el Barça y se crea que es posible luchar por conseguir títulos. Todo eso teniendo en cuenta que Leo en la entrevista soltó: "Hace tiempo que no hay proyecto ni hay nada, se van haciendo malabares y se van tapando agujeros".

placeholder Messi y Arturo Vidal. (Reuters)
Messi y Arturo Vidal. (Reuters)

Es probable además que al argentino le falten sus mejores amigos en el vestuario; Luis Suárez y Arturo Vidal están buscando una salida después de que Koeman les despachara. El único apoyo que tendrá de su núcleo duro será Jordi Alba. El escenario desde luego no es nada prometedor por mucho que Messi haya dado muestras de sobra de su gen competitivo. Cabe preguntarse si no bajará los brazos si la temporada comienza regular sabiendo como sabemos que él no quería permanecer en el Barça, que considera un mentiroso al presidente, que no cree en el proyecto deportivo y que sus amigos no estarán. Y que, además, a partir de enero puede negociar con quien quiera porque ya será libre. No como ahora.

No hay final feliz para Leo Messi en el F. C. Barcelona. Ni siquiera se sabe si este será el final definitivo aunque haya descartado marcharse en una entrevista a Goal.com. No se queda porque quiere, sino porque le obligan. Messi se ha presentado como un rehén del club de su vida por culpa de un presidente mentiroso y por mucho que nuestra capacidad de asombro haya aumentado considerablemente en las últimas semanas, hay que percatarse de que lo increíble está sucediendo. Messi no se queda por ningún vínculo emocional ni sentimental por el Barça, repitió varias veces en la entrevista que no es feliz, que el último año lo pasó mal y que pretendía pasar página "porque los últimos años que me quedan los quiero disfrutar y competir para ganar la Champions", aseguró. Y en el Barça ni disfruta, ni cree que haya un proyecto ganador. Así de fuerte.

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