Joao Felix no fue suficiente ante el Leipzig

El Atlético pierde por un gol de rebote su sueño de conquistar la Champions (2-1)

Sorpresa en los cuartos de final: un Atleti extraviado hasta la entrada de Joao Felix cae en los minutos finales ante el muy buen Leipzig de Nagelsmann

Foto: Oblak, tras el pitido final. (Efe)
Oblak, tras el pitido final. (Efe)

Un Atlético plano y poco inspirado se vio sorprendido esta noche de jueves en Lisboa`por el joven y desenvuelto Leipzig de Julian Nagelsmann, un desenlace fatal al sueño colchonero europeo que confirma la extrema dureza de esta competición: después de la proeza lograda en Liverpool a comienzos de marzo, el equipo de Simeone es derrotado por un equipo que jamás había alcanzado esta ronda del torneo. (Pero que, justo es reconocerlo, fue superior hasta que entró al campo Joao Felix).

Salió el Leipzig al campo mucho más enfocado que el Atleti, que perdió en diez minutos de persecución del ágil juego alemán su condición de favorito. Un comienzo de partido muy diferente al esperado: descontrolado, impreciso, pobre ante un despliegue rival muy rápido y efectivo. Cuando la preocupación se notaba ya en el banquillo rojiblanco, Simeone encontró a Yannick Carrasco para canalizar el ataque por la banda izquierda y aplacar la audacia del equipo de Nagelsmann. El belga tuvo la primera oportunidad en el minuto 12: el Atlético era dominado, pero se apuntaba el primer susto serio del partido.

Más cómodo el equipo de Simeone, la franja central de la primera parte tuvo después mayor color colchonero, pivotando siempre sobre Carrasco, sostenido por Giménez y Savic atrás, aliviado de haber resistido un arreón inicial propio de un equipo que jugase en casa y confiado en su fabulosa trayectoria tras el regreso del fútbol.

Kampel y Dani Olmo

El Leipzig encontró progresivamente en su cerebro, Kampel, y en el español Dani Olmo, de magnífico partido incluso antes de su gol, el camino de regreso a la dirección del encuentro. Un equipo muy combinativo y muy ordenado, alérgico a cualquier premiosidad en la gestión de la pelota: dos toques por jugador (cuando no uno), con un reparto democrático de las responsabilidades ofensivas que desembocaba en continuas superioridades numéricas. Y un gran defecto: muchas faltas, demasiadas para un equipo cuyo técnico había acusado en una entrevista a los de Simeone de ser un equipo sucio y provocador.

La primera parte terminó como empezó: con largas posesiones alemanas. Simeone tenía la mirada de un león que no esperaba encontrarse una manada de búfalos, con el único consuelo de que Jan Oblak había sido poco más que un observador participante del primer tiempo.

Dani Olmo (derecha) celebra su gol con compañeros de equipo. (Efe)
Dani Olmo (derecha) celebra su gol con compañeros de equipo. (Efe)

No cambió el panorama en la reanudación, con la diferencia esta vez de que el Leipzig encontró botín temprano: en el minuto 50, tras un jugadón coral trenzado de banda a banda, fue precisamente Dani Olmo quien cabeceaba magistralmente un balón centrado a media altura hacia el poste derecho de la portería de Oblak. 1-0.

La metamorfosis de Joao Felix

Empleó Simeone tres minutos de meditación solitaria en elegir el cambio de rumbo, y finalmente apostó por retirar a Herrera para incluir al portugués Joao Félix, la esperanza rojiblanca, en su regreso a Lisboa. Su efecto se hizo notar inmediatamente: el Atlético se apropió del balón y el Leipzig aceptó el envite, confiado en un contraataque letal. Ahí comenzaron los diez minutos deslumbrantes del luso en la metamorfosis de un equipo muy gris hasta entonces. En el minuto 68, Joao Felix se inventó una jugada clarividente por tres cuartos de cancha y fue derribado claramente en el área cuando enfilaba solo la portería, tras una pared con Diego Costa, en un penalti que quizá mereció la tarjeta roja. Fue el propio portugués, de 20 años, quien pidió tirar la pena capital. Y acertó.

Joao Felix, al final del encuentro. (Efe)
Joao Felix, al final del encuentro. (Efe)

El Atlético empataba el encuentro y las sensaciones habían cambiado por completo. Otro partido, en el que el Atlético pareció el Atlético y la Champions pareció la Champions. Veinte minutos que casi hicieron olvidar las gradas vacías, salpimentados por un Joao Felix en estado de gracia, escoltado por un buen Carrasco. El partido pareció en todo momento controlado por los rojiblancos, pero ya se sabe que el fútbol es caprichoso, tanto como en Liverpool: un disparo demasiado franco (pero que iba fuera) de Adams rebotó en Savic y despistó a un rendido Oblak. Los últimos minutos fueron de infarto, pero ni siquiera en ellos tuvo más 'intensidad' el equipo que más se ha asociado al término. Morata tuvo una clara al final, pero estuvo lentísimo. El equipo que derrotó al campeón de Europa en su campo sale eliminado en el primer partido de esta fase final por un equipo poco conocido, pero superior en el campo y en la pizarra.

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