el carácter impulsivo del propietario

Turki Al-Sheikh, un magnate asesino de entrenadores al frente del Almería

Tiene el trato de excelencia y, casi un año después de su llegada, en Almería no dan crédito a la facilidad que tiene para cargarse los entrenadores

Foto: Turki Al-Sheikh, propietario de la Unión Deportiva Almería. (Efe)
Turki Al-Sheikh, propietario de la Unión Deportiva Almería. (Efe)

El 23 de mayo protagonizó una situación que se calificó de surrealista. Turki Al-Sheikh, propietario de la Unión Deportiva Almería, estrelló el mando de la PlayStation contra la televisión. Destrozó la pantalla por la rabia que sintió cuando recibió un gol y él mismo publicó el vídeo en las redes sociales. Otra forma más de ganar seguidores. Algo que tiene entre sus preferencias su excelencia. De esta forma se hizo presentar, en la nota oficial del club almeriense, cuando se hizo con la propiedad. "Su excelencia Turki Al-Sheikh, magnate de Arabia Saudí, se ha convertido en el nuevo propietario de la UD Almería...". Tiene el trato de excelencia y, casi un año después de su llegada, en Almería no dan crédito a la facilidad que tiene para cargarse los entrenadores.

Tiene quien le ríe las gracias y con quien alimentar su vanidad. Leyendas como Messi, Maradona, Zidane, Ronaldinho y otros profesionales como Mourinho, Setién o Karanka han aceptado una cita para intercambiar impresiones, pero sobre todo, para que su excelencia pudiera presumir en las redes sociales de que se codea con la élite del fútbol. Era imposible imaginar cómo reaccionaría cuando los resultados no son los esperados. Lo de estrellar el mando contra la televisión pareció una simple broma. Pero refleja la forma de ser de una persona que, en su intimidad, sufre este tipo de alteraciones en los partidos que no son virtuales. Turki Al Sheikh se carga a los entrenadores de carne y hueso igual que revienta la televisión con el mando de la videoconsola por rabia, frustración o ira.

Turki-Al Sheikh con Guti y Zidane
Turki-Al Sheikh con Guti y Zidane

El 2 de agosto del año pasado compró el 96% del paquete accionarial a Alfonso García Gabarrón, que llevaba 16 años en el Almería. Pagó 20 millones de euros y como gesto de bienvenida donó 200.000 euros a la Fundación. Hay informaciones que apuntaron a una entrega de sobres a los empleados. Su excelencia prometió lo que hacen todos los jeques o magnates cuando se apoderan de un club. Un proyecto ambicioso y duradero. Disponer de mucho dinero como garantía de éxito deportivo. Otra equivocación en este tipo de personalidades megalómanas. Enseguida se comprobó que se convierten en trituradores de entrenadores a los que culpan y les hacen pagar sus errores. No tanto porque cuando llegó se cargó a Óscar Fernández, técnico que había iniciado la pretemporada. Sucedió a raíz del despido del portugués Pedro Emmanuel, con el equipo en el segundo puesto, para poner en su lugar a José María Gutiérrez. 'Guti' era un capricho. Como el que elige en la PlayStation cambiar de entrenador a su antojo.

El capricho de Guti

Turki Al-Sheikh echó a Guti de la misma manera que estrelló el mando contra la televisión. Por rabia, impotencia, frustración... Por lo que sea, la reacción fue la de pasar de presentar a Guti como un galáctico a retirarle la confianza, perder la paciencia y buscar un recambio. Pedro Emmanuel estuvo 14 jornadas en el banquillo. Guti llegó a los 21 partidos. Fue sustituido por Mario Silva, que ejercía funciones de director de la cantera, para las últimos 7 partidos del campeonato. Como Mario Silva no tenía el título homologado puso en su equipo de trabajo a Nandinho. Tampoco le vale esta dupla. Su excelencia no admitió que el Almería perdiera, en la última jornada, el tercer puesto en la clasificación. Fue como una deshonra.

En la tarde del lunes se hizo oficial el nuevo cambio. Se hace cargo del equipo José Gomes para la disputa de los Play-Offs. Cuando se puedan celebrar porque la Segunda división sigue en el aire por el asunto de la suspensión del partido entre el Deportivo y el Fuenlabrada. José Gomes es el quinto entrenador que hay en Almería desde que hace un año llegara Turki Al-Sheikh. Otro portugués. El segundo de la temporada y la explicación que dan dentro del club es que son los que mejor se adaptan a los cambios. Lo difícil es encajar con Turki Al-Sheikh, que pide y exige el ascenso a la Primera división cuando se puedan disputar los partidos de Play-Offs.

Los que le conocen hablan de una personalidad impulsiva y un fuerte carácter cuando las cosas no salen como las tiene programadas. Lleva tiempo que no aparece por Almería. Entre que estuvo una temporada ingresado en un hospital en Nueva York (no se quiso dar a conocer la enfermedad, pero se filtró que había sido operado de un tumor cerebral) y la pandemia, no se le ha visto. Eso sí, ha tenido gestos solidarios como donar un millón de euros para combatir los efectos provocados por el coronavirus. Su obsesión es tener un equipo en Primera división y una Academia como La Masía. Si cuesta que pasen una larga lista de entrenadores no tendrá problemas en quitar a uno para poner a otro. El problema en este tipo de propietarios es que se pueda cansar del proyecto y empiece a dejarlo languidecer.

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