UNA OPERACIÓN DE INGENIERÍA FINANCIERA

El Barça, en descomposición: trueque de Arthur por Pjanic para hacer caja

Arthur ya es jugador de la Juventus: 72 millones de euros más 10 en variables

Foto: Arthur, durante el reciente partido contra el Athletic de Bilbao. (Reuters)
Arthur, durante el reciente partido contra el Athletic de Bilbao. (Reuters)

Arthur ya es jugador de la Juventus y el Barça ha fichado a Pjanic. Un jugador de solo 23 años, del que Messi dijo hace dos veranos que le recordaba a Xavi Hernández, ha sido despachado para fichar a uno de 30. Más allá de las consideraciones deportivas -habrá opiniones para todos los gustos-, lo que es una evidencia es que el club azulgrana le ha vendido porque su situación financiera es lamentable. "Ingeniería financiera" lo llaman ahora, para disimular que el Barça necesitaba con urgencia que se cerrara una operación que podrá incluir en ingresos en el presente ejercicio (que curiosamente termina mañana 30 de junio, aunque el brasileño seguirá hasta que concluya oficialmente la temporada).

El futbolista brasileño abandona el club culé por 72 millones de euros más diez en variables. Pjanic, por su parte, le costará al Barça 60 más otros diez en variables. En el peor escenario, el Barcelona ingresaría 2 millones con la operación; en uno intermedio, 10, pero en el mejor, el beneficio estaría por encima de los veinte millones.

Es cierto también que Arthur apenas ha dejado argumentos sobre el terreno de juego como para que el aficionado azulgrana se eche las manos a la cabeza por su salida. De su talento se ha visto poco, y sobre su profesionalidad (o su falta de ella, mejor dicho) se ha hablado mucho, pero las apuestas deportivas en el Barcelona ya duran un suspiro y quedan supeditadas a las urgencias económicas. Bartomeu y compañía (a los que les queda tan solo un año de mandato) prefieren cuadrar las cuentas a seguir una vía, un camino, y creen que Pjanic ofrecerá rendimiento inmediato. La imagen del brasileño llegando de madrugada a Turín después de jugar unos minutos en Vigo para pasar el reconocimiento médico y luego volver a toda prisa para entrenarse para el decisivo partido de mañana ante el Atlético es surrealista, pero el seguidor culé está cada vez más vacunado y curado de espanto. Y lo de Arthur, siendo significativo, no es lo más preocupante.

Pjanic, durante el reciente Juventus-Lecce. (EFE)
Pjanic, durante el reciente Juventus-Lecce. (EFE)

Lío en el vestuario

Movistar Partidazo captó en una de las pausas de hidratación de Balaídos cómo Messi pasaba absolutamente de Eder Sarabia cuando éste intentaba hablarle con Setién de testigo. No fue el único desaire: también Rakitic pasó del ayudante. Y no hay que olvidar que Luis Suárez apuntó al banquillo nada más terminar el partido en Vigo cuando le recordaron que los números fuera del Camp Nou son lamentables. “Para algo están los entrenadores, para analizar esa clase de situaciones. Nosotros lo damos todo dentro del campo”, soltó.

Hubo tensión también en el vestuario visitante del Celta, y tras una reunión y el entrenamiento de ayer ya en Barcelona, Gerard Piqué publicó un tuit recordando que no están muertos. La victoria del Real Madrid en Cornellà horas después les deja a dos puntos, pero todavía quedan seis encuentros por delante y todo es posible. El arranque de orgullo del central/portavoz de la plantilla ofreció una chispa de vida, de esperanza, de rebelión de la plantilla. El efecto durará hasta que comience el encuentro ante el Atlético y se pueda comprobar si, además de palabras, hay algo de fútbol. Porque lo que le está faltando al Barça no es ni más ni menos que fútbol.

El entrenador ha perdido el apoyo de la plantilla

Las señales desde luego no son buenas y Setién afrontó este lunes la rueda de prensa más tensa desde que se hizo cargo del equipo. No puede negar la mayor porque ahí están las imágenes de Messi, así que echó balones fuera diciendo: “Yo tampoco era un jugador fácil”. El entrenador ha perdido, si es que alguna vez lo tuvo, el apoyo del vestuario y ya hay incluso rumores sobre si continuará al frente en la Champions en agosto en el caso de que no gane el título de Liga.

En el Barça, en fin, todo huele a descomposición; no hay modelo ni idea, es vital que las cuentas cuadren por encima de cualquier otra consideración. El sello de Setién no se ve por ninguna parte, Messi ya no decide partidos y además desautoriza públicamente al cuerpo técnico. Y con este ambientazo llega el Atlético de Simeone a un Camp Nou que menos mal que está vacío, porque la bronca podría ser tremenda. Un festival.

Fútbol

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios