charla con el analista del fuenlabrada

Carlos Matallanas: "A 2020 le pido vivirlo"

Carlos Matallanas, enfermo de ELA, es uno de los 'culpables' de que el Fuenlabrada esté siendo el equipo revelación en Segunda coqueteando con los puestos de ascenso directo

Foto: Carlos Matallanas, delante de su ordenador y con la camiseta del Fuenlabrada. (Cata Zambrano)
Carlos Matallanas, delante de su ordenador y con la camiseta del Fuenlabrada. (Cata Zambrano)

Después de 21 partidos, el ecuador de la competición, el Fuenlabrada suma 34 puntos. Es cuarto en Segunda y está a dos puntos del segundo, plaza de ascenso directo a Primera División. Da casi vértigo pensarlo y, quizás, uno de los secretos del modesto club madrileño es precisamente eso, que nadie lo piensa. Un abanderado de la cautela y quien siempre se ha alejado de cualquier euforia hasta que el árbitro no ha pitado el final ha sido Carlos Matallanas, exfutbolista, periodista y analista que desde su campamento base opina y da ideas al entrenador Mere Hermoso para que tome decisiones antes y durante un partido.

[Calendario solidario 2020 contra la ELA del Carabanchel]

Este año se cumplirán seis desde que a Carlos le diagnosticaran ELA y esa virtud de saber contener emociones precipitadas le ha servido para afrontar con la mayor naturalidad posible esta enfermedad tan dura, complicada, desconocida y macabra. Aprovechando el inicio de este 2020 y que laboralmente pinta muy bien esta segunda mitad de temporada para el Fuenla, en El Confidencial hemos charlado con nuestro compañero, que, como para todo en su vida, en este aspecto también va día a día (partido a partido).

PREGUNTA. Hace unos meses me comentaste en una charla que la ibais a liar en Segunda... ¿Esperabas liarla tanto?

RESPUESTA. Nunca se puede saber la capacidad de un equipo hasta que se mide en la competición. Pero yo sí tenía mucha confianza en la manera de trabajar de Mere y en el bloque de jugadores que el club logró retener tras el ascenso. Digamos que todo lo que estamos consiguiendo a mí no me ha cogido por sorpresa, ni tampoco a la mayoría del equipo.

P. ¿Qué es lo que más te está sorprendiendo de esta experiencia en Segunda?

R. No es sorpresa, porque ya cualquiera lo ha escuchado muchas veces, pero es muy llamativa la igualdad. Muchos partidos los marcan pequeños detalles. Eso convierte la liga en una competición imprevisible y difícil.

Clasificación (hasta el puesto 14, de 22) de Segunda División.
Clasificación (hasta el puesto 14, de 22) de Segunda División.

P. ¿En qué ha cambiado tu vida esta temporada? ¿Tienes más 'horas extra' de lo normal?

R. A grandes rasgos, todo sigue siendo muy parecido por mi parte. Sí estamos notando la profesionalización del club, proceso que todavía está en marcha. Y luego, individualmente, tengo mucho más fácil controlar la actualidad, tendencias y estados de forma de los distintos equipos. En Segunda B o Tercera es más difícil, por la cobertura en sí.

P. ¿Ha cambiado tu 'modus operandi' con Mere?

R. No. Ya tenemos una comunicación muy pulida. Es la clave para que alguien en mi situación pueda ser útil en el día a día. Sí es cierto que mido mucho más las veces que contacto con él a lo largo de la semana. Es un trabajador nato y dedica muchas horas cada día. Así, prefiero hablar una hora con él un jueves a 10 minutos aquí y allá todos los días. Mientras, en mi aparente silencio en la distancia, yo voy viendo partidos y el material que maneja todo el cuerpo técnico, y así voy formando mi opinión, que es la que luego me pide Mere. Es una más de las cuatro o cinco que escucha, así tiene una mirada más amplia y así acaba tomando decisiones.

P. Hace una década (2009), estuvimos dando vueltas a un titular de un artículo tuyo en El Confidencial y, al final, se quedó: "Guti Superstar: la estrella irreverente". ¿Cómo ves ahora que hayas pasado de escribir de él a que sea un rival directo tuyo?

R. Pues con naturalidad. El Guti entrenador tiene un perfil muy diferente al del jugador. Bromas aparte, es significativo que quiera ahora que le llamen por su nombre completo. Él está haciéndose un hueco en la élite de los banquillos con paciencia y como debe ser, demostrando cada domingo su valía. Yo acompaño a Mere en su carrera de éxito desde el fútbol semiprofesional. Y en esa trayectoria, pues nos toca ahora medirnos a Guti o a Víctor Fernández, por ejemplo. Y es muy bonito. Pero al final, preparamos el partido igual que cuando tocaba jugar contra el Navalcarnero o el Ceuta.

Guti, en un entrenamiento del Almería. (@U_D_Almeria)
Guti, en un entrenamiento del Almería. (@U_D_Almeria)

P. Desde el punto de vista profesional, ¿cómo valoras a Guti como entrenador? ¿Es complejo batirle? No parece tan 'irregular' como vestido de corto...

R. Pues tiene preferencia por un fútbol ofensivo pero sin adornos innecesarios. Y se nota que da mucho valor a los detalles del llamado otro fútbol, es decir, a saber competir. Creo que es trabajador y que puede ser un entrenador de referencia en los próximos años. Porque, sumada a esta capacidad para entrenar, posee una virtud que la mayoría no tiene: conocer perfectamente el funcionamiento de un vestuario de la máxima élite mundial.

P. ¿Qué 'feedback' tienes del Fuenlabrada y del mundo fútbol? ¿Cómo gestionas los halagos o piropos que puedas estar recibiendo?

R. Mi papel sigue siendo muy discreto. Sí recibo buenas palabras de mucha gente y algún reconocimiento de instituciones de vez en cuando. Y esto me da ánimos, claro. Pero, al final, todo ha sido un proceso natural en donde siempre me he sentido valorado. Es de agradecer que el club haya dado validez y respaldo total a esta extraña fórmula de trabajo a distancia. En esto, Miguel Melgar, el director deportivo, tiene mucho que ver. Estoy en nómina como uno más y las veces que me ha escrito el presidente me ha transmitido cariño y confianza. No es una historia muy habitual, pero ha ido surgiendo sin forzar nada.

P. ¿Ha cambiado en algo tu trato directo con tus futbolistas?

R. No en lo fundamental. Hablamos el mismo idioma, les comprendo y siempre seré uno de ellos. El que ha sido futbolista se muere futbolista. Cierto es que ahora tienes una visión global de lo que es un equipo. La prioridad es siempre el colectivo. Ya se quedó atrás la mirada individualista del jugador en activo. Pero, bueno, en realidad no tengo apenas contacto directo con los jugadores del Fuenlabrada, no lo considero mi función. Sí me consta que la plantilla es muy consciente de que hay un asistente técnico por ahí en la distancia que pone su pequeño granito de arena para que el trabajo salga bien.

Estoy muy contento, pero mi sueño olía a césped, vestuario y balón. Y eso ya lo perdí

P. ¿Estás cumpliendo un sueño?

R. Realmente, no. El objetivo vital que me propuse era muy diferente a esto que estoy viviendo. Yo quería ser un profesional del fútbol a medio plazo una vez que acabara mi larga carrera como futbolista de Tercera División. Así me estaba preparando y, sinceramente, creo que reunía muchas condiciones para, al menos, tener mi oportunidad. Luego, la competición sería la que me pondría más arriba o más abajo. Pero cuando aparece la enfermedad, absolutamente todos los sueños se desmoronan. Te centras en sobrevivir, y ahora, con la relativa estabilidad que he conseguido dentro de mi situación de extrema gravedad, pues estoy muy contento de poder seguir dentro del mundo del fútbol. Pero no tiene nada que ver con mi sueño, mi sueño olía a césped, vestuario y balón. Y eso ya lo perdí.

P. Cambiando de tercio y haciendo un ejercicio de reflexión para tratar de explicar qué ha pasado, ¿qué te parece el culebrón que ha presenciado el fútbol español con Luis Enrique, Robert Moreno y la federación de Luis Rubiales?

R. Pues fue desagradable. Al final, hay un desencuentro personal entre dos personas con acusaciones serias. Yo sí creo que la actuación de la federación fue correcta, que Luis Enrique tiene todo el derecho de recuperar su puesto y, a partir de ahí, tiene plena libertad para elegir a sus ayudantes, donde ya no quiere a Rober. Y al resto no creo que haya que darle más vueltas.

La investigación

P. ¿Qué es lo último que se sabe sobre la investigación de la ELA?

R. Pues sigue el goteo de pequeños descubrimientos que arrojan pistas para seguir investigando. Es una carrera de fondo donde lo más importante es que los científicos tengan apoyo y financiación. Tarde o temprano, ganarán esta guerra. Seguro.

P. ¿Qué pides a 2020?

R. Vivirlo.

*Si desea colaborar en la lucha contra la ELA, puede hacerlo en la web del Proyecto MinE, una iniciativa para apoyar la investigación que parte de los propios enfermos.

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