otro examen para el argentino contra el betis

La sentencia definitiva de Solari a Isco: no es titular ni con una avalancha de bajas

Solari le deja en el banquillo contra el Betis y da la última muestra de que no le quiere en su equipo. Mariano, Bale y Asensio siguen lesionados, Vinicius tiene gripe y Lucas está sancionado

Foto: Isco se retira del campo cabizbajo ante la mirada de Solari. (EFE)
Isco se retira del campo cabizbajo ante la mirada de Solari. (EFE)

Se está quedando Solari sin opciones de dejar en el banquillo a Isco, pero una vez más ha demostrado su creatividad para conseguirlo. No le quiere en el once y si para evitar su titularidad tiene que clavar una defensa de cinco, lo hará. Están Bale, Asensio y Mariano lesionados, Lucas Vázquez sancionado y Vinicius algo resfriado, pero no importa, el malagueño no tiene hueco y lo vuelve a dejar fuera. Se esperaba a Isco pero no, no fue Isco, quizá porque a estas alturas, si algo ha quedado claro, es que no le entra por el ojo. Tampoco Marcelo, al que parece haber adelantado Reguilón.

"Los jugadores como Isco tienen mucha experiencia, títulos y bagaje competitivo en Primera. Los futbolistas que llegan, están muchos años y ganan muchos títulos, tienen toda la experiencia necesaria para saber qué tienen que hacer", intentó zanjar Solari, molesto cuando le preguntan por uno de los temas más llamativos de la temporada madridista. Resumen rápido de la frase, que es mayorcito y ya no hay que darle palmaditas en la espalda. El técnico ha ido cambiando con el tiempo su aproximación al fenómeno, algún día se le va la lengua y dice que es una maravilla y que dará muchas alegrías, otras es mucho más oscuro y, sin descartarle, pone una nube sobre el proceso.

"No soy quien para aconsejar a nadie", cerraba Solari, pero es difícil de creer. El 'indiecito' fue suplente ilustre, de los que aguantaba con filosofía no verse cada semana en el once titular. No parece que Isco sea de esos que se lo toman a bien y durante la semana corren y muerden para demostrarle al jefe que está rotundamente equivocado. Los mensajes que salen desde el entorno blanco son diferentes, Isco no entiende ni asume que no sea clave en el equipo, y no es un acicate para él quedarse fuera sino un motivo más para lamentarse de su suerte y quejarse. Eso es consistente con algunas declaraciones del pasado en las que siempre parecía mohíno ante la posibilidad de no ser del agrado de sus técnicos. Isco, en realidad, se considera un jugador mucho mejor de lo que opina su entrenador de él.

Solari desplegó también el ramillete habitual de tópicos de entrenador sobre estos asuntos. "Queremos que estén bien los que no entrenan porque es necesario que los recuperemos para tener el plantel más completo posible, que puedan competir entre ellos y tengamos más opciones. Ahora las opciones se reducen y mañana veremos quién juega, todavía no hemos cerrado la convocatoria", señalaba el entrenador.

"Gajes del oficio"

No evitó, eso sí, aceptar que las lesiones musculares no son siempre fortuitas sino que tienen mucho que ver con el trabajo hecho. "Yo no lo llamaría desgracia, son gajes del oficio. Siempre son múltiples las explicaciones, son muchas lesiones y lo asumimos con espíritu crítico y con ganas de mejorar ese aspecto, de acortar lo posible los plazos de recuperación porque los necesitamos a todos". Espíritu crítico, esa es la receta.

Esas eventualidades le ponen cada vez más difícil a Solari su labor. En general y en lo de Isco en concreto. Lo normal sería, si no quiere desmontar su idea de juego, que entre junto a Benzema y Vinicius y mantenga el 4-3-3 que ha desplegado desde que llegó al banquillo blanco. Pero no ha sido así, ha preferido explorar una nueva vía y, como tampoco anda sobrado de medios, meter una defensa de cinco con Ramos, Nacho y Varane en el centro y Reguilón y Carvajal en las bandas. Reforzar la defensa contra un equipo muy ofensivo como es el Betis

En el banquillo esperará también Brahim. Lleva pocos días en el equipo, no ha tenido más que un puñado de entrenamientos y, por más fichaje que sea, no deja de ser un chico de 19 años, todavía abajo en la jerarquía del club blanco. Salvo, por supuesto, que Solari plantee lo contrario y le de minutos importantes. En su momento le costó darle minutos a Vinicius, pero finalmente parece haberse dado cuenta de que el Brasileño, en estos tiempos brumosos, se parece más a la solución que al problema.

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