mourinho asegura que irá a por él si no juega

Las dudas que presionan a Bale antes de jugarse su credibilidad en otra final

Han pasado cuatro años y tres Copas de Europa desde su fichaje y a la vista está, a 8 de agosto, día de la Supercopa de Europa, que no hay aún unanimidad con el extremo de Gales en el madridismo

Foto: Bale no ha hecho destacado en esta pretemporada. (EFE)
Bale no ha hecho destacado en esta pretemporada. (EFE)

En el Madrid tienes que caer de pie. De lo contrario, lo más probable es atascarse en la casilla de salida y avanzar arrastrándose hasta quizás la mitad del tablero, sin llegar nunca a la gran oca central. A Bale le atraparon las dudas desde que se pagó una millonada por él al final del mercado estival de 2013. Que si no valía lo que Florentino dio al Tottenham por él, si para qué lo quería el Madrid si ya estaba Cristiano en el equipo, si había llegado lesionado y la protrusión le iba a torturar en sus años de blanco... Han pasado cuatro años y tres Copas de Europa y a la vista está, a 8 de agosto, día de la Supercopa de Europa, que no hay aún unanimidad con el extremo de Gales y que todavía a día de hoy debe ganarse jugar en el Madrid.

Es excitante el partido, las cosas como son. Que no es solo porque jueguen Real Madrid y Manchester United, que también, ni siquiera por ser la primera vez que Mourinho se enfrenta al Madrid como ex con algo de verdad en juego, sino porque Bale juega contra el equipo que más le quiere sacar de España. No hay una verdad absoluta en este caso. ¿Es cierto que Mourinho se muere de ganas de completar su ataque con Bale? Sí, claro, por supuesto. Lo considera uno de los mejores jugadores del mundo y obviamente lo quiere vestido de rojo. Pero que acuda al Bernabéu un representante del United con muchísimos millones encima de la mesa y que todas las partes se pongan de acuerdo es, cuanto menos, cuestionable, por no ser definitorios y utilizar la palabra imposible. Visto lo visto con Neymar, la locura de la burbuja futbolística no tiene prisa por estallar.

Dice Mourinho, textualmente, que si Bale no juega, irá a por él. Y aun si no es, ahora mismo, una posibilidad encima de la mesa, no suena a fantasía. No por parte de Mou, que al final puede y casi debe ilusionarse con mejorar al United, sino por el propio jugador madridista y su coyuntura en el club blanco. ¿Qué es Bale ahora mismo en el Madrid? No es el jugador franquicia, que sigue siendo Cristiano si el portugués no quiere lo contrario y fuerza su marcha (algo que, a día de hoy, es igualmente complicado que suceda), tampoco es el segundo de abordo, como es Suárez en el Barça, pues el poderío de Ramos dentro del campo y fuera del mismo es insuperable, sino que es uno más. Y no se le compró para ser un complemento, sino para llevar un brazalete invisible en el brazo izquierdo, como líder futbolístico del mejor equipo del mundo. No lo está siendo, ni apunta a serlo a corto plazo.

Bale inició la 2016-17 con números que la aproximaban a sus mejores días como merengue. Con Cristiano fuera las primeras semanas de competición por la lesión de la final de la Eurocopa, Bale tenía las riendas y la presión no podía con él. Lo que pudo con él fue su talón de Aquiles, nunca mejor dicho. Las lesiones le hicieron perderse l amitad de los partidos del curso y ni siquiera pudo ser titular en la final de la Copa de Europa en su casa, en Cardiff. Ni Cristiano, ni siquiera Messi, pueden ser los mejores jugadores del mundo si cada año se pierden unos 20 partidos por problemas físicos. Va contra toda lógica. Los buenos están siempre por su calidad titánica y por un cuerpo incombustible. Bale es un portento con debilidades ocultas.

A Bale vuelven a colocarlo fuera del Madrid. (EFE)
A Bale vuelven a colocarlo fuera del Madrid. (EFE)

Bale lo ha ganado ya todo en el Madrid, la Copa de Europa varias veces, que se dice pronto. Casi siempre lo ha hecho como protagonista, como mínimo, secundario. Hizo uno de los mejores goles de su vida en la final de Copa contra el Barça y marcó en la final de la Décima... bueno, todo eso lo hizo en su primera temporada, la mejor hasta ahora. El madridismo ha esperado a Bale estos años como no lo ha hecho con casi nadie hasta ahora. De Benzema se hartó hace mucho, les pasó también con Keylor Navas, hasta con Casillas.

Con Bale ha habido paciencia, pues la esperanza con verlo explotar definitivamente un día es demasiado grande como para renunciar a ella. Cuando a Zidane le dio por rotar al equipo, el público del Bernabéu, sabio más por viejo que por diablo, comprendió que su equipo daba una imagen más acorde a lo que ellos querían ver cuando salían al campo con cuatro centrocampistas. Si no estaba Bale, o alguno de los tres delanteros, había mejor fútbol, mejores victorias. Surgieron las alternativas de Isco y Asensio y eran preferidas sobre el galés. Pocos eran los que preferían que Bale forzase para jugar contra la Juventus. Que entrase Isco en el once tenía más sentido colectivo, decían. Y el Madrid ganó y ganó muy bien, sin echar de menos a Bale y claro, esa ausencia de sentimiento de añoranza por el '11' creó preguntas que a día de hoy aún no tienen respuesta.

El Madrid todavía tiene pendiente acudir al mercado de fichajes. Las salidas de Morata y Mariano obligan a adquirir un delantero, ya que ahora mismo, la única alternativa a los tres de arriba es Borja Mayoral. El problema es que las opciones que hay en el escaparate no son especialmente llamativas o, por el contrario, lo son demasiado. Porque claro, ahí está Kylian Mbappé. El Monaco, adaptando el valor de su jugador a la actual cotización de los mejores futbolistas del planeta, convierte esa potencial adquisición en un movimiento único y arriesgadísimo. Pagar 180 millones por Mbappé supone dejar salir a otro peso pesado de la plantilla blanca. Y el principal candidato es Bale.

Aunque a Mourinho no le guste, Bale jugará en Skopje. Es una de tantas oportunidades que tiene para acabar de una vez con los rumores, para que decir que el United quiere a Bale sea realmente utópico. Sin Cristiano, otra vez, el peso cae sobre él. Le toca responder, una vez más.

Alineaciones probables

Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric, Isco; Bale y Benzema.

Manchester United: De Gea; Valencia, Smalling, Lindelof, Blind, Darmian; Ander Herrera, Matic, Pogba, Mkhitaryan y Lukaku.

Árbitro: Gianluca Rocchi (ITA).

Estadio: Nacional Arena Felipe II.

Hora: 20.45.

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