pocas estrellas se fueron con honores

¿Será Cristiano el siguiente de los ídolos del Madrid que saldrá por la puerta de atrás?

En los últimos días ha calado el mensaje 'el Real Madrid está por encima de cualquiera', pero es una idea que se ha fraguado desde hace muchísimos años y se demuestra en la salida de sus estrellas

Foto: Cristiano sigue sin hablar sobre su futuro. (AFP)
Cristiano sigue sin hablar sobre su futuro. (AFP)

La idiosincrasia del Real Madrid es mastodóntica. La FIFA dijo en el 2000 que el Madrid fue el mejor club del siglo XX, un premio que puede ponerse en debate, pero que quizás se podría interpretar de manera diversa, no solo como el que más ha ganado o el que mejor lo ha hecho todo, sino como la más grande, la más potente entidad futbolística que ha generado el hombre. Durante los 115 años de existencia han vestido el blanco decenas de futbolistas que bien podrían entrar en esa lista de más ilustres jugadores en la historia y no son pocos ellos los que han tenido algún que otro problema con el club y que, pese a lo que han representado en sus años de práctica, se han marchado por la puerta de atrás como si fueran unos extraños. ¿Será Cristiano el próximo?

"Del Madrid se fue hasta Di Stéfano". Es complicado que no hayan escuchado esa afirmación en estos días después de que surgiera en la prensa la voluntad de Cristiano de abandonar España y, por tanto, su actual equipo. ¿Qué quiere decir? Que incluso el considerado mejor jugador de la historia madridista se tuvo que ir llegado un momento sin los honores que su impacto en el devenir del equipo pudieron merecer. Cristiano, cuya trascendencia histórica en el Madrid es similar a la del difunto mito argentino, se enfrenta en estos días a una disyuntiva similar —si bien por motivos muy diversos—, que es la posibilidad de irse por la puerta de atrás.

Es complicado traer a la memoria al último jugador importante en el Real Madrid que se fue con la posibilidad de recibir el cariño de la afición en un último gran partido. El más reciente fue el caso de Álvaro Arbeloa, que dejó el club el verano pasado con un último partido en el Bernabéu en el que se despidió de la grada con un homenaje que ya le habría gustado a más de uno. El anterior que tuvo un reconocimiento especial fue Jerzy Dudek. Estarán ustedes de acuerdo que ninguno de los dos da el perfil de 'leyenda' madridista, precisamente.

Los jugadores del Real Madrid mantearon a Arbeloa en su último partido. (Reuters)
Los jugadores del Real Madrid mantearon a Arbeloa en su último partido. (Reuters)

A Raúl se le homenajeó tres años después de irse del club. ¿Recuerdan cómo se fue Raúl? De repente, en medio del verano, el Madrid y el jugador anunciaron a través de un comunicado que no iba a continuar. Era 2010, acababa de aterrizar Mourinho y el por entonces capitán entendió que no iba a jugar con regularidad y decidió marcharse. Rueda de prensa en el Bernabéu, posado con los trofeos conquistados ante unas pocas decenas de aficionados en las gradas y a Alemania. El símbolo del paso del Madrid a la modernidad se fue sin hacer ruido. Lo mismo pasó con Guti. En realidad, menos aún. Una rueda de prensa, un par de lágrimas, y el resquemor posterior: "Raúl y yo merecíamos una despedida mejor". En su caso, aún no ha habido —ni siquiera se ha planteado— un partido de homenaje, como si no hubiera estado en el primer equipo del Madrid durante 15 años.

De hecho, ser capitán del Real Madrid parece llevar a un adiós amargo. Al menos desde que Hierro heredó el brazalete de Manolo Sanchís. Sanchís tuvo manteo, cánticos del Bernabéu, el cariño que el primer elemento de la Quinta del Buitre se merecía en día además de celebración de la Liga de 2001. Hierro se fue también después de ganar una Liga, pero aquella celebración fue la más fría que se recuerda. Se fueron en una tacada Hierro y Del Bosque, dos símbolos, y nadie les pudo aplaudir.

Tampoco le pasó a Iker Casillas. Vilipendiado como si fuera la némesis histórica del Madrid durante un par de años, Casillas dijo que se iba en una sala de prensa en la que no le acompañaba nadie, ni un solo miembro del club. Estaba él a lágrima viva con la única ayuda de una misiva escrita y locutada por él y periodistas que no pudieron resistir la tentación de aplaudir al que fue considerado durante mucho tiempo como el mejor portero del mundo que lo había ganado todo con el Madrid y con España. Tras el ridículo y la 'vaporización' del jugador de la estructura del club, Florentino convocó de nuevo a medios y afición para una segunda despedida avergonzante al día siguiente. Otro que se fue sin despedirse jugando.

La soledad del adiós de Casillas. (EFE)
La soledad del adiós de Casillas. (EFE)

La atención mediática ahora mismo se centra en Cristiano Ronaldo y en las últimas semanas de competición, los ojos solo miraban a los dos títulos que iba a ganar el Madrid. ¿Quién se acordaba de que Pepe dejaba el club después de diez años? Todos sabían que no iba a seguir, que no iba a renovar su contrato que acaba a final de mes y, pese a ello, no pudo despedirse en el campo. Cierto que estaba lesionado, pero ni siquiera esa es la razón por la que no se homenajeó al jugador que acabó con el drama del central en el Madrid. La razón real es que ninguna de las partes se atrevió a reconocer en público que no se iba a mantener la relación hasta que no pasó la final de Cardiff.

Cristiano es historia viva del Real Madrid, probablemente el mejor que jamás ha vestido esa camiseta y, de confirmarse su intención de irse, sería uno más de la larga lista de estrellas que salen por la puerta de atrás. Los anteriores son solo unos ejemplos, pero ya solo en los últimos años hay muchos más: Buyo, Chendo, Redondo, Morientes, Figo, Ronaldo, Helguera, Xabi Alonso... Pocos afortunados recibieron cariño y quizás entre este grupo recientemente solo se encuentran Roberto Carlos y Beckham, que se fueron ganando la Liga 2006-07.

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