pocos cambios de jugadores y mismo estilo

Zidane se enfrenta por primera vez a Ancelotti con la misma idea que le enseñó

El Madrid juega en Nueva York contra el Bayern con aún algunas ausencias, como Pepe, Bale y Kroos, el último amistoso antes de la Supercopa de Europa del próximo martes

Foto: Por primera vez se enfrentan mentor y pupilo (Juan Medina/Reuters).
Por primera vez se enfrentan mentor y pupilo (Juan Medina/Reuters).

Hace algo más de dos años, Carlo Ancelotti y Zinédine Zidane volvieron a separarse. Habían compartido juntos muchas experiencias como entrenador y jugador y volvieron a unirse bajo la manta del Real Madrid igualmente como mentor y aprendiz. Fueron años muy buenos para ambos en los que establecieron una relación de amistad y confianza que se ha extendido hasta nuestros días. La separación era obligada, y pese a ello consentida. Uno entendió que el otro tenía que seguir dando pasos hacia delante en el mismo camino que había seguido el primero. Y cuando aquello se produjo, sabían perfectamente que el día de hoy iba a llegar más pronto que tarde. Zidane y Ancelotti se encuentran como iguales por primera vez en el Bayern-Real Madrid de Nueva Jersey (01:30 horas, Antena 3)..

"Le deseo lo mejor, sobre todo a nivel nacional y menos en Europa. Hablábamos mucho cuando era mi asistente y estaba convencido de que lo tenía todo para dirigir al Real Madrid. Tiene experiencia, fue un gran jugador y presume de carisma, lo más importante cuando tratas con los jugadores", dijo este martes Ancelotti. "Estoy muy contento porque tengo mucho respeto por Carlo. Yo estuve de jugador con él y lo conozco desde hace mucho tiempo. Lo admiro y aprendí mucho de él como tercer entrenador, porque estaba Paul Clement. Yo estaba callado, aprendiendo cada día con él. Ahora me toca a mí ser el primer entrenador y es gracias a él", replicó Zidane.

Cuando compartían banquillo, la idea de que Zidane ocupara algún día el puesto de Ancelotti era más que plausible, pero aparentemente lejana. De hecho, Zidane no tenía por entonces experiencia como primer entrenador y por ello después de ganar la Décima como segundo, se marchó al Castilla para empezar a aplicar las nociones que había aprendido de Ancelotti y de todos los técnicos que ha tenido en su carrera. Sin ese paso previo, era impensable que pudiera hacerse cargo del Real Madrid.

Es por ello que Florentino no se atrevió a darle el equipo cuando echó al italiano, y si se lo dio en las pasadas Navidades fue porque no le quedaba otra salida. Florentino estaba siendo conducido al cadalso por los resultados nefastos que estaba obteniendo Benítez y la crisis institucional que habían suscitado algunos hechos puntuales, como la expulsión de la Copa del Rey por el 'caso Cheryshev'. Zidane, admirado ciegamente por la afición madridista, fue su último parapeto y si hubiera fracasado, se habría quedado sin una cuerda (o un clavo ardiendo) al que asirse. Ni en sus mejores sueños pensó el presidente que le iba a salir tan bien una apuesta que no quería realizar.

Si el Madrid fue de nuevo campeón de Europa en Milán en gran medida es responsabilidad de Carlo Ancelotti, y ni siquiera de manera indirecta, sino que influyó determinantemente para que Zidane pudiera llevar a su equipo a la gloria europea por undécima vez, tercera con él en el club. Ancelotti se encontró con una herencia viciada por los años de Mourinho en Concha Espina y tuvo que rehacer un equipo que parecía en descomposición. Olvidó la idea inamovible de Mourinho de juntar a Khedira y Alonso y estableció de entrada el 4-3-3 con dos interiores y dos extremos con el que se asentaría y utilizó posteriormente el 4-4-2 en momentos puntuales para alcanzar los objetivos marcados. Se quedó a un paso del Triplete al perder la Liga.

Ancelotti y Zidane se abrazan tras ganar la Décima (Imago).
Ancelotti y Zidane se abrazan tras ganar la Décima (Imago).

Jugar como lo hacía el maestro

Esta organización de juego la eligió con Zidane a su lado asimilando la idea, aprehendiendo los matices y entendiendo los motivos y las posibles variantes de la misma. Año y medio después de irse al Castilla a entrenar a los mayores de la cantera blanca, Zidane volvió al primer equipo y se encontró con una plantilla prácticamente igual a la que dejó. Todos los jugadores le respetan y le admiran por lo que ha sido y lo recibieron con alivio tras una evidente mala relación con Benítez. Zidane cogió al equipo e hizo lo que estaba previsto: jugar como lo había hecho su maestro con prácticamente los mismos jugadores.

La variación más significativa con respecto al estilo de Ancelotti es la ubicación de Bale y Cristiano, que ya no actúan como extremos a pierna cambiada tan claros

Las variaciones en el equipo base del Madrid de Zidane con respecto al que solía utilizar 'Carletto' son sólo obligadas. Es decir, jugó en la mayoría de encuentros con el mismo 4-3-3 con dos interiores y dos extremos y una idea de juego sensiblemente más ofensiva que la de Benítez que se basaba en la disposición de líneas varios metros por delante de la línea de mediocampo y un mejor trabajo en la presión tras pérdida. Lo que ha cambiado son jugadores que ya no están, es decir, Casillas (o Diego López), Alonso y Di María, por Navas, Casemiro y Kroos. 

Quizá la variación más significativa con respecto al estilo de Ancelotti es la ubicación de Bale, Benzema y Cristiano. Los de banda ya no son extremos a pierna cambiada tan puros, sino hombres con mucha más libertad de movimientos. No es extraño ver a Cristiano posicionado como '9', a Bale justo por detrás del punta y a Benzema cayendo a la izquierda. Evidentemente, el cambio de Alonso por Casemiro dificulta las labores de salida de balón por lo que Zidane utiliza para ello mucho el camino hacia las bandas o el juego directo.

Y o mucho cambia el mercado, o Zidane va a plantear otra temporada con la misma filosofía heredada del actual entrenador del Bayern. Por ahora, la única variación considerable es la vuelta de Morata, lo cual no implica la necesidad de cambiar el estilo que, por ahora, se ha demostrado suficientemente exitoso.

En el Metlife Stadium de Nueva Jersey, Zidane y Ancelotti se fundirán en un abrazo y jugarán un verdadero amistoso, pese a que siempre se diga que un Madrid-Bayern no puede ser nunca un amistoso. A estas alturas de temporada, sí lo son, porque aún queda mucho tiempo por delante para coger el ritmo de competición adecuado. Es decir, el Madrid va a llegar a la Supercopa de Europa del próximo martes sin encontrarse en perfectas condiciones. De hecho, Bale, Kroos y Pepe llegarán directos para jugarse el primer título del curso contra el Sevilla. Y aún quedará por delante el Trofeo Santiago Bernabéu antes de jugar en San Sebastián en el debut de Liga. Tiempo más que suficiente para que Antonio Pintus acabe de cansar a los jugadores.

Fútbol

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios