el club pierde uno de sus grandes referentes

Hermano mayor, líder y profesional; el legado de Raúl García en el Atlético de Madrid

El Atlético pierde algo más que un jugador. Un líder, un referente para sus ya ex compañeros y un amigo de ley. Raúl García deja un importante legado en el club rojiblanco

Foto: Raúl García deja una profunda huella en la afición del Vicente Calderón (EFE)
Raúl García deja una profunda huella en la afición del Vicente Calderón (EFE)

Su tránsito como jugador del Atlético de Madrid no fue sencillo. Tuvo que escuchar más de un silbido cada vez que jugaba en el Vicente Calderón. Eran lejanos tiempos en los que Raúl García meditaba y llegaba a la conclusión de que era mejor emprender una nueva vida muy lejos. Más allá de las fronteras españoles si hacía falta. Ahora, años después, aquellos aficionados que no le perdonaban ni una ya le echan de menos. Un puñado de metros tuvieron la 'culpa' del nacimiento de un jugador renovado que se marcha al Athletic de Bilbao con las maletas llenas de reconocimiento, agradecimiento y cariño. Raúl deja una profunda huella en el mundo rojiblanco. Un legado de un valor incalculable.

Sus cuatro primeros años en el Atlético de Madrid no fueron sencillos. Llegó procedente de Osasuna como uno de los mediocampistas más cotizados que ofrecía el mercado. Y lo hizo para jugar por delante la defensa, una posición en la que no logró dar a su juego el brillo suficiente. Pero en aquella época comenzó a ser un jugador más que fundamental en la escalada que inicio el club y que le llevó en la más reciente a alcanzar la cima. En la temporada 2009/2010 el Atlético empezó a dar un giro a su historia ganando la Europa League y posteriormente la Supercopa de Europa. En aquellos tiempos ya comenzaba a dejar su sello en el interior del vestuario, germinando el líder en el que acabó convirtiéndose años después. La posterior y mala campaña (2010/2011) le empujó a aceptar la oferta de Osasuna. Volvía a Pamplona, a casa, y allí el mediocampista recuperó esplendor.

En El Sadar volvió a sentirse realmente importante y José Luis Mendilibar se desveló como un entrenador absolutamente fundamental en el resurgir de Raúl García. Le adelantó unos metros para que estuviera más cerca del área y el resultado fue espectacular. Marcó 11 goles en Liga -máximo anotar del equipo rojillo- y ofreció un rendimiento superior. Aquel que en sus inicios en Osasuna le llevó de camino al Vicente Calderón.  Ya de vuelta en el Atleti se encontró con el Cholo Simeone, y con el argentino alcanzó su máximo nivel, dentro y fuera del campo. Alcanzó el estatus de capitán, Del Bosque se acordó de él y en el interior del vestuario rojiblanco dio el estirón definitivo para ser considerado un guía indiscutible a ojos de sus compañeros.

Raúl García celebra el título de Liga ganado por el Atlético de Madrid en 2014 (EFE)
Raúl García celebra el título de Liga ganado por el Atlético de Madrid en 2014 (EFE)

La presión de Valverde y Urrutia

Su perfil engarzó a la perfección con la filosofía que implantó Simeone en el Atlético de Madrid. Personalidad, liderazgo, espíritu indestructible, cultura del esfuerzo… Atributos que el Cholo multiplicó para catapultar a Raúl García al infinito. El futbolista navarro se marcha, pero siempre será considerado como uno de los futbolistas capitales en la exitosa trayectoria de un equipo que se puso a coleccionar títulos bajo el mando del entrenador argentino. Aquellos primeros y complicados años quedaron enterrados para una grada que siempre le considerará como uno de los suyos. Hace pocos días la afición le pidió que se quedara, pero al final Raúl García cambia de rumbo en busca de nuevos desafíos. Lo cómodo hubiera sido seguir en Madrid, pero afrontar un reto nuevo con otros objetivos que cumplir ha podido mucho más.

Ha vivido, como protagonista estelar, una de las grandes etapas de la centenaria historia del Atlético de Madrid. Alcanzó la cumbre, pero sabiendo que esta temporada su participación iba a ser menor, ha optado por buscar otras que escalar en Bilbao, un club en el que potenciará esa ambición que siempre puso de manifiesto en el Calderón. Ernesto Valverde (entrenador) y Josu Urrutia (presidente) le han presionado al máximo en los últimos días, haciéndole ver que en San Mamés será un futbolista vital para ayudar a crecer al equipo rojiblanco. Jugando donde lo hizo en los últimos tiempos en el Atlético, unos metros más adelante... Esos metros que le cambiaron la vida.

Koke maduró como futbolista y persona al lado de Raúl García (EFE)
Koke maduró como futbolista y persona al lado de Raúl García (EFE)

Al lado de los jóvenes

El Cholo pierde una pieza clave. Ha hablado mucho con Raúl García en los últimos tiempos para tratar de atar al navarro a su proyecto. Pero no ha podido. En un momento dado lo consiguió, estuvo cerca de asegurarse la continuidad del futbolista, pero éste acabó aceptando la oferta del Athletic de Bilbao. Se ha podido comprobar durante la pretemporada y en el primer partido de Liga que no iba a tener los minutos deseados. Simeone quería seguir contando con él porque sabe mejor que nadie el óptimo rendimiento que le garantiza, como también es consciente del papel que desempeñaba hasta ahora en el interior del vestuario. No es un jugador más y sí uno esencial a ojos de sus compañeros por su carisma y liderazgo.

De esto último pueden hablar todos los que han convivido con él, durante mucho o poco tiempo, pero sobre todo los más jóvenes. Es el caso de Koke, muy unido a Raúl García desde que el canterano llegó a la primera plantilla. Bajo su manto ha crecido a todos los niveles, futbolísticos y personales, igual que tiempo después hizo Saúl, uno de los emergentes valores de las fuerzas básicas rojiblancas. El futbolista navarro ha sido un hermano mayor, un consejero, para algunos y mucho más que un colega para otros que se han quedado huérfanos. Para casi todos, un amigo para siempre...

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