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Lo que la Décima esconde de un Real Madrid sin director deportivo... ¿y sin entrenador?
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el italiano, de renovado a otra vez cuestionado

Lo que la Décima esconde de un Real Madrid sin director deportivo... ¿y sin entrenador?

Además de perder en San Mamés y ceder el liderato de la Liga, el Real Madrid volvió a dar en Bilbao síntomas de no saber a lo que juega y su técnico carecer de argumentos para recuperar la efectividad

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Sabido es que, valga la redundancia,a Carlo Ancelotti le salvó la cabeza el cabezazo de Ramos en la final de Lisboa. Ser el entrenador que llevó al Real Madrid a conquistar la ansiada décima Copa de Europa le valió al italiano seguir en un banquillo que, de haber caído ante el Atlético, Florentino Pérezle habría echado sin contemplaciones.Ganar la Copa no le habría bastado tras ver cómo la llamada Liga de dos la ganaba un tercero... y el gran rival del presidente.

Esta misma temporada, la racha de 22 partidos consecutivos sin perder animó aempezar a aireara través de losconductos habituales la renovación de Ancelotti, una renovación que, sin embargo, a día de hoy inimaginable. Es más, y tal y como informamos en El Confidencial, al italiano le pitan los oídos por lo que se comenta de él en el palco del Bernabéu yel presidenteya piensa en Zidane para sustituirleen junio.Es lo que pasa cuando un club no tiene director deportivo o, lo que es peor, cuando el director deportivo en realidad es 'presidente deportivo'.

Después de ganar la Supercopa de Europa frente alSevilla, perderlade España a doble partido contra el Atlético y ganar el Mundial de Clubes en Marruecos, a la eliminación de la Copa del Rey en octavos, de nuevo ante los de Simeone,le siguióun importante bajón de juego y de resultados en la Liga.A falta de 12jornadas y a dos de visitar el Camp Nou, el Real Madrid ha perdido el lideratodespués de catorcesiéndolo. Normal que los dedos acusadores apuntenal entrenador, aunque también deberían señalaral 'presidente deportivo'.

Al igual que sucedió en el Calderón,en la derrota deSan Mamés el equipo de Ancelotti dio unos peligrosos síntomas de agotamiento, si no físico, sí de ideas. Cómo estará de preocupado Florentino Pérez, queya se desliza la posibilidad de que el presidente vuelva esta semana a Valdebebaspara dar otra charla al equipo.Veremos si está vez avisa que va, aunque sólo sea para que Sergio Ramos no se la pierda por estar recuperándose de su lesión en casa de su fisio...

"Yo no he dicho que aquí mando yo", se quejó Pérez por los comentarios que escuchó en una emisora cuando el pasado 9 de febrero arengó a la plantilla, a la que pidió más compromiso tras perder el derbi del Calderón y, algunos de ellos, celebrar horas después el cumpleaños de Cristiano con el ya famoso "quemando tarima". Lo cierto es que al presidente no le hace falta decirlo, pues todo el mundo sabe quién manda en el Real Madrid. Y Ancelotti, el primero.

Para lo bueno, pero también para lo malo, el técnico italiano está hipotecadopor tener que alinear a la llamada BBC, el innegociabletridente que forman Bale, Benzema y Cristiano.Según Ancelotti,"nuestro problema está claro: no encontramos soluciones ofensivas como antes.En dos partidos hicimos un gol de penalti. Nos falta eficacia". Es decir, o el entrenador no ve que el problema está en la creación de juego y, por tanto, de ocasiones, o no quierle verlo. Ancelotti, además de un caballero, ha demostrado ser un gran gestor de grupo. Sin embargo, sus carencias técnicas o tácticas parecen evidentes.

El Athletic, que venía de pegarse un palizón en Cornellà para meterse en su cuarta final de Copa en seisaños, apenas tuvo tiempo de recuperarse para recibir al Real Madrid. Sobre todo porque el miércoleslos jugadores de Valverde lo celebraron a lo grande en una famosa discoteca de Barcelona.Según cuentan, Iker Muniain fue el gran animador de la fiesta rojiblanca,con una botella de Moët&Chandonmás grande que él...

A diferencia del Athletic, el Madrid tuvo toda la semana para preparar su visita a Bilbao, a la que curiosamente volvió a faltar el presidente Florentino Pérez.Por más que las ausencias de Sergio Ramos, Modric o James se hayan dejadonotar en mayor o menor medida, las bajas no sirven de excusa, pues el banquillo del Real Madrid tiene, o al menos cuesta, tanto valor como el de cualquier once titular de los rivales que en Liga le han pintado la cara al equipo de Ancelotti. Como todos los entrenadores, el italiano depende de que sus jugadores recuperen su mejor tono, el mismo que les llevó a encadenar 22 victorias consecutivas. De lo contrario, él será señalado como responsable. Y por su 'presidente deportivo', el primero.

Sabido es que, valga la redundancia,a Carlo Ancelotti le salvó la cabeza el cabezazo de Ramos en la final de Lisboa. Ser el entrenador que llevó al Real Madrid a conquistar la ansiada décima Copa de Europa le valió al italiano seguir en un banquillo que, de haber caído ante el Atlético, Florentino Pérezle habría echado sin contemplaciones.Ganar la Copa no le habría bastado tras ver cómo la llamada Liga de dos la ganaba un tercero... y el gran rival del presidente.

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