DEL FRÍO DE VILLAR AL CALOR EN LAS GRADAS

Casillas al príncipe Hassan de Marruecos: "Este es Cristiano Ronaldo"

Moulay Hassan, príncipe de Marruecos, a sus 11 años tuvo la oportunidad este sábado de conocer en persona a los dos onces iniciales de Real Madrid y San Lorenzo

¿Es así el protocolo de una final del Mundial de Clubes? Moulay Hassan, príncipe de Marruecos, a sus 11 años tuvo la oportunidad este sábado de conocer en persona a los dos onces iniciales de Real Madrid y San Lorenzo de Almagro. Justo antes del partido, los capitanes de ambos equipos acompañaron al niño para saludar, uno a uno, a cada uno de los jugadores. De guardaespaldas hizo Joseph Blatter. Quizás Mercier tuviera más trabajo que Casillas en dicha labor, viendo cómo de extendido es en Marruecos el conocimiento del equipo merengue, que salió campeón del mundo tras ganar 2-0 a los argentinos.

Con el semblante serio, quien será en el futuro Hassan III, rey de Marruecos, se convirtió en el protagonista de la final del Mundialito por su presencia antes y después del choque. Pese a sus 11 años no mostró ninguna debilidad o gesto que pudiera desenmascarar la espontaneidad del niño que se escondía detrás de su traje y corbata.

Frente a esa tierna y extraña imagen, la noche del sábado dejó otra más cercana al que semanalmente se ve en las gradas de un campo español: un aficionado con la manta. No llamaría la atención si tenemos en cuenta que dicho aficionado era Ángel María Villar, presidente de la RFEF.

El bilbaíno no estaba tan 'caliente' como el resto del graderío de Marrakech. La afición marroquí impresionó el primer día a los jugadores blancos por su entrega y un tremendo mosaico que fue superado en tamaño en el encuentro de la final. En este choque hubo 12.000 hinchas de San Lorenzo por 2.000 madridistas que se desplazaron desde España. Los refuerzos no hacían falta ya que la totalidad de los aficionados locales, los 26.000 restantes, eran incondicionales del Real Madrid. El estadio de Marrakech ha sido bautizado como el 'mini Bernabéu' en esta semana, un nombramiento que ha estado a la altura de las circunstancias.

A partir del año que viene Marruecos -que ha acogido durante dos años la competición- dará paso a una sede asiática. Presumiblemente será Japón, país del patrocinador del evento, Toyota, que es la única candidata a la organización del Mundial de Clubes junto con India. Según fuentes de El Confidencial, la balanza se inclina en estos momentos por el territorio Nipón. Habrá que ver, en ese caso, si Hiro-no-miya Naruhito Shinno, hijo mayor del emperador Akihito, continúa con la tradición de que los herederos al trono saluden al principio del choque a todos los futbolistas en la final.

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