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Cuando los dioses de la F1 se ceban contigo: Carlos Sainz sufre su tercer accidente
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EN LA SEGUNDA SESION DE LIBRES

Cuando los dioses de la F1 se ceban contigo: Carlos Sainz sufre su tercer accidente

Cuando más necesitaba escapar de su mala racha, el español cometió un nuevo error que le añade más presión y le pone en complicada situación para el resto del fin de semana

Foto: Sainz no llegó a completar una decena de vueltas en los segundos libres (Formula 1)
Sainz no llegó a completar una decena de vueltas en los segundos libres (Formula 1)

"Cómo pensará, sentirá y reaccionará Sainz será uno de los alicientes del fin de semana". "Sainz necesita urgentemente cerrar ese debate alimentado por su mejorable toque de balón con el F1-75, una inusitada mala racha, y la privilegiada posición de Ferrari. Y, sobre todo, no pisar ni una mina en la singular y desconocida pista de Miami". Estos eran algunos titulares que El Confidencial dedicó esta semana a Carlos Sainz antes de que desembarcara en el Gran Premio de Miami.

Decía Séneca que los dioses solo envían grandes pruebas a quienes son capaces de superarlas y para templarles el espíritu. Los dioses de la Fórmula 1 parecen cebarse con Carlos Sainz en estos tiempos. Porque el español pisó otra mina, y en el peor momento. Un nuevo accidente en la segunda sesión de libres pondrá a prueba al español, quien podría haberse complicado sobremanera el gran premio en una pista de singular dificultad dadas sus particulares circunstancias.

"Lo importante es aprenderse bien el circuito, encontrar un set up que se adapte, porque es un circuito y un asfalto diferente a lo que estamos acostumbrados". Pues Sainz perdió un tiempo precioso el viernes para ambas tareas, y ahondó el agujero en el que se está metiendo en esta primera parte del campeonato. Cómo reaccione a partir del golpe de moral y confianza será crucial para salvar la crisis en la que está inmerso el español. Son ya tres accidentes consecutivos en tres circuitos distintos. Cuando menos lo necesitaba, los focos volvieron a ponerse encima de su Ferrari estampado contra las protecciones.

Un tiempo precioso, perdido

En la rueda de prensa oficial, el madrileño tomó el ejemplo de su equipo favorito para mostrar su confianza para este fin de semana, consciente de la necesidad de sacudirse de encima la mixtura de mala fortuna y errores personales. “No es que necesite al Real Madrid para saber que se le puede dar la vuelta a las cosas rápidamente en el deporte, pero sí es un gran ejemplo de cómo funcionan los deportes. A veces das con la racha mala, das con la tecla, pero tienes que creer en ello y siempre sucede. El Real tenía cinco minutos, y yo tengo 19 carreras, así que me queda mucho tiempo”, avisó antes de saltar a la pista.

El tiempo es como un metal precioso en el trazado de Miami, más complicado de lo previsto para tomarle la medida, sin más referencias que el trabajo previo en el simulador. Pero Sainz perdió prácticamente toda la segunda sesión y un tiempo precioso, tanto para sí mismo, como para el equipo. El madrileño rodó 25 vueltas en la primera sesión en la que, como tantos otros pilotos, sufrió un espectacular trompo en una pista resbaladiza, pero también difícil de coger por la mano en los primeros compases. Sus tiempos fueron nuevamente competitivos. Como en Albert Park o Imola, el español rodaba en los puestos de cabeza.

Pero en la segunda sesión todo se vino abajo. En el peor momento de la jornada, en el peor momento de esta crisis en la que ha caído el piloto español, y que se ha visto ahondada con un nuevo accidente que viene a reincidir en dos temas: por un lado, porque paddock y aficionados vuelven a poner su ojo inquisidor en el español. Por otro, porque el F1-75 sigue recalcitrante a que Sainz le coja bien por la brida.

Lo que viene será duro

Si la pequeña brecha que Sainz se hizo el viernes era para algunos señal de que el mal fario agotaba en su cupo esa valla metálica y el reguero de sangre posterior, el español se dio a sí mismo más quebraderos en esa cabeza. Binotto habló en Imola de la presión por contar con un coche ganador por primera vez en su carrera. Sainz le contestaba que nada de presión, que el accidente del Q2 era fruto de probar trayectorias y diferentes estilos de pilotaje con el F1-75. Sin embargo, de nuevo, la zaga le traicionó en la curva 13 y 14, que requiere un rápido y agudo giro en un corto espacio. De nuevo, otro latigazo traicionero y, por tercera vez en tres circuitos, otro nuevo error. Marchaba en primera posición.

Ahora, Sainz se enfrenta a un fin de semana extremadamente duro. Ha perdido minutos cruciales, a sumar a las dos carreras que se quedaron a cero. Con tan poco tiempo en pista, tendrá que exprimir al máximo los terceros libres, además de ganar la suficiente confianza para atacar en los clasificatorios y no quedarse descolgado. Con más presión añadida si cabe sobre sus hombros, y montado en un corcel que se encabrita sin ser totalmente dominado. Efectivamente, los dioses de la F1 siguen poniendo a prueba a Carlos Sainz.

"Cómo pensará, sentirá y reaccionará Sainz será uno de los alicientes del fin de semana". "Sainz necesita urgentemente cerrar ese debate alimentado por su mejorable toque de balón con el F1-75, una inusitada mala racha, y la privilegiada posición de Ferrari. Y, sobre todo, no pisar ni una mina en la singular y desconocida pista de Miami". Estos eran algunos titulares que El Confidencial dedicó esta semana a Carlos Sainz antes de que desembarcara en el Gran Premio de Miami.

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