Lewis Hamilton y su "corremos juntos" con Mercedes (siempre y cuando ganemos)
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TENSIÓN EN EL EQUIPO ALEMÁN

Lewis Hamilton y su "corremos juntos" con Mercedes (siempre y cuando ganemos)

Lewis Hamilton volvió a mostrar un comportamiento ya visto en otras carreras, en el que la tensión le hace olvidar la corresponsabilidad mutua en el resultado final

Foto: Hamilton no se tomó bien la victoria perdida en Hungría
Hamilton no se tomó bien la victoria perdida en Hungría

Las declaraciones de Lewis Hamilton en caliente delatan lo mal acostumbrado que está el piloto británico a gestionar las dificultades. Mercedes necesita al británico Lewis tanto como este a su equipo. Pero a Hamilton se le nota mucho más que a Toto Wolff las tensiones internas que están viviendo este año de dura lucha por el título frente a Max Verstappen y RedBull. Tanto piloto como equipo se están enfrentando a situaciones para ellos desconocidas después de muchos años de dominio absoluto.

“Siempre se queja”. Esas fueron las primeras palabras de Fernando Alonso sobre las protestas de Lewis Hamilton acerca la numantina defensa que realizó el asturiano frente a los ataques del británico, que iba lanzado a por la victoria. Fernando era consciente de no haber hecho nada antirreglamentario, e incluso el propio Lewis calificó a posteriori de “gran batalla y noble a pesar de su dureza” la pelea con el bicampeón asturiano.

A Lewis le puede la adrenalina

Y es que a Hamilton en caliente siempre le traicionó su subconsciente. Cuando baja la adrenalina entra el Hamilton angelical de los mensajes bonitos, o rectifica como vimos hacerlo con su pelea con Fernando Alonso, qué pasó de peligrosa por la radio cuando se desesperaba en carrera, a excitante cuando las aguas estaban más calmadas. Pero que la adrenalina te juegue malas pasadas es un rasgo absolutamente común en la alta competición. A favor de Hamilton hay que reconocerle además su capacidad para rectificar, cosa que no todos hacen. El problema del piloto inglés, básicamente, es que lleva demasiados años mal acostumbrado porque todo le sale a pedir de boca.

Cuando tu equipo te ha estado defendiendo con fiereza (algunos pensamos que excesiva) en el incidente sufrido en Silverstone frente a Max Verstappen, no parece la mejor idea que tus primeras declaraciones sean lanzar una pulla a tu gente sobre la extraña decisión de haberte dejado en pista en el reinicio de la prueba. Desde luego que era una imagen sorprendente ver a Hamilton sólo en la parrilla mientras el resto de los rivales entraban en el 'pit-lane'. Pero habría que analizar primero si realmente fue tan clamoroso el fallo de Mercedes como daba a entender el británico y, por otra parte, preguntarse por qué no quiso imponer su criterio al equipo consciente de lo rápido que estaba secándose la pista.

El piloto tiene la última palabra

Prolifera una mala costumbre entre los pilotos de cargar las culpas al equipo de las malas decisiones tomadas desde el muro, justificándose de obedecer las órdenes lo recibidas por la radio. Pero también por mala costumbre los pilotos (especialmente los muy experimentados) olvidan que la última palabra en las decisiones la tienen ellos, o al menos deberían tenerla.

Véase el ejemplo de Carlos Sainz, que optó por seguir en pista cuando su equipo le llamó a boxes, ya que veía que sus neumáticos todavía tenían vida y le iban a permitir encadenar una buena serie de vueltas rodando a ritmo rápido. Es discutible si esta decisión fue la correcta o equivocada, porque a toro pasado es fácil juzgar, y nunca sabremos si parandol cuando le llamó el equipo hubiera subido al podio al final de carrera o, al contrario, la caída de rendimiento de sus neumáticos hubiera tenido consecuencia drámaticas. Pero sirva el ejemplo para demostrar que el piloto es quien tiene el ‘feeling’ último de las condiciones de pista y vehículo y tiene sentido que su criterio prevalezca. Si tan claro veía Hamilton que había que entrar a boxes podía haberlo dicho así a través de su emisora y, desde luego, si hubiera entrado sabía que no contaba con los problemas de ‘atasco’ de otros equipos, con su compañero Valtteri Bottas ya fuera de carrera.

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Toto Wolff es un jefe muy exigente, pero en público se cuida muy mucho de criticar a su pupilo

¿Se equivocó de verdad Mercedes?

En la media hora que tardó en despejarse la pista después de los incidentes de la primera vuelta salió el sol y cuando se dirigían a la parrilla de salida tras el coche de seguridad Lewis Hamilton lideraba el pelotón precediendo a Esteban Ocon y Sebastian Vettel. De haber entrado a cambiar sus neumáticos habría logrado una de sus victorias más cómodas en mucho tiempo. Sin embargo Mercedes optó por mantenerle, y cabe preguntarse por los motivos que empujaron a un equipo tan experimentado a cometer un error en principio tan garrafal. "El resultado mostró que fue la decisión equivocada en retrospectiva", dijo Toto Wolff, "pero las razones que había detrás de esa decisión eran totalmente válidas y las defiendo absolutamente. Mercedes tiene el primer garaje de toda la línea de ‘pit-lane’ y de haber entrado Lewis y detrás de él el resto, el tráfico habría impedido liberarle de su posición hasta que hubiera pasado todo el pelotón”.

No faltaba razón a Toto Wolff en el análisis. Junto al tiempo que habría tenido que esperar a que pasaran todos los coches, muchos otros pilotos habrían también arrancado delante de él, (básicamente lo que le pasó a Carlos Sainz), dejándole según las estimaciones sexto o séptimo por la cola. La idea era que Hamilton hiciera esa vuelta inicial con los intermedios de agua junto a todos los equipos que no hubieran metido a los dos coches a la vez en el box. El problema fue que absolutamente todos entraron aun a sabiendas que los segundos coches en cambiar ruedas perderìan varias posiciones y por ello, ni rodando en solitario y con una una buena parada pudo evitar el británico quedarse a la cola del pelotón en el reinicio de la prueba.

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Las 11 vueltas tras Alonso impidieron una holgada victoria de Hamilton en Hungaroring

11 vueltas atascado

Es un perfecto ejemplo de los hechos, analizados a toro pasado, se ven de forma muy diferente. En situaciones de caos como la vivida al comienzo del Gran Premio de Hungría es más fácil de lo que parece que se produzcan este tipo de errores y cuando remontaba desencadenado el equipo le avisó que tenía margen y ritmo para ganar la carrera. Sin embargo, surgió otro factor imprevisto: las 11 vueltas que Mercedes se quedó atascado detrás de Fernando Alonso. De haber adelantado al asturiano en una o como mucho dos vueltas las simulaciones demostraban que Hamilton habría ganado con alrededor de 10 segundos de ventaja sobre Esteban Ocon y Sebastian Vettel. Sin embargo, como destacó el propio Alonso, Lewis cometía vuelta tras vuelta el mismo error en las tres curvas antes de la recta principal, lo que le impedía contar con el impulso suficiente para adelantar en la zonas donde podía hacer rebufo.

Sólo cuando se dio cuenta que tenía que probar otras trazadas Hamilton pudo superar a Fernando Alonso, y siguiendo ese mismo método superó con facilidad a Sainz a la vuelta siguiente. Sin embargo no apareció autocrítica por su parte, ni muchísimo menos algún mínimo reproche por parte del equipo, porque la victoria se perdió también por los errores cometidos en esa lucha con el Alpine de Alonso. Así que Lewis Hamilton debe de irse a las vacaciones pensando para la segunda parte de la temporada que el ‘We race as one’ ('corremos como si fueramos uno') del que tanto presumen vale para todas las situaciones, y no sólo para cuando mejor convenga.

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