LOS FACTORES CLAVE CUANDO ERA LÍDER VIRTUAL

Pegó al larguero, botó en la línea y fuera: así se escapó la primera victoria de Carlos Sainz

A Carlos Sainz se le abrió en Monza una gran ventana de oportunidades que se revolvieron por factores ajenos a su rendimiento. Estos son los factores que le impidieron ganar

Foto: Carlos Sainz, antes de bajarse de su monoplaza una vez terminado el GP de Italia
Carlos Sainz, antes de bajarse de su monoplaza una vez terminado el GP de Italia

¿Un gran resultado para Carlos Sainz, o una victoria perdida? ¿Vaso medio lleno, o medio vacío? Una carrera se entreteje con factores técnicos y humanos, eventos inesperados, toques de suerte o infortunio, donde la pérdida de unos deviene en ganancia de otros en una suerte de ‘efecto mariposa’ de la competición ¿Fue afortunado el español con el segundo puesto de Monza, o perdió una victoria que tuvo realmente al alcance de la mano?

En la Fórmula 1 las simulaciones se realizan a priori, pero también a posteriori para reconocer las claves de rendimiento de cara al futuro. "Hemos sido el mejor coche detrás de Hamilton toda la carrera por lo tanto, si fallaba, quien tenía que haber ganado debía haber sido yo...Ha ganado Gasly, que no estaba en ninguna parte antes de la bandera roja…"¿Tenía razón Sainz al final del GP de Italia o fue víctima del ‘efecto mariposa’ de las carreras?

¿Tercer monoplaza de la parrilla?

Un imaginario fiscal aportaría argumentos para contestar negativamente a la pregunta. Andreas Seidl reconocía al MCL35 el sábado como “cuarto o quinto monoplaza de la parrilla”. Por lo tanto, un McLaren solo aspiraría a una distante victoria gracias a desgracias o errores ajenos. Sin embargo, el MCL35 fue objetiva e inesperadamente el tercer monoplaza en Monza, con Carlos Sainz el sábado segundo en libres y tercero en los clasificatorios.

Su McLaren voló durante el primer relevo de la carrera. “Les conseguí meter en ritmo puro al resto de la parrilla cinco segundos en veinte vueltas, e incluso a Bottas y Verstappen, estancados en el tráfico. Me he sentido muy fuerte en las frenadas, he sentido que podía frenar muy tarde, que tenía esa estabilidad que me gusta en la entrada de la curva”. El español lideraba por méritos propios capitalizar cualquier posible error de Mercedes. Que suele cometer solo uno grave por temporada con Lewis Hamilton, como en el Gran Premio de Alemania de 2019. Pero que llegó en Monza. Para nuestro exigente fiscal Sainz no debería quejarse porque nunca habría optado a la victoria por méritos propios.

"Es una broma"

Lo cierto es que Sainz eliminó a Bottas en la salida. Luego, Hamilton se noqueó por un error operativo suyo y del equipo. Sainz era líder virtual no por carambola, sino por rendimiento desde el sábado. “Me cabreo si no gano la carrera porque la oportunidad era muy buena, se nos ha escapado por muy poquito, por cosas que estaban un poco fuera de nuestro control”, rumiaba Sainz al final. No le faltaba razón.

Alguno de los cinco pilotos que aparecieron por delante del español tras el coche de seguridad estaban penalizados (Giovinazzi), o tenían peor opción de neumáticos. Ni por ritmo de carrera, ni por clasificación, ni por posición durante la prueba, Pierre Gasly había rodado por delante en todo el fin de semana. Lideraba ahora gracias a una parada en boxes a demanda de su compañero, Daniil Kvyat, más rápido en los momentos previos a la avería de Magnussen. De hecho, el francés echó pestes de su parada: “Es una broma”, gritó por la radio. Una broma que suponía el 50 por ciento de la futura victoria.

A partir de entonces, el vaso que se llenaba para Gasly se vaciaba para Sainz. La ventaja de su pronta parada era amplificada por la bandera roja después. Si la primera le aterrizaba en cabeza, la segunda le permitió cambiar de neumáticos duros a medios, como Sainz, aunque este con más vueltas en ellos desde su parada. En cuestión de segundos, el español pasó a ser líder virtual y con Hamilton en la cola del pelotón a tropezar con varios monoplazas más lentos, además de una bandera roja que neutralizaba todas las ventajas obtenidas hasta el momento durante el fin de semana.

"No me dejé nada"

A Sainz ya solo le restaba atacar. “Hice más de lo que yo mismo me esperaba antes de la bandera roja. No me dejé nada, y cuando digo nada es nada”. Con gomas totalmente nuevas, Stroll era entonces el mejor situado para ganar: Sainz fulminó sus opciones en su duelo particular al salirse el canadiense de la pista. Luego cayó Raikkonen, con gomas blandas. Durante las últimas veinte vueltas, Sainz pilotó furiosamente para reducir casi 3.5 segundos hasta poder activar el DRS. “Adelantando a Stroll y Raikkonen por fuera, no me dejé ni un segundo por vuelta para adelantar a esos coches. A la que tuve la oportunidad de adelantar les adelanté, de ganar tiempo por vuelta, lo gané…”, recordaba tras la prueba.

El francés estaba a tiro, pero entraron en juego las turbulencias de Monza. Y otro factor inédito: los mapas especiales de motor habían sido prohibidos precisamente en Monza. "Igual, por no tener ese extra de motor que a veces ponemos a final de carrera para adelantamientos importantes.... A veces usamos ese mapa que nos da dos o tres décimas por vuelta, esas que me han faltado a mí para ganar la carrera, pero este fin de semana no lo ha habido…”. Mapas que, por ejemplo, sirvieron a Norris en la última vuelta del GP de Austria para lograr el podio. Pero era la primera carrera sin los mapas especiales desde 2014. Con ellos, Sainz hubiera superado más rápidamente a sus rivales y no hubiera necesitado “esa vuelta más”.

Pierre Gasly defendió magníficamente unas oportunidades presentadas aleatoriamente (parada en boxes, coche de seguridad y bandera roja). Las mismas que sacaron a Carlos Sainz de su liderazgo virtual, y alguna más. "Cuanto más analizo la carrera y más veo con la cabeza fría lo que hemos conseguido hoy, incluso con una situación un poco adversa, cada vez me tranquilizo más y me voy más contento a la cama”, explicaba Sainz al final del día. “Hemos hecho algo muy bueno, es especial, y no voy a dejar que lo manche una situación desafortunada como ha sido la bandera roja y esas cuatro décimas". Sí, pero tampoco se podrá negar que la pelota pegó en el larguero, luego botó en la línea, y le faltó un soplido para entrar en la portería... Cómo últimamente repite un estoico Andreas Seidl, "así son las carreras".

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