una nueva sorpresa negativa para la marca

Honda se saca los colores a sí misma: cuando su motor de F1 es peor que el de Super GT

Honda ha comprobado con disgusto que la cámara de combustión de su motor de Fórmula 1 es incluso peor que el desarrollado por la marca para el campeonato japonés de Super GT

Foto: Honda no ha rendido todo lo bien que esperaba en su vuelta a la Fórmula 1. (Reuters)
Honda no ha rendido todo lo bien que esperaba en su vuelta a la Fórmula 1. (Reuters)

La relación entre McLaren y Honda ha llegado a su fin, y se espera estos días la confirmación del divorcio para ambas partes. Porque, desgraciadamente, Honda aún no ha conseguido un motor competitivo para la Fórmula 1. Tanto, que incluso el fabricante nipón se ha sacado los colores a sí mismo: el motor de combustión de la unidad de potencia híbrida de los McLaren se ve incluso superado incluso por el motor del Super GT japonés, el utilizado para el campeonato de turismos nipón.

Según ha podido saber El Confidencial, los ingenieros de Honda en la base de Sakura quisieron hacer un experimento este verano al poner el motor del Super GT —un 4 cilindros en línea turbo de 2.000 centímetros cúbicos— en el banco de pruebas con carburante y lubricantes de Fórmula 1. Los elementos que se usan en la categoría reina son mucho más exóticos, aportando una importante mejora del rendimiento y la refrigeración, añadiendo potencia al motor. Los resultados fueron sorprendentes. Bajo estas condiciones y sin la presencia del sistema híbrido, el motor del Super GT se mostró más potente que el de Fórmula 1. Increíble pero cierto.

El motor del Super GT entrega originalmente algo más de 600 cv sin ningún tipo de restrictor —por normativa los acaba llevando a menudo—, alcanzando los 650 con carburante y lubricante de Fórmula 1. De esta forma, puede estimarse que la potencia de este último propulsor se queda entre 630 y 640 caballos, a los que habría que añadir todo el sistema híbrido. Un desastre, teniendo en cuenta además el costo de desarrollo de cada uno de los motores y el nivel de tecnología que emplean. La situación es más dramática si cabe cuando se tiene en cuenta que uno de los principales problemas de Honda en el campeonato japonés fue la falta de potencia con respecto a sus rivales.

Para Honda, el objetivo del experimento era poder cuantificar el déficit de potencia del motor de Fórmula 1, además de comprobar exactamente qué se está ganando con los consumibles de la categoría reina. El resultado sorprendía incluso al personal de Honda, que se dio de bruces con la realidad. Su motor compite en la Fórmula 1 pero sin serlo 'de verdad'.

Honda compite en el Super GT, donde ganó la última edición de los 1000 km de Suzuka. (GTA)
Honda compite en el Super GT, donde ganó la última edición de los 1000 km de Suzuka. (GTA)

Desastre en Fórmula 1, desastre fuera de ella

Es innegable que Honda lo está pasando mal en la Fórmula 1, pero la situación llega a ser desquiciante al ver que buena parte de los programas a cargo de los ingenieros asentados en Japón se quedan cortos en cuanto a rendimiento. La Honda RC213V que se usa en MotoGP ha sufrido problemas de entrega de potencia desde hace varias temporadas y casi parece que solo el talento de Marc Márquez pueda mantener a la marca peleando por el título. Mientras tanto, el motor usado en el Super GT y la Super Fórmula, certámenes de GT y monoplazas respectivamente, sufre de problemas sorprendentemente parecidos a los vistos en la Fórmula 1. Durante años, también ha sufrido este mismo problema en el Mundial de Turismos frente a Citroen.

En Japón, y desde el debut de los actuales motores japoneses en 2014, se han sufrido problemas de menor potencia que sus rivales de Toyota y lididado con una preocupante falta de fiabilidad. Este año, en Okayama, cuatro de los cinco Honda NSX-GT que compiten en el Super GT quedaron fuera de combate tras apenas un puñado de vueltas... tres de ellos quedaron tocados incluso antes de arrancar. El sistema de lastres del campeonato les ha permitido ganar los 1000 km de Suzuka y en la Super Fórmula, en monoplazas, el buen hacer de Pierre Gasly salva los muebles con dos victorias en un motor inferior al de sus competidores.

Aunque seguramente el caso más flagrante está en la Fórmula 3 japonesa, donde el mal rendimiento del motor propio hizo que este quedara desechado por el equipo Honda Formula Dream Project donde compiten las jóvenes promesas de la marca. Así, el motor Honda desaparece del campeonato a pesar de haber ganado en 2014 con Nobuharu Matsushita y en su lugar se añade un propulsor desarrollado por Toda Racing, un preparador de tradición cercana a Honda pero independiente a fin de cuentas, contando incluso con un monoplaza de su propio equipo. De tendero a cliente para una marca que históricamente sabe lo que es ganar y hacer un buen producto. ¿Funcionará mejor en 2018?

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