EL 'EFECTO ALONSO', UN ESPEJO

El futuro de la Fórmula 1: nada como que cortejen a tu pareja para ponerte las pilas

La experiencia de Alonso en las 500 Millas ha puesto de relieve la necesidad que tiene la Fórmula 1 de ofrecer un producto deportivamente atractivo y abierto a sus protagonistas

Foto: Fernando Alonso y Lewis Hamilton en el GP de China.
Fernando Alonso y Lewis Hamilton en el GP de China.

El “efecto espejo” provocado por la presencia de Fernando Alonso en las 500 Millas y las palabras de Lewis Hamilton sobre el nivel de los pilotos del Indycar han puesto nuevamente a una Fórmula 1 en un contexto más amplio, en plena reestructuración a manos de los nuevos propietarios americanos de Liberty. Y el debut de Esteban Gutierrez en el campeonato americano este pasado fin de semana añadía otro grano de arroz.

“Es el coche más divertido que he pilotado en mi vida”, declaraba el piloto mexicano tras la última cita de Detroit, celebrada inmediatamente después de las 500 Millas. Gutierrez compitió por primera vez en un certamen (terminó decimonoveno y doblado) donde siete pilotos diferentes habían ganado en sus siete primeras carreras. Precisamente Alonso destacaba la naturaleza más ‘impredecible’ del Indycar tras conocerle más de cerca. Porque este es uno de los grandes retos que afronta la F1 en el futuro.

"Me tuve que morder la lengua"

“Gracias al simulador, sentí que conocía el coche antes de estrenarme la semana pasada en Indianápolis. Pero había algo para la que no podría haberme preparado: la sensación de potencia pura. Los coches de la Indy son un poco más simples que los de la F1, por lo todo que es más puro”, explicaba Alonso en su famosa columna en “The Players Tribune”, página americana donde son los deportistas escriben sobre ellos mismos. Como Gutierrez, el español se encontró con un monoplaza infinitamente menos sofisticado, pero con más igualdad de oportunidades para el piloto. La respuesta de Tony Kanaan a Hamilton metió el dedo en el ojo sobre uno de los grandes problemas de la Fórmula 1 actual. “Corrió en un campeonato de solo dos coches, y terminó segundo”.

Fernando Alonso en su monoplaza de las 500 Millas. (Reuters)
Fernando Alonso en su monoplaza de las 500 Millas. (Reuters)

“Cuando ví los comentarios de Hamilton, me tuve que morder la lengua para no decir nada”, declaraba este fin de semana el primer ganador en Detroit, Graham Rahal, compañero del español Oriol Servia. “En toda su carrera, ha sido un campeonato de dos coches, o cuatro como máximo”, explicaba el americano respecto al británico, poniendo el ejemplo de su rival James Hinchcliffe, quien el sábado hacía un trompo en la primera vuelta pero terminó tercero gracias una mezcla de arriesgado pilotaje y estrategia de equipo. “No puedo imaginar la sensación de competir cada fin de semana y saber que todo lo que tengo que hacer es batir a mi compañero de equipo y ganar luego, esto no ocurre aquí”, explicaba Rahal quien también reinvidicaba el nivel de los pilotos del Indycar. “En serio, si pongo a Scott Dixon (el poleman de las 500 Millas) en un Mercedes de Fórmula 1, Lewis tendría mucho en lo que preocuparse, te lo garantizo”.

En Indycar no es oro todo lo que reluce

Los nuevos propietarios de la Fórmula 1 aspiran a su reestructuración, objetivo que llevará varios años. Uno de los frentes más inmediatos y factibles a corto plazo es elevar el número de carreras por temporada para ampliar mercados, sin perder de vista su base histórica. Pero más complejo es lograr un mayor equilibrio competitivo entre los diferentes equipos sin perder el sofisticado ‘pedigrí’ tecnológico de la Fórmula 1, cuyo 'adn' e imagen exclusiva la convertía en la disciplina más global junto con los Juegos Olímpicos y los Mundiales de fútbol.

Por ello, conviene también no mitificar el perfil del Indycar. Sus medios y presencia de imagen corresponde a un certamen doméstico y casi monomarca, con chasis idéntico para todos los equipos. Ni siquiera es el campeonato automovilístico más popular de Estados Unidos. Con su imagen actual no puede ofrecer un atractivo global para acudir a Baku, Singapur, Japón y otros países obteniendo los grandes ingresos de la Fórmula 1, negocio que sí tiene ese perfil diferenciador, elitista y sofisticado como para ser adquirido por ocho mil millones de dólares.

“Valoro positivamente que haya dos equipos, por fin, luchando por el campeonato del mundo y que haya cuatro pilotos que opten por la victoria. Al final eso es bueno para el espectador y para la Fórmula 1”, explicaba recientemente Carlos Sainz, “pero deberíamos ser más, porque los demás estamos a dos segundos, y para mí eso es demasiado. No puede ser que estemos a dos o tres segundos de los equipos grandes con la mitad de la mitad de presupuesto. Tienes la oportunidad de contar con los veinte mejores pilotos del mundo, los más rápidos, pero solo cuatro pueden ganar. Para mí, debería haber oportunidades para los equipos pequeños aunque sean menores, tener esa oportunidad de ganar para todos”. Siete ganadores de siete carreras en el Indycar…

Aspira a multiplicar el valor de la F1

Liberty aspira a multiplicar el valor de la Fórmula 1 en los próximos años. Para ello, necesita un producto atractivo en lo deportivoque reduzca ese gran diferencial de competitividad a través de un reglamento técnico menos complejo y más abierto, además de una estructura económica más equitativa para los equipos. Aunque aquí se enfrenta a la de poder heredada de los tiempos de Bernie Ecclestone.

Lewis Hamilton y Fernando Alonso charlando. (Reuters)
Lewis Hamilton y Fernando Alonso charlando. (Reuters)

La experiencia de Alonso en las 500 Millas ha puesto un espejo delante a la F1. “Es mi opinión, pero creo que si al final de año McLaren no le da el monoplaza competitivo, o tiene algo estimulante para el próximo año, creo que su relación (con el Indyacar) podría continuar en 2018”, explicaba Mario Andretti estos días pasados respecto al español, “no sé a dónde más podría ir en la Fórmula 1, si no va a los tres mejores equipos, aquí tiene un asiento asegurado, y de primera fila”.

Resulta difícil imaginar a Alonso concentrado en el Indycar en 2018. Pero el hecho de plantear semejante posibilidad o que se recuerde el desequilibrio entre los protagonistas en la Fórmula 1 ha sido uno de los mejores resultados del “efecto Alonso” y las 500 Millas de Indianápolis. Para aficionados y poderes fácticos. Porque no hay nada como que que miren a tu novio/a para ponerte las pilas.

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