Vettel: "Esta es una llamada muy difícil para mí. Estaba equivocado"
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Vettel: "Esta es una llamada muy difícil para mí. Estaba equivocado"

Al igual que con Raikkonen, el doctor finlandés Aki Hintsa ha jugado un papel singular desde los inicios de la carrera de Sebastian Vettel y conoce muy bien su personalidad

placeholder Foto: Vettel celebrando su podio de Australia (Efe).
Vettel celebrando su podio de Australia (Efe).

Como médico de McLaren, colaborar con otros equipos en la Fórmula 1 era anatema para Aki Hintsa. Pero vio algo diferente en aquel chaval. Era un control antidoping. “Todo el mundo estaba medio dormido hasta él que entró por la puerta". Los ojos de aquel chaval de 19 años brillaban con algo especial.

El doctor finlandés ha vivido de primera mano el recorrido de Sebastian Vettel en la Fórmula 1. E igual que con Raikkonen, pocos han conocido la personalidad del alemán, que ilumina en su libro 'The Core', ya mencionado en estas páginas. De hecho, su filosofía y actitud en la Fórmula 1 está fuertemente influenciadas por el enfoque holístico que ha distinguido a Hintsa en este mundo.

"Un gran sentido del humor y madurez"

Cuando Vettel comenzó con Toro Rosso, Vettel persiguió a Hintsa para que trabajara con él. El doctor pidió permiso a Martin Withmarsh, quien aceptó como forma de seguir de cerca la carrera de ese joven piloto. “Un gran sentido del humor, y una madurez impropia de su edad” fue lo primero que Hintsa percibió en Sebastian Vettel. Sin recursos familiares, con su padre Norbert recorría todas las ferias automovilísticas en Alemania para buscar patrocinadores. No lograron mucho dinero, pero aquello le acostumbró a un mundo de adultos.

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Aunque con dificultades, en la temporada 2008 Vettel progresaba gracias a Hintsa. En la pausa veraniega, el doctor le invitó a su cabaña en Finlandia: largas conversaciones, sauna, pesca, barbacoas…El alemán se marchó a casa de un amigo en Suecia a los tres días. Dos después, una llamada. “Hola, Sebastian al teléfono, es solo por si podría volver a tu cabaña contigo un poco más…”, “ ¿Y cuando vendrías?” "¿Qué tal en quince minutos?. Paré en la estación de servicio de aquí al lado para esperar hasta las ocho. No quería llamarte demasiado pronto…”. Su determinación era total.

En septiembre llegó su histórica victoria en Monza. Hintsa le llamó la semana siguiente. “¿Está ahí Sebastian Vettel?” “Sí…” “¿El mismo de la pasada semana?” “El mismo…” “¿Seguro?”. “Totalmente”. “Bien, entonces todo bien”. Vettel e Hintsa se sentían en una misma frecuencia de onda. “Era un hombre joven que había crecido muy rápido y podía delimitar sus valores de vida muy claramente para su edad. Frecuentes temas de conversación incluían la honestidad, la pasión, y la fidelidad a uno mismo”. Hintsa le reafirmaba en la necesidad de no convertirse en alguien distinto a quien verdaderamente era.

Un desastre desde el punto de vista físico

Al llegar a Red Bull, Vettel impuso a Hintsa, quien a su vez eligió a Tommi Parmäkoski para trabajar con el piloto. Este describió el encuentro con Pärmäkoski “como una de las experiencias interpersonales más potentes de su vida, la compara a cuando conoció a su novia, y supo inmediatamente que la quería en su vida”. El entrenador descubrió que su nuevo pupilo “era un perfeccionista que quería medir todo lo que fuera posible ser medido”. Pärmäkoski quedó impresionado por su “sencillez, no tenía el menor gesto de una estrella, siempre era fiel a sí mismo, amable, educado, agradable”. Y también por su increíble motivación.

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Pero Pärmäkoski alucinaba negativamente en otras facetas: fuerza, velocidad, potencia, reactividad, fuerza en el tronco, estabilidad, movilidad de hombros, posición de la columna…Todos los tests físicos iniciales de Vettel eran un desastre. “¿Cómo puede pilotar un Fórmula 1 si es tan lento?” le preguntó a Hintsa. “No lo es, simplemente ha estado mal entrenado”. En medio año, los tests de Vettel arrojaron resultados espectaculares. “El factor decisivo fue su actitud”. Según Hintsa, “si se midiera la determinación y motivación de un atleta hacia su actividad de cero a cien, la de Vettel sería de cien. En el paddock de Fórmula 1 la de muchos no llega a cuarenta".

"Me quedaré hasta que hablemos"

El Gran Premio de Turquía de 2010 fue un momento clave en su formación como piloto y persona para la Fórmula 1. El piloto alemán consideraba que Webber era responsable de aquella famosa salida de pista de ambos. Pero fue la reacción del australiano la que le dejó tocado. Vettel, reconocía después, quizás hubiera actuado igual, pero luego le hubiera dado la mano y pedido perdón. Aquello le caló hondo, y con gran rabia interior. Pärmäkoski le dejó claro que no aceptaba el gesto de estar chiflado que dedicó en la pista a Webber: "Siempre dices que quieres tratar a la gente como te gustaría que te trataran a tí. Aquello estaba muy lejos de tu ideal".

Hintsa se quedó preocupado. Pensaba que aquel proceso interior podría arruinar su carrera. Al día siguiente, le llamó para ir a su casa a charlar. Vettel se negó. “Voy a ir igual, y me quedaré en la puerta de tu casa hasta que hablemos”. Tres horas al volante. Cuando hablaron, Hintsa le dejó clara su postura: “Webber te ha atrapado. Estás demasiado concentrado en lo que tu compañero hace o no hace. Si Webber empieza a jugar trucos mentales contigo, concentrarás tu atención fuera de ti mismo. Será una gran pérdida de energía con repercusiones graves para tu carrera”. Vettel no estaba de acuerdo, lo tenía todo controlado. Hintsa se despidió. A la mañana siguiente, sonó el teléfono: “Aki, esta es una llamada muy difícil para mí. Yo estaba equivocado”.

"Multi 21, Seb..."

Vettel decidió que Webber no entrara en su cabeza. "Se concentraría solo en sí mismo. Cualquier cosa que Mark hiciera o dijera, no iba a responder. Sería como el Teflón, nada se le iba a quedar pegado”. Este proceso no fue fácil para Vettel, reconocía Hintsa, “pero aprendió que debía hacerse más fuerte y distinguir aquello que le era útil y lo que le hacía daño. Desde entonces, dedicaría el cien por cien de su energía a lo suyo y cero a lo que hiciera o dijera su compañero de equipo. Esta fue una lección transformadora para él”.

Quizás el famoso "Multi 21" de Malasia 2013 ofreció otro perfil. Hintsa se preguntaba si Vettel "no habría actuado contra sus propios principios, después de todo dijo que estaría dispuesto a levantar la mano y admitir que había cometido un error". Sin embargo, en el Gran Premio de China posterior se disculpó, aunque reconociendo que volvería a hacer lo mismo. Para Hintsa, qué sentido tenía esa disculpa...Descubrió que Vettel se había disculpado hacia el equipo por todo el revuelo mediático, pero no con Webber. Al parecer, en el seno del equipo el piloto australiano habría dejado claro que nunca iba a ayudar a Vettel. En el fondo, quizás Webber se había metido debajo de la piel del piloto alemán más de lo que este pensaba.

"¿No te puedes quedar más tiempo?"

El doctor finlandés, que ha trabajado con otros grandes, considera que Vettel es “uno de los mejores atletas que ha conocido”, y maneja el mundo de la Fórmula 1 “increíblemente bien, siendo él mismo, concentrándose en lo esencial, y manteniendo su vida suficientemente simple. Esto no es fácil. El dinero, el éxito y la fama se suben a la cabeza fácilmente, pero todo el mundo que conoce a Vettel sabe que tiene los pies bien puestos en el suelo”. El piloto alemán protege además cuidadosamente su vida privada. De hecho, casi nadie se enteró del nacimiento de sus hijas.

Hintsa fue invitado de incógnito en las celebraciones del primer título de Vettel en Austria, pero el piloto no lo sabía. En medio de una entrevista, vio aparecer al doctor en la sala. Dejó de hablar y cruzó entre la gente y abrazarle. Los periodistas, sorprendidos, le preguntaron a Hintsa quién era. “Soy su vecino”.

Pärmätoski decidió también dejar la Fórmula 1 a finales de 2011. Antes de la última carrera, con el segundo título asegurado, el entrenador le comunicó la noticia. “¿No te puedes quedar más tiempo, Tommi?” Vettel respondió entre lágrimas. Pärmäkóski se mantuvo en su postura, mientras que también decía que se le había metido algo en el ojo…

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