EL PILOTO ASEGURA A 'EL CONFIDENCIAL' QUE SU FUTURO "ESTÁ MUY TEÑIDO DE HRT"

Pedro de la Rosa: "Los cien grandes premios son lo de menos. Mi vida es esto"

Pedro Martínez de la Rosa debutó en la Fórmula 1 en 1999 y, este fin de semana, en Monza, participará en su gran premio número cien.

Foto: Pedro de la Rosa: Los cien grandes premios son lo de menos. Mi vida es esto
Pedro de la Rosa: "Los cien grandes premios son lo de menos. Mi vida es esto"

Pedro Martínez de la Rosa debutó en la Fórmula 1 en 1999 y, este fin de semana, en Monza, participará en su gran premio número cien. Con motivo de su centenario, el piloto de HRT habló con El Confidencial, en perspectiva, de su trayectoria deportiva.

Una vez, hace ya bastante tiempo, declaró que la Fórmula 1 es lo que ha dado sentido y ordenado su vida

Sí. Es básico para mí, en el fondo es el hilo conductor de tu vida, es tu trabajo, tu hobby. El orden te lo da lo que haces, ese día a día que te genera adicción, no sabes qué harías sin seguir un calendario de pruebas, de carreras, visitas al equipo, eventos de patrocinadores... A mí, al menos, me ha ayudado a ordenar mi vida, y tampoco conozco otra. Lo es todo.

Con Schumacher, es el único piloto que ha pasado de los cuarenta años en la Fórmula 1

Yo creo que son dos ejemplos diferentes. 'Schumi' bate todos los récords, se cansa mentalmente, y se retira. Ya descansado, se da cuenta que tiene que volver porque cree que puede ganar. Mi caso es diferente. Primero porque todavía tengo hambre de ganar y, sobre todo, yo estoy fuera no por decisión mía, sino de otro. Y en el momento en que tengo la oportunidad de volver, lo hago con más hambre que Schumacher, porque nunca he querido estar fuera. Los dos volvemos por motivos diferentes pero, en mi caso, con más hambre que él.

Pero el físico, los viajes, las agendas tan apretadas, a cierta edad...

Los dos podemos estirar más nuestra carrera deportivo. Porque, seamos realistas, en la Fórmula 1, hoy uno no tiene por qué retirarse a los cuarenta años. Nuestro deporte es un tema de ‘feeling’ y reflejos. Yo me considero ahora más rápido que hace diez años y no lo digo como la frase típica. Cada cuerpo es un mundo, y algunos envejecen antes que otros. En mi caso, no lo noto, y la prueba es cronómetro cada fin de semana, este no engaña.

En perspectiva, ¿qué hubiera pasado si aquel día que llegó a Japón de jovencito se hubiera vuelto para casa, como fue la primera intención?

Pues que ahora estaría trabajando con mi hermano en la empresa de esparadrapos en los laboratorios farmacéuticos Martínez Llenas, la empresa de varias generaciones de mi familia, hubiera terminado mis estudios de Económicas y me hubiera dedicado al mundo empresarial normal que he ‘mamado’ en casa. Si hubiera vuelto no me hubiese dedicado al automovilismo. Fue una decisión de supervivencia. El problema es cuando tienes muchas opciones, porque dudas. Cuando solo tienes dos caminos, estudiar o las carreras, me tenía que ir, no había más avenidas que tomar.

¿Hasta qué punto te marcó aquella experiencia de Japón?

En mi vida ha habidos dos momentos clave. La primera vez, cuando me voy a correr con la Federación a Inglaterra, entonces yo no estaba preparado mentalmente para vivir fuera y correr campeonatos internacionales, era muy inmaduro. Y me fue muy bien, pero no fue definitivo, no me acabó de formar. El segundo gran paso fue Japón, no había vuelta atrás, no podías volver en seis meses, con todo lo que suponía aquello con veintipocos años.

En su primera carrera en Australia puntuó con Arrows, ¿pensó que era fácil la Fórmula 1?

En tu primer gran premio da igual el resultado, ya estás contento de estar ahí porque es muy complicado llegar. Cuando vas avanzando por categorías inferiores te das cuenta. Y, de repente, cuando entras, todo es como un cuento de hadas, ves en el retrovisor a Mika Hakkinen y te dices “pero si a este le veía el pasado año por la tele”. Son momentos únicos. O en Australia, cuando sales por primera vez en tu vuelta de instalación. Es como ir a Disneylandia, y luego encima puntúas... Eso era engañoso, porque me di cuenta en los siguientes noventa y nueve grandes premios que iba a ser muy difícil repetir (se ríe).

¿Cómo compararía ese Arrows de su debut al HRT de hoy?

Como rendimiento en pista son coches parecidos. Están en torno al 103% de la pole. Y con las mismas deficiencias aerodinámicas frente a los mejores. El Arrows era más difícil porque teníamos 100 cv más y un nivel de adherencia parecido al HRT. Era más complicado de conducir por ello. Pero, al final, son Fórmula 1 y por ello complicados de conducir al límite.

Con tantos años de experiencia dentro y fuera de la pista, ¿cómo le explicaría en pocas palabras a la gente la complejidad de este mundo?

Porque es un deporte de equipo y esto, que parece un tópico, es totalmente cierto. Aquí son cien entre seiscientas personas, y la complejidad es exponencial. Cuando se dice que trabaja demasiada gente es por un motivo, no están para adornar, sino para que el coche vaya rápido. Y el momento en el que una parte del engranaje no funciona, todo se gripa.

¿Y políticamente, es tan dura?

Sí, el problema es que cuando entras en Fórmula 1 te das cuenta de la gran cantidad de política que hay, porque antes todo es muy limpio. Aquí hay que lidiar con un aspecto en el que no tienes experiencia. Es como entrar en Harvard sin haber estudiado antes, te encuentras con muchos aspectos políticos que tienes que aprender en muy poco tiempo. Pero la mejor forma de manejarlos es que no te afecten e ir de cara. Con los años he aprendido que me importa muy poco lo que la otra gente diga, opine o intente desestabilizar, porque al final todo esto te afecta en la pista. No he aprendido a manejarme mejor en los despachos, he aprendido a pasar de todo y que lo importante es frenar, gas, volante y ya está (se rie). Y para conseguir esto, hay que estar bien físicamente. Eso es todo. En el fondo, nuestro trabajo es muy sencillo.

Si cerrara los ojos ahora mismo, ¿elegiría el segundo puesto de Hungría 2006 como su mejor momento?

Por resultado final, sí. Whitmarsh siempre me dice que aquella carrera la tenía que haber ganado y yo le digo: “Martin, para mí el podio ya vale, ya tengo un podio, no me importa”. Si algún día gano, fantástico, pero cuando no luchas por el Mundial, un podio es como una medalla en los Juegos Olímpicos. Otra carrera muy especial para mí fue Bahrein 2005. Cuando eres un 'apagafuegos' de un día, con una presión tremenda, solo tienes una oportunidad para hacerlo bien, si no, desapareces para siempre. Allí, con es presión brutal lo hice bastante bien, quedé quinto, terminé por delante de Raikkonen e hice la vuelta rápida. Estoy orgulloso de aquel día.

¿Y la parte más amarga fue el episodio del espionaje de McLaren, los correos, el juicio en la Fía, en 2007?

Recuerdo aquella etapa con horror, lo pasé muy mal. Porque a día de hoy todavía no sé qué hicimos mal. El espionaje del que se nos culpó y nos involucraron a los pilotos era de risa, porque cualquier equipo de Fórmula 1 lo hace. Buscas la mayor información de tus rivales directos a través del boca a boca, porque no era más que eso (se ríe). Pero lo pase mal sobre todo porque nos implicaron a nosotros cuando no jugamos ningún rol significativo en el diseño del coche. Fue un mal trago.

También ha tenido que pelear fuera de la pista con leyendas como Niki Lauda, en Jaguar, y aquello terminó mal

Una de mis peores experiencias en la Fórmula 1 ha sido tratar con mis héroes de juventud. Es triste, pero los tienes cómo héroes y luego te decepcionas como gestores, esta fue mi experiencia. Los admiro a nivel deportivo, pero en la gestión perdimos todos una oportunidad, porque Jaguar tenía un potencial tremendo que no pudimos materializar.

Ron Dennis nos dijo a la prensa una vez, siendo como él es, que Martínez de la Rosa tendría siempre un sitio en McLaren

Es mi equipo y lo será toda la vida. Es donde más he aprendido y disfrutado, y en la que más he confiado. A veces se dice una cosa y se hace otra, pero me han demostrado que sus promesas siempre las han cumplido, me siento querido porque me lo han demostrado. Y si en el futuro volvemos a colaborar, pues bienvenido, aunque veo mi futuro muy teñido de HRT para los próximos años.

Desde fuera, y como piloto, por su rendimiento en la pista con su actual equipo, no parece que la imagen de Martínez de la Rosa haya salida perjudicada

Bueno, no sé lo que la gente juzga por ir a HRT, creo que hay opiniones para todos los gustos. Algunos han valorado el coraje por la decisión de dejar McLaren para ir a un equipo español y hacer resultados modestos. Otra gente dice que "este tío ha perdido el norte porque a su edad no tenía que arriesgarse, y tiene una familia…" Al final, estoy disfrutando mucho, con un equipo modesto pero de grandes profesionales, con gente muy competente, y esto es muy importante. Esto explica un poco mi presencia en HRT.

También Martínez de la Rosa, en ocasiones, ha confesado la parte 'romántica' de esta historia, la parte emocional de que se trate de un equipo español

Sí, es que la hay, es muy importante. Yo quería correr, pero no hubiera corrido con Marussia. Solo lo hubiera hecho con un equipo que tuviera algo diferente, y solo es HRT, porque es tremendamente español, espero que mi futuro esté ligado al equipo y que España tenga un equipo a muy largo plazo en la Fórmula 1. Es una situación histórica. Es un ahora o nunca. Tenemos todos que arrimar el hombro. No se trata solo de hablar de la crisis, hay también que apoyar a las empresas españolas. Ahora es el momento. Si HRT no sale adelante ahora, no saldrá nunca un equipo de Fórmula 1. Es una oportunidad histórica que tenemos.

¿Y sigue disfrutando del pilotaje a pesar de rodar en la cola del pelotón?

Sin duda. El motivo principal es porque rindo a muy buen nivel y tengo la capacidad para reglar el coche y llevarlo al límite muy rápidamente. Luego, sabemos que estamos lejos de la pole, pero la referencia es conmigo mismo, con el límite del coche y con tu compañero de equipo. Disfruto porque piloto un Fórmula 1 al límite, al cien por cien, como Button con su McLaren, lo que pasa que a otro nivel de prestaciones de coche.

Si tuviera que resumir estos cien grandes premios, ¿cómo lo haría?

Pues por encima de todo agradecer al automovilismo el poderme haber dedicado a ello. Los cien grandes premios son lo de menos. Mi vida es esto, mis grandes amigos y la gente que más aprecio vienen del mundo del motor, no de la Fórmula 1. Ojala continúe más. El otro día le decía a Reyes (su mujer): “eh, a lo mejor el año que viene cuelgo el casco…”, hablando así, en familia.  Se quedo callada. Y luego, le digo “¿No has sentido pena cuando te he dicho esto?” Y me contesta: “Mucha”. Y como les vi a todos tan callados, aproveché y les dije: “Bueno, pues entonces vamos a continuar…” (risas).

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