impresionante tiempo en la contrarreloj

Dumoulin, ciclismo antes que medicina para aplastar a Froome en un Mundial

Es imposible que el Mundial de Bergen le fuera mejor al ganador del Giro de Italia: campeón del mundo en la contrarreloj por equipos, destrozó a todos sus rivales en la crono individual

Foto: Dumoulin, escoltado por Roglic y Froome en el podio de Bergen. (Reuters)
Dumoulin, escoltado por Roglic y Froome en el podio de Bergen. (Reuters)

Con Tom Dumoulin ya no hay espacio para la duda. En dos años se ha pasado de que el público se tomara con recelo su liderato en la Vuelta a España (pensando que era casualidad, que no iba a aguantar, que la montaña le derrumbaría y caería en al mundo de los 'normalitos' del pelotón, que es lo que era hasta ese momento) a saber que contar con él es ir sobre seguro. Nadie se creía que un tío espigado excelente en contrarreloj pudiera ganar una gran vuelta por etapas donde manda la montaña, pero Dumoulin lo hizo. Y no se queda ahí, porque tiene 26 años y toda su carrera por delante para arrasar con lo que se le ponga a su paso. Incluso se permite el lujo de aplastar al Sky primero en la crono por equipos y a Chris Froome después en la crono individual. Campeón del mundo dos veces en cuatro días.

El Mundial de Bergen es especial. La UCI a veces toma decisiones extrañas, como por ejemplo que la prueba de contrarreloj tenga mayores dificultades que la prueba en ruta. Tampoco nos vamos a meter a valorar la idoneidad de la contrarreloj por equipos, una disciplina que pocos dentro del pelotón consideran que debería estar incluida en los mundiales, al menos con su formato actual de equipos World Tour. La cosa es que la crono se presentaba, eso sí, impresionante. El recorrido era raro. Peligroso y con zonas de adoquín (más duro esta vez ya que había lluvia) y con una ascensión final sobrecogedora. 3,4 kilómetros al 9,1% que hizo a varios corredores preferir cambiar de bicicleta poco antes del inicio de la subida.

'A priori', todo ideal para Froome, un experto contrarrelojista que tenía unos kilómetros hacia arriba en los que poner el 'motor' que tiene en las piernas, mantener los vatios constantes y alzarse sin oposición con la victoria. No era un día para Tony Martin, campeón del mundo en cuatro ocasiones, ir hacia arriba le cuesta horrores y el circuito anterior no era precisamente suave para él. Tampoco lo era para Jonathan Castroviejo, el único español al que se le da realmente bien luchar contra el reloj, pues la lluvia le ralentizó. Todo hacía indicar que Froome ganaría con cierta soltura, pues claro, Dumoulin no estaba a su altura... eso creían.

Dumoulin, en la dura pendiente final de la prueba. (Reuters)
Dumoulin, en la dura pendiente final de la prueba. (Reuters)

El holandés pulverizó cualquier tiempo que se encontró por el camino. Era muy bueno el de Nelson Oliveira e incluso mejor el de Primoz Roglic (impresionante plata final), pero iba con casi un minuto de margen sobre el segundo mejor registro en todos los puntos intermedios. Todos, incluido el de Froome. En varios instantes de la contrarreloj, Dumoulin podía atisbar a lo lejos la figura del ganador del Tour y la Vuelta 2017 y podía aventurarse a soñar con doblar al líder del Sky. No lo hizo porque la crono no duró unos pocos metros más. De hecho, la realización sufrió para cambiar de plano entre la entrada de Froome y la de Dumoulin, ya que ocurrió con muy pocos segundos de margen.

La lucha entre Froome y Dumoulin promete muchísimo en los próximos años. Es el reto que tiene 'Dumo' por delante. El de Maastricht le ha ganado a Nairo Quintana y Vincenzo Nibali, ha luchado de tú a tú contra Fabio Aru, Esteban Chaves y Alejandro Valverde, pero tenía que ganar a Froome y tendrá que seguir haciéndolo para ser uno de los grandes. Tiene todo, absolutamente todo, en sus piernas y en su cabeza para ser lo que quiera en el ciclismo. ¿Quiere ganar el Tour? Puede hacerlo. ¿Quiere ganar Clásicas? También. ¿Que quiere ser campeón del mundo y olímpico de contrarreloj? Lo que quiera. Su capacidad corporal y su ambición se funden para transformarlo en uno de los corredores más completos del planeta.

Ya no existe casualidad en Dumoulin, sino causalidad. Todo tiene una razón de ser. Y todo esto, sabiendo que Tom pudo no haber cogido una bici para competir en toda su vida. Pero claramente esto era lo suyo, no la medicina. Cuando acabó el colegio, el corredor del Sunweb intentó entrar en la escuela de medicina holandesa y no le aceptaron. Según cuenta un periodista cercano a Dumoulin, Raymond Kerckhoffs, en unas declaraciones a 'Cycling Week', "no tenía intención de ser ciclista, sino que tenía claro que quería ser médico, pero en Holanda hay como 300 solicitudes y solo admiten a 100. Se dio un año en el ciclismo, para ver cómo le iba. Me dijo en el Tour Down Under que si le hubieran seleccionado en la facultad, nunca habría sido ciclista". Pues menos mal que no superó el corte.

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