froome le ganó 6 segundos a nibali

Contador ataca cuando le da la gana, pero su espectáculo no le reporta beneficio alguno

Ganó con otra exhibición Miguel Ángel López y segundo fue Zakarin, a 36 segundos. Tercero Kelderman, a 47, mismo tiempo que Chaves y el líder, Froome, quien mantuvo la roja sin problema

Foto: Contador no acierta con sus ataques. (EFE)
Contador no acierta con sus ataques. (EFE)

La última Vuelta de Contador está siendo la mejor representación de lo que es hoy en día el ciclista español en activo con el mayor palmarés. Un todo por nada. La ascensión a Sierra Nevada es la constatación de que no está a la altura de lo que su prestigio internacional y su exitosísima carrera le demandan. Un día más, otra vez, probó a atacar. Se lanzó a la aventura cuando quedaban más de veinte kilómetros de ascensión prácticamente continuada en persecución de Adam Yates, el mejor fugado del día, y después de unos largos minutos de espectáculo patentado por el pinteño, se desfondó con el ataque de Miguel Ángel López, se dejó ir y volvió a perder tiempo con todos los favoritos.

Así queda la nueva clasificación general.
Así queda la nueva clasificación general.

Lo que ha hecho ya dos veces 'Supermán' López es lo que lleva buscando Contador durante las dos semanas largas de Vuelta que ya se han consumido. Es decir, un movimiento inteligente que le garantice despegarse del pelotón, que debe venir siempre acompañado de una fuerza de piernas suficiente dependiendo de la exigencia que tenga por delante. Una vez superados los momentos de agonía que siempre aparecen en cualquier ascensión, resistir y seguir avanzando hacia la meta, sin mirar atrás, dejando 'cadáveres' alrededor de todos los competidores y cruzar la raya levantando los brazos. Contador habría disparado con su mano si hubiera tenido el fondo necesario, pero realizó un trabajo demoledor para no obtener ninguna recompensa.

"Quiero disfrutar, hago lo que me da la gana aunque suene un poco mal", dijo a los micrófonos de la prensa desplazada a Sierra Nevada con la sangre aún muy caliente. Estaba cabreado porque sabe que lo intenta una y otra vez y que no le sale nada, que como mucho araña unos segundos que unos días después, o puede que incluso la jornada siguiente, va a volver a perder multiplicados por dos. Y claro, asume que estos movimientos desdichados le van a acarrear una lluvia de críticas que sabe que se merece, pero le da igual. Al final, para lo que le queda en el convento...

Contador ataca cuando le da la gana, pero su espectáculo no le reporta beneficio alguno

"He querido ser valiente, pero Sky es muy potente. Se me ha hecho largo, es mi manera de correr", afirma el líder del Trek, que afronta su última semana como ciclista profesional con la necesidad personal de despedirse con una victoria parcial, ya que desde el inicio de la Vuelta se percató de que luchar contra Froome era imposible. No lo es porque tampoco puede luchar contra los demás. Ni contra sí mismo, en realidad. A Contador le puede la vena agresiva, le sale de dentro buscar una jugada maestra constantemente, incluso cuando sabe que no es el día idóneo. No ha habido ataque en esta Vuelta que le haya reportado un verdadero beneficio de cara a la general y no ha habido, hasta ahora, una etapa que llevarse a la boca que justifique tanto derroche de esfuerzo.

Esta etapa era corta. Cualquiera que conozca el 'modus operandi' de Alberto se podía intuir que era una de esas jornadas marcadas en rojo en estas tres semanas por él y su equipo. Un sprint de 129 kilómetros con 3 puertos y 3.305 metros de desnivel acumulado para la lucha y supervivencia, es decir, perfecta para un Contador en plenas facultades. Así atacó en Formigal y así atacó en Péguère en el pasado Tour. Le costó esta vez mucho más arrancar, pero por supuesto que lo hizo.

En la primera hora se cubrieron 51 kilómetros. Poco antes se formó la escapada con Theuns, hombre de Contador, Trentin, Oliveira, Van Asbroeck, Armée, Anthony Pérez, Rossetto y Lluis Mas. Con el permiso del Sky, la fuga trepó al Alto de Hazallanas (1ª, 16.3 kms al 5%). El francés Armée cruzó con 40 segundos sobre Rossetto y algo más sobre Bardet y Adam Yates y 3 minutos de adelanto sobre el pelotón. En el ascenso al Alto del Purche (1ª), 8.5 kms al 8% de desnivel fue donde se movió la carrera. Yates se quedó solo en cabeza, ya liberado por el retraso de 50 minutos en la general que le quitó la etiqueta de favorito.

Contador ataca cuando le da la gana, pero su espectáculo no le reporta beneficio alguno

Yates coronó con un minuto de adelanto sobre Contador, y el madrileño con 45 segundos respecto al grupo de Froome. El líder del Trek vio la veta para acercarse más al podio y lo intentó, hasta que López le dio la puntilla. Sin nervios en el Sky, con la maquinaria en marcha al servicio del maillot rojo, siempre enfrascado en los datos de su potenciómetro, su único rival verdadero. Restaba el examen final, la interminable prueba de 19,3 kilómetros hasta el Alto Hoya de la Mora, cerca del cielo, a 2.500 metros de altitud, donde el oxígeno ya se echa en falta. En ese escenario los hombres de la general eludieron el combate, tal vez cohibidos por el control del Sky. Si acaso un ligero ataque de Nibali, sin la menor pinta de hacer daño al líder, que esperaba movimientos para saltar o no.

Y no saltó porque no le hizo falta. De hecho Nibali acabó cediendo en el final y perdió la poca ventaja que había obtenido en estas anteriores etapas. Kelderman aprovechó la bonificación para echar a Chaves del podio y se aúpa a la tercera posición, a esa a la que aspiraba Contador en todo momento, pero que no acaba de encontrar el momento para alzarse a los lugares de privilegio. Ni el momento ni las decisiones acertadas. Pero bueno, que siga haciendo lo que le da la gana.

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