contador se siente cada vez mejor, ¿atacará?

El Tourmalet como aperitivo y como escenario del inicio de las hostilidades

Se acabó el tiempo para los paseos. Cuatro puertos en los Pirineos obligan a los favoritos a abandonar el respeto por los contrarios y bajar así de la cima al sorprendente Van Avermaet

Foto: Por ahora, el líder ve a Froome por el retrovisor (Jean-Paul Pelissier/Reuters).
Por ahora, el líder ve a Froome por el retrovisor (Jean-Paul Pelissier/Reuters).

Han pasado muchas cosas en el Tour, no podemos negar esa evidencia. No es poco, de hecho, que un equipo africano haya ganado cuatro de las siete etapas que se han disputado, y las han ganado dos británicos. Si esto nos lo dicen hace diez años, no nos lo creemos ninguno, tanto porque sea un equipo africano como por los ciclistas británicos. Y en una semana, hemos tenido dos etapas de intensa montaña que sí, vale, nos han dejado la sensación de que podría haber pasado mucho más. Porque que se haya caído Contador dos veces no es más que una mala noticia para la competitividad por el amarillo, la cual, sin embargo, sigue muy abierta. Pero, por supuesto, vamos a ver mucho más a partir de hoy.

Estamos ya en medio de los Pirineos y poco después de empezar a rodar este mismo sábado, los corredores se van a topar de lleno con el Tourmalet, el puerto donde Bahamontes se hizo grande en este deporte. El primer día en los montes fronterizos entre España y Francia no cambió la vida a nadie, salvo a la persona responsable de mantener hinchado el arco que anunciaba el último kilómetro de carrera, a la cual le caería una reprimenda descomunal por parte de la organización. El Tour, "la carrera ciclista más grande del mundo", como se define él mismo, quedó ridiculizado por frenar de manera vergonzosa al pelotón de los favoritos con un elemento decorativo que quedará ahora marcado y sobre el que se cuestionará su utilidad.

Contador dijo después de cruzar la meta que fue "muy conservador", lo cual, según dice, es "algo atípico" porque esa no es su forma de correr. "Fui a mi ritmo y protegido en el grupo el desgaste es menos. He salvado el día. Si me lo hubieran dicho antes de salir no lo hubiera creído", dijo el madrileño, pensando de manera bastante pesimista en relación a su estado de forma. Pero claro, el Tourmalet son "palabras mayores". A Contador todavía le queda recorrido para acabar de sentirse cómodo encima de la bicicleta. Dos caídas nada más empezar resultan una carga muy pesada. Le toca sobrevivir. Otra cosa es que tenga tiempo para ello.

Contador charla con Froome (Juan Medina/Reuters).
Contador charla con Froome (Juan Medina/Reuters).

El Tourmalet será un aperitivo en la octava etapa. Es el primero de cuatro puertos, y como tal, realizará la primera criba. Sin embargo, no será decisivo, en absoluto. Siempre es especial subir el gran puerto pirenaico, pero al coronarse a 90 kilómetros de meta, y con lo que viene sucesivamente, sabemos que no va a ser definitorio. Tres puertos más en los que se deben producir algunos de los primeros movimientos de verdad de los candidatos. 

Quizá es un buen momento para que Nairo Quintana se muestre. El mismo corredor colombiano se equivocó en sus predicciones. Auguró un ataque de Froome en el Col d'Aspin, el gran puerto de primera categoría que coronó Cummings este viernes, y no se produjo tal extremo. No atacó ni Froome ni nadie. Lo intentó Barguil de manera tímida y casi acaba pagando ese esfuerzo. El inicio de la montaña es siempre de extremos: o supone un vuelco en la general, o no pasa prácticamente nada destacable. Aunque bueno, dirá Van Avermaet que sí, que pasó algo importante, y es que amplió su ventaja sobre los principales candidatos. No ganará el Tour Van Avermaet, pero habrá que remar para quitarle esos 6:36 minutos que tiene de margen.

Tampoco será un día muy propicio para Chris Froome. El todavía vigente campeón no acostumbra a romper la carrera cuando el final de etapa no acaba en alto, y el col de Peyresourde se culmina a poco más de quince kilómetros para la meta. Las dos veces que ganó el Tour, se impuso sobre todos en la jornada siguiente al día de descanso. Como esta vez éste no será una etapa de grandes puertos, se prevé que está esperando a que llegue la etapa del domingo, la que cruzará a los países vecinos, España y Andorra. Ese es el momento que todos en el pelotón temen, el instante en que Froome dé el golpe.

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