se echó en falta la ayuda de algún compañero

Contador sufre más solo que la una

Con el físico muy tocado, entró en solitario en la meta. Perdió 33 segundos en la quinta etapa y rodeado de polémica, pues ningún compañero le ayudó en el último tramo

Foto: Alberto Contador empieza a tener claro que lo tendrá complicado para luchar por el triunfo final en este Tour (Reuters)
Alberto Contador empieza a tener claro que lo tendrá complicado para luchar por el triunfo final en este Tour (Reuters)

Primer contacto con la montaña y Alberto Contador salvó de aquella manera el primer examen de cierta entidad. La quinta no era la etapa más exigente de este Tour de Francia, pero después de dos caídas y con el cuerpo más que magullado, la jornada se presentaba como clave para saber cuál era su estado real al afrontar las primeras rampas. El macizo central, con varios puertos en el recorrido, puso a prueba en la jornada de este miércoles al de Pinto. Y quedó claro que su físico todavía está tocado; en el tramo final perdió contacto con los Froome, Quintana y compañía, cediendo poco más de medio minuto -33 segundos- al cruzar la línea de meta. Más solo que la una. Una triste imagen que puso el foco en su equipo y en especial en su director.

“Necesito más tiempo para recuperarme”, reconocía el campeón español antes de afrontar la quinta etapa, en la que quedó patente que su cuerpo no está como debiera tras las dos caídas sufridas en las dos primeras etapas. Lo peor de todo es que sólo tiene la sexta etapa para 'relajarse', pues a renglón seguido llegan los Pirineos. Tres jornadas que pueden enterrar de manera definitiva las ilusiones de Alberto Contador. O todo lo contrario… Viendo lo que sucedió en esta exigente etapa, además, parece que se lo va a tener que currar él solo, pues cuando flaqueó en la recta final, ni un solo integrante de Tinkoff apareció a su lado. Por delante uno, el polaco Rafal Majka, que acabó en tercera posición y sacó 36 segundos a Alberto. ¿Qué hacia delante cuando su jefe sufría?

Y es que cuando en el último puerto Nairo Quintana y Valverde pisaron el acelerador, el de Pinto se quedó solo. Y así entró en la línea de meta, sin un solo compañero de equipo a su lado empujándole para que cediera menos tiempo. Un episodio que llenó la red de comentarios en contra de la estrategia del equipo Tinkoff; nadie acertó a comprender que el líder de la escuadra no recibiera la más mínima ayuda, sobre todo cuando se sabe de sobra que su castigado cuerpo no está para muchas alegrías. El madrileño ya está a 1,21 de los favoritos.

Imagen de la quinta etapa del Tour de Francia (Reuters)
Imagen de la quinta etapa del Tour de Francia (Reuters)

La pierna izquierda

Las sensaciones no son buenas tras la quinta de etapa. Nada que ver con lo que pasaba por la cabeza del corredor español cuando se puso en marcha la gran carrera. Reconoció tras esta jornada que “era consciente de que sería difícil. Traté de estar delante, pero no tuve fuerzas porque no he superado las secuelas de las caídas sufridas”. “Pero seguiré luchando porque no he perdido la moral”, remató. Viendo las órdenes -si es que dio alguna- que transmitió la dirección del equipo, no se puede ser muy optimista.

Tanto ruido mediático produjo lo sucedido tras el final de la etapa, tras el ataque de Romain Bardet, que el mismo Alberto Contador salió al paso para echar agua al incendio que se propagaba poco a poco por todos los rincones. “Hubo un poco de desorganización en el último kilómetro”, apuntó, añadiendo que “no hay que darle más vueltas”. “Mi pierna izquierda no funciona y eso es lo que cuenta de verdad”, relató, destacando que había perdido “menos tiempo de lo que esperaba”.

“Se me ha puesto muy difícil”, dijo refiriéndose a sus opciones de pelear por el triunfo final. Apela al “día a día” para ir definiendo su destino. Pero el problema es que no tiene demasiado margen. La sexta etapa (Arpajon-sur-Cère-Montauban), de 187 kilómetros, no presenta complicaciones y le vendrá bien, a priori, a Contador para que el físico vaya recuperándose. El problema es que a renglón seguido llegan tres etapas pirenaicas. Será el final de la séptima el que empiece a desvelar para qué está Alberto en este Tour. Tocará escalar el 'Col d'Aspin', puerto con 10 últimos kilómetros con un desnivel medio del 7% de media, quedando la línea de meta a unos 8 kilómetros.

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