entrevista al ciclista de movistar

Ventoso: "Al ir a tope duele respirar, duele el cuello... hasta el agujero del culo"

Superviviente que las ha visto de todos los colores en su profesión, Fran Ventoso habla de la dureza del ciclismo y de su transformación a capitán de equipo que trabaja para Valverde y Quintana

Foto: Fran Ventoso sonríe durante una etapa de la Vuelta a Castilla y León. (EFE)
Fran Ventoso sonríe durante una etapa de la Vuelta a Castilla y León. (EFE)

Fran Ventoso se excusa por llegar tarde a la cita tras un entrenamiento largo de cinco horas. En breve comienza el Tour de San Luis, en Argentina. Arranca la temporada ciclista 2016. El cántabro es, hoy en día, uno de los puntales del equipo Movistar. Superviviente que las ha visto de todos los colores en su profesión, ha tenido la inteligencia de reciclarse en el momento apropiado. De esprínter ganador en grandes vueltas, a capitán de ruta y hombre de confianza del líder; similar a los Tosatto o Benatti del Tinkoff para Alberto Contador. Desempeña el mismo papel para Nairo Quintana o Alejandro Valverde

Tras recorrer varias escuadras profesionales (Saunier Duval, CarmioOro y Movistar), a finales de 2014 estaba sin equipo tras un deslumbrante Giro de Italia al servicio de Nairo Quintana, ganador final. Llamó a Eusebio Unzué en noviembre: “Estoy en la calle. No tengo equipo para 2015”. El patrón del Movistar le confirma días después que tendrá sitio. “Nairo apretó muchísimo porque está agradecido por el Giro de 2014 que ganó. Sabe que renuncié a mis aspiraciones personales tras dos Giros seguidos ganando etapas, trabajando para él hasta que me quedaba del grupo”. En 2015, en la Vuelta, trabaja al servicio de Quintana y Valverde. Firma una carrera impecable que le vale la renovación para 2016.

¿Por qué un ganador de etapas deja el ego a un lado y decide reinventarsenbsp;“Es muy, muy complicado en el ciclismo actual que un esprínter gane en una gran carrera sin un treno (lanzador) coordinado y competente. Es una de las cosas que me hizo pensar en reciclarme. Mi frustración era brutal cuando veía que me estaba dejando la vida y entrenando como nunca para hacer un sexto o un séptimo. Soy muy autocrítico: entreno y me cuido muchísimo, llega el esprint y hago sexto. No estaba disfrutando. Empezó el estrés. Todos mi sacrificios no daban resultado. Algo estaba haciendo mal”.

Ventoso junto al corredor de Sky, Christian Knees (EFE).
Ventoso junto al corredor de Sky, Christian Knees (EFE).

Cuando nos presentó Martín Perdiguero, me pareció una persona tímida, nada divo, a pesar de haber ganado ya un buen puñado de carreras. Hubo un día en que fue un killer en las llegadas masivas, de aquellos locos velocistas que meten codos en las curvas a 65 o 70 km/h para no perder posiciones en los esprints, de los que no se asustan de las montoneras de las llegadas. Hoy es un capitán de ruta que trabaja para el triunfo de sus líderes hasta que, exhausto, el cuerpo no aguanta más.

“En 2014 me había dedicado a trabajar para los compañeros: en el Giro de Italia para Nairo cuando ganó. Es uno de los mejores recuerdos que tengo, poder estar en el nueve que gana una grande. Se tienen que alinear muchos factores: tener un compañero capaz de ganar, que te seleccionen para estar con él, salvar días complicados, estar fuerte para desempeñar tu papel y dar lo que se espera de ti. Es verdad que me dediqué más a trabajar para los líderes que dedicarme a mis aspiraciones personales”, dice sin asomo de arrepentimiento.

 

Ventoso: "Al ir a tope duele respirar, duele el cuello... hasta el agujero del culo"

Así que tocó replantearse muchas cosas. “Me di cuenta de que en Movistar estoy encantado: con el equipo, con los compañeros y con el excelente ambiente que hay. Con la salida de Chente e Iván Gutiérrez, hacían falta capitanes de ruta. Ese trabajo yo lo hago bastante cómodo: no me cuesta animar, soy bastante hábil con la bici, no me cuesta ir de cara al aire o estar en las primeras posiciones del grupo. En el Giro no me costó y a partir de ahí… Al final si haces tu trabajo y te sientes valorado es todo más fácil. Cuando hay victorias te sientes partícipe. He aportado. Él es un crack, pero es que somos 9 corredores y 15 auxiliares, directores, dejándonos los cuernos para que a este hombre no le falte de nada”.

¿Qué implica esa misión para el líder dentro de un pelotónnbsp;“Trabajas para quitarle el aire, preparando las entradas en los puertos, donde suele haber mucha tensión para estar en la cabeza de grupo. Eliges el mejor sitio para hacer tus necesidades físicas en carrera, previenes los cortes cuando la carrera va lanzada o controlas que no entre mucha gente en las escapadas porque luego se descontrola todo. Normalmente el líder está despreocupado de estos temas en carrera. Debe preocuparse de comer, beber, ir abrigado si conviene y tener cerca un compañero con una bicicleta de una talla similar a la suya, en caso de emergencia”.

Al levantarte cada día, pones las piernas en el suelo con miedo y en un instante ya sabes si ese día vas a ir jodido o muy jodido

¿Y cómo llegan los corredores y el personal de un equipo a ese compromiso con un líder? “Va con las personas. Movistar es un grupo humano con valores muy definidos. Eso hace que te dejes la piel. Has de estar pagado, valorado, reconocido, pero, sobre todo, necesitas ser un apasionado de lo que haces. Es lo más importante. Aplica para todos: mecánicos, auxiliares, directores, corredores... Te pueden pagar muy bien, pero ha de gustarte. El dinero no lo es todo. Hay personas en el equipo que pasan 180 días al año fuera de casa. Necesitas tener pasión por lo que haces”.

La pasión, esa emoción clave para afrontar la dureza del ciclismo que le hace épico ante el gran público, pero que exige una vida de sacrificios en la oscuridad del día a día. “Cuando hablo con gente no vinculada al mundo del ciclismo y les explico lo que hacemos para llegar en forma a las grandes vueltas, te das cuenta de lo sacrificado que es lo que hago para estar a punto. Lo haces casi sin darte cuenta porque lo llevas haciendo toda la vida. O llegas en forma y fino o pasas auténtica miseria en carrera. No hay otra”.

Quintana y Valverde agradecieron el trabajo de Ventoso en la Vuelta (EFE).
Quintana y Valverde agradecieron el trabajo de Ventoso en la Vuelta (EFE).

¿Y cómo es pasar miseria en un pelotón, en una carrera? “Persigues. Persigues todo el día. No les sigues y vas muerto. Ves que van 150 tíos en el grupo y te vas quedando. No puedes estar delante. Muchas veces en la tele ves un carrera y ves a los de delante sin esfuerzo aparente pero a los de atrás en el látigo, cortándose y parece que son carreras diferentes”.

Para estar delante tienes que asumir, por ejemplo, la soledad de las concentraciones en altura o la responsabilidad a la hora de planificar entrenamientos: “Lo haces porque te gusta sacrificarte. Significa salir de tu zona de confort. Para llegar bien a las grandes citas podría entrenar en los puertos de Madrid o en Cantabria y no salir a entrenar si tengo fatiga o hace mal tiempo, pero el sentido de la responsabilidad te dice lo que tienes que hacer para estar bien. Yo sé que tengo que estar bien aquí, aquí y aquí (cita momentos de la temporada) pero no tengo que fichar en ningún sitio”.

Sufrimiento es cuando estás a tope de tus posibilidades físicas, te quedan todavía cinco horas de carrera y 3.500 metros de desnivel

De no estar bien, el castigo físico que supone una vuelta de tres semanas no es fácilmente explicable para el profano: “La gente no puede imaginar el desgaste que suponen dos semanas y media de carrera en las piernas, pero también es el castigo psicológico. Es complicado de explicar. Un látigo al salir de una curva o de una bajada… Los hay que duran una hora. Si no lo has vivido no lo puedes entender. Si hay un látigo en la primera hora de carrera y son cinco horas, sabes que no te puedes abrir, que no te puedes quedar porque llegas fuera de control. Sufrimiento es cuando estás a tope de tus posibilidades físicas y te quedan cinco horas de carrera, 3.500 metros de desnivel o te quedan 5 etapas para la de descanso. Te pasa por la cabeza de todo”.

¿Que es lo primero que piensa en una carrera de tres semanas cuando te levantas de la cama cada día? “Apoyas las piernas en el suelo, te levantas y te dices: ¿Qué me van a decir mis piernas hoy?. Las pones en el suelo con miedo. Al levantarte para ir al baño por la mañana estás acojonado pensando cómo van a estar las piernas. Y en un instante ya sabes si ese día vas a ir jodido o muy jodido (risas). En tres semanas pasas de todo: días buenos, días malos y días muy malos. Es inevitable y lo pasamos todos”.

“Qué jodido estoy Fran”

En este sentido, cuenta una anécdota reveladora sobre Nairo Quintana en la pasada Vuelta, en Andorra. Tras una etapa durísima, Nairo estuvo atendiendo a un periodista colombiano más de quince minutos. En el coche para ir al hotel, ya solos, empieza a toser. “Me duele el pecho, me duele el pecho, qué jodido estoy Fran”. “Tranquilo, Nairo, ahora descansas”. “Es que no puedo respirar”. Al llegar a la habitación se mete en la cama vestido de ciclista, sin ducharse y se queda dormido hasta que Fran vuelve del masaje. Nairo se despierta tras dos horas y le pide meterse él en el agua caliente. Nairo intentaba hacer ver a los periodistas que no estaba jodido, pero estaba reventado. La etapa siguiente lo pasa realmente mal para seguir al pelotón. Es Nairo y puede bajarse de la bicicleta porque viene de hacer segundo en el Tour, pero sigue para intentar hacer podio en La Vuelta”.

Así es el ciclismo de las grandes vueltas. “No hay nada de tu cuerpo que no te duela. Te duele al respirar, el corazón va al límite, te queman los pulmones, las piernas, te duele el cuello, los brazos, el agujero del culo (sic)… Cuando vas a tope ni siquiera estás en tu posición normal en la bici. Cada uno va como puede”.

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