La España que sí resurge: "Fue un palo... No éramos nosotras y supimos recomponernos"
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Hubo dos positivos a cinco días del inicio

La España que sí resurge: "Fue un palo... No éramos nosotras y supimos recomponernos"

María Conde, máxima anotadora del partido de octavos del Eurobasket, atiende a El Confidencial antes de medirse a Serbia para repasar los duros momentos que vivió el equipo

placeholder Foto: María Conde y la capitana, Laia Palau, celebran la victoria frente a Montenegro con la afición. (Efe)
María Conde y la capitana, Laia Palau, celebran la victoria frente a Montenegro con la afición. (Efe)

Un auténtico poema se dibujó en los rostros de las jugadoras de la Selección española de baloncesto el pasado jueves por la noche. El equipo que había conseguido los dos últimos campeonatos de Europa consecutivos y que aspiraba a igualar los tres consecutivos de la URSS (las soviéticas ganaron 17 torneos seguidos entre 1960 y 1991) perdió el partido inaugural frente a Bielorrusia. La tristeza de las integrantes de la expedición era imposible de ocultar. Cinco días después de ese “mazazo”, solo había sonrisas en el pabellón de La Fonteta de Sant Lluís en Valencia, sede de este Eurobasket 2021, donde España se clasificó a los cuartos de final tras batir a Montenegro en el inicio de los cruces (78-51).

Foto: Astou Ndour celebra uno de sus triples. (FEB)

Una de las protagonistas del rodillo que en el que se convirtió la Selección, gracias al acierto anotador y a una defensa de altísimo nivel, fue María Conde. La alero de 24 años atiende a El Confidencial por teléfono debido a las estrictas medidas sanitarias que implica la burbuja de la competición. Frente a Montenegro, María fue la máxima anotadora del equipo con 19 puntos, acertando tanto sus cinco intentos de dos puntos como el par de triples que intentó. Solo falló un tiro libre en los 20 minutos que jugó: “Si te digo la verdad, no eres muy consciente de ello mientras estás en el partido. Todas tratamos de estar centradas en el minuto, estar metidas en ayudar al equipo. Intentar que todas las acciones que realices sean las adecuadas, afortunadamente salieron bien, aunque otros días no pasa tanto”.

placeholder María Conde, durante el partido frente a Montenegro. (FEB)
María Conde, durante el partido frente a Montenegro. (FEB)

A pesar de los varios intentos del periodista, Conde se muestra incapaz de autocomplacerse por su partidazo en los octavos final, donde fue decisiva con su aportación anotadora desde el banquillo, agitando las rotaciones de Lucas Mondelo, seleccionador nacional. “No fue algo de una persona, hicimos un partido colectivo brutal”, responde cuando se le pregunta por su actuación: “El partido lo ganaron las pívots, las jugadoras de altura de Montenegro eran sus bazas más importantes y sin el trabajo de las nuestras en defensa no hubiéramos ganado”. Jugadoras como Astou Ndour -máxima anotadora española en el campeonato-, Laura Gil o Raquel Carrera se las tuvieron tiesas con el imponente juego interior montenegrino. “Estamos en un momento ascendente en cuanto a sensaciones y en la manera de jugar. Hemos pasado, nos encontramos bien, pero ahora ya queda atrás y solo pensamos en lo que viene”, insiste María, sin el mínimo regodeo, y poniendo el foco en el partido de cuartos de final que hoy las enfrentará frente a Serbia a partir de las 21:00.

El tropiezo inicial y el “palo” de los positivos

En una situación similar a la que se encontró la Selección española de fútbol masculina en la preparación de la Eurocopa, el equipo de Lucas Mondelo sufrió a cinco días del inicio del Eurobasket las bajas de Alba Torrens y Tamara Abalde, positivos por coronavirus. “El partido con Bielorrusia hay que ponerlo en perspectiva”, avisa María Conde sobre cómo España cayó por 53-51 en el primer partido de grupos, donde no mostró su nivel habitual. “Todo el mundo sabe que veníamos del tema de los positivos de Alba y Tamara, pero no saben realmente lo que vivimos. Estábamos a punto del campeonato, perfilando ya el inicio, y justo vino el mazazo. Primero porque perdimos a dos jugadoras, segundo porque nos tocó estar cuatro días cada una en su habitación apartadas, con pruebas en todo momento, con la incertidumbre de ver si alguna más íbamos a caer, si nuestras compañeras iban a poder volver, sin entrenar… Todo esto, antes de empezar un campeonato de Europa contra las mejores selecciones del continente, donde los equipos vienen a darlo todo”, rememora.

La alero española confirma que fue un mal trago que acabó por afectar al rendimiento de la Selección en la pista de Valencia: “Se juntó todo en un caldo de cultivo que nos llevó a jugar contra Bielorrusia totalmente fuera de nuestras sensaciones. Incluso en el aspecto físico no estuvimos bien, llevábamos preparándonos un mes, pero habíamos estado cuatro días paradas. Unido a toda la tensión, a los nervios… Salimos del partido diciendo, ‘estas no somos nosotras’. Si hubiéramos hecho nuestro juego y el rival hubiera sido mejor, pues son cosas que pasan. Pero no fue así. Fue un palo empezar así un campeonato, es verdad. Teníamos el segundo encuentro al día siguiente y tocó hacer clic para cambiar”. Y vaya si lo hicieron. 24 horas después de caer derrotadas se midieron ante una Suecia que pagó los platos rotos. Después llegó Eslovaquia y, finalmente, Montenegro en octavos de final.

placeholder El banquillo español festeja un punto. (FEB)
El banquillo español festeja un punto. (FEB)

María Conde se ha consolidado como un revulsivo de garantías tanto en ataque como defensa para el juego de España, aunque ella prefiera restar importancia al mérito individual para centrarse en el equipo. La baja de una anotadora voraz como Torrens puso en jaque al sistema ofensivo de la Selección. “Cuando llegó la noticia tanto de Alba fue duro. Al igual que la de Tamara, aquí trabajamos como un puzle, habrá piezas más grandes y más pequeñas, pero con que quites una de ellas ya el puzle no está acabado”, apuntilla la alero, que da la receta de como supieron dar la vuelta a la tortilla: “La virtud de este equipo, y no solo de este año, es que se sabe recomponerse. Aquí estamos todas preparadas para dar un paso adelante. Creo que las rotaciones están siendo muy buenas, salimos pocos minutos a gran intensidad. Sabemos que va a haber momentos para todas sea en un partido o en otro. Ahí reside nuestra gran fuerza”.

La burbuja, la piña de las jugadoras y el público

El sistema diseñado por la FIBA y por las respectivas selecciones integrantes del Eurobasket 2021 es la de una burbuja que busque la máxima seguridad higiénica. Los medios, por ejemplo, deben someterse a un test rápido de antígenos antes de poder acceder al pabellón, tanto en Valencia como en Estrasburgo, la otra sede de la competición. Para las jugadoras, estos requisitos son aún más estrictos. No es una concentración como las de antes. “Ahora podemos salir a pasear una hora al día, podemos tomar un poco el aíre”, afirma María, verdaderamente aliviada. Lejos de lo que se pueda suponer, no hay demasiado rato para el aburrimiento: “La mayoría del tiempo buscamos descansar, jugamos a las cartas, hablamos… Estar todas en grupo. Al final, se hacen muchas cosas en los torneos, partidos, recuperación, tratamiento, siesta, entrenamiento, que si tiro, que si la hora de la comida… No es que tengas horas y horas muertas”.

placeholder Laia Palau agradece el apoyo de la afición en Valencia. (Efe)
Laia Palau agradece el apoyo de la afición en Valencia. (Efe)

Es precisamente ese “estar todas en grupo” lo que hace diferente a esta España de baloncesto femenina. Son una piña en todo momento, en las buenas y en las malas. Y se percibe en cada calentamiento, partido o celebración. “Es la seña de identidad de la Selección española. Es guay que se plasme fuera, pero es lo que sentimos desde dentro. Empezando por las más veteranas, que siempre han buscado integrar a las piezas ya sean jugadoras que venían para quedarse como si solo fuera para un campeonato. Las que vamos entrando lo intentamos absorber como una esponja para que, cuando haya más cambios, podamos enseñárselo nosotras a las que vayan viniendo en el futuro”, confirma la madrileña, quien asegura que esta relación tan especial les da un punto extra frente a sus rivales: “Aquí nos sentimos parte de una familia, es gente con la que te irías a la guerra y a veces no las veías en todo el año. Eso nos da fuerza, pasará lo que tenga que pasar en los campeonatos, pero al final tener el sentimiento de luchar por algo, por alguien y juntas, nos da una fuerza que no todos los equipos tienen”.

María Conde ya sabe lo que es ganar un Eurobasket, formó parte del equipo que logró el título de 2017 en República Checa. Pero se quedó fuera de la convocatoria para la cita de Serbia y Letonia: “Los últimos años muestran lo complicado que es estar en la Selección española. Hemos tenido un grupo de jugadoras que lo han dado todo y que han conseguido todo. Para las jóvenes era muy difícil”. “Para mí estos años han sido importantes, he jugado en el extranjero con todo lo que ello implica. Regresar es una gran noticia, ver que todavía siguen planteándose retos, formar parte de esto… Es una ilusión haber vuelto”, confiesa la española, que jugó la última temporada en el USK de Praga tras haberlo hecho en la cantera del Estudiantes, Florida, Girona, Cracovia y Polkowice.

placeholder María Conde penetra a canasta con la ayuda de Ndour. (FEB)
María Conde penetra a canasta con la ayuda de Ndour. (FEB)

Valencia acogerá tanto la semifinal como la final del Eurobasket, además de la mitad de la fase de grupos y cruces. La situación de relativa tranquilidad que vive el país y la Comunidad Valenciana respecto al coronavirus ha permitido que 3.000 personas puedan apoyar a la Selección en el pabellón: “Es una pasada volver a sentir a la afición, el cambio que hemos notado es inmenso. Y eso que el pabellón sigue teniendo limitaciones. 3.000 personas en la Fonteta no son tantos con la capacidad que tiene, pero parecen más”. El aforo completo ronda los 8.000 asientos, aunque las medidas de seguridad impiden mayor afluencia. “Cuando estás en la pista en momentos complicados, somos una jugadora más con su aliento. Aquí la gente cumple con el baloncesto femenino, sabemos que van a seguir viniendo, pero que sepa todo el mundo que tener una afición así marca las diferencias”, se despide María Conde. Serbia, próximo rival antes de la lucha por las medallas, el gran objetivo de esta Selección.

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