Juega en segunda catalana

Lo corriente de la vida de Adrià Gasol y por qué no le pesa la fama de sus dos hermanos

El pequeño de la familia ha vuelto al baloncesto para jugar en las filas del Espanyol. No pudo llegar a profesionales, tampoco le importó. Eligió otro camino en la vida. Entiende el basket como un 'hobby'

Foto: Adrià Gasol, con la camiseta del Espanyol de baloncesto al hacerse oficial su fichaje. (@Sec_Espanyol)
Adrià Gasol, con la camiseta del Espanyol de baloncesto al hacerse oficial su fichaje. (@Sec_Espanyol)

Hace dos semanas las Secciones Deportivas del Espanyol, proyecto impulsado por los aficionados blanquiazules al margen de su club de fútbol, tuvieron una enorme repercusión a nivel nacional. La razón: el debut con su equipo de baloncesto de Adrià Gasol, el hermano pequeño de Pau y Marc. Al contrario que los dos campeones de la NBA, Adrià no ha tenido una carrera brillante en el deporte de la canasta. Su techo, la liga EBA. De hecho, antes de volver a las pistas el pasado 8 de febrero llevaba cinco años alejado de la competición. Tras probar suerte en Estados Unidos y en los niveles inferiores del baloncesto español (llegó a ser internacional sub20), Adrià decidió dejarlo para centrarse en sus estudios y buscar su propio camino en la vida. Nunca estuvo cerca del profesionalismo, tampoco le importó demasiado.

Lo que puede parecer una historia normal de un chaval cualquiera, se convierte en algo especial para él. El apellido, ya saben, pesa mucho. De Adrià se esperaba que también fuera un crack bajo los tableros, pero nada más lejos de la realidad. Lo raro aquí no es su caso, sino el de sus hermanos, dos estrellas a nivel global. Porque lo suyo es lo corriente. La gran mayoría de chavales que practica este deporte, como otros, no llegan a profesionales. De hecho, muchos ni siquiera sueñan con serlo. Algunos juegan por pasión, placer o, simplemente, para pasar un buen rato con los amigos. No obstante, el pequeño de la familia Gasol buscó en su día su techo, llegó hasta él y decidió parar. "Le ha tocado lidiar con muchas voces críticas, gente que le ha señalado por no despuntar. Lo que ha tenido que aguantar solo lo sabe él... pero lo ha llevado bien", explica Jorge Tarragona, entrenador del Espanyol de basket, en la segunda división catalana, una competición de carácter amateur.

Su abuelo, del Espanyol

Adrià se licenció en Administración y Dirección de Empresas (ADE) por la Universidad de Barcelona y posteriormente cursó un Máster en Gestión Financiera y Auditoría en la Pompeu Fabra. Ha trabajado en banca privada y durante tres años fue el responsable del área económica del Baloncesto Girona, club fundado por Marc. El pasado verano decidió volver a Barcelona para trabajar en la consultura KPMG y fue en ese momento cuando retomó la práctica del baloncesto. "Él estaba por aquí y conocía a un jugador de nuestro equipo (Miguel Ángel Cintero) de su época en Sant Joan d'Espí. Hablaron, Miguel le contó que teníamos un buen ambiente y se animó. Desde entonces está con nosotros", dice Tarragona. Al principio sin ficha, pero desde este mes ya como integrante de pleno derecho tras abrirse una vacante. En su estreno con la blanquiazul: cuatro puntos en 13 minutos. Sus padres y su novia, en la grada. "Para él es anecdótico que sus dos hermanos se criaran en el Barça. Su abuelo, por ejemplo, era del Espanyol. Además, nuestro proyecto es pequeño. Luchamos por ascender a la quinta categoría del basket español", comenta.

El Espanyol perdió toda su oferta polideportiva hace ya varias décadas para centrarse en el fútbol. En los años 80 el baloncesto llegó a competir en ACB y hasta en Europa (Copa Korac), pero también destacó su atletismo y hockey patines, entre otros. La extinción de las secciones dejó un enorme vacío entre los aficionados pericos y es por eso que ahora, constituidos como entidad alterna, pretenten recuperar el viejo espíritu partiendo de cero, con la ayuda de pequeños patrocinadores. La dirección china -que les permite competir con los colores y el escudo, pero sin la corona- no está interesada en integrarlos en su sociedad, al menos por el momento. Hace poco hubo conversaciones para estudiar esta posibilidad, pero Chen Yansheng, presidente y propietario, decidió destituir al director general, Roger Guash, y todo se paralizó.

Le 'borraron' el apellido

"Si tuviéramos el amparo de nuestro club nos fijaríamos objetivos más altos, pero no es posible. Nuestro presupuesto es limitado (no más de 22.000 euros). Con llegar a EBA (cuarta división nacional) ya nos conformaríamos, al menos en el corto plazo", indica Tarragona. Debido a su altura (2,07m), Adrià viene a reforzar la pintura para este tramo final de curso. "No es nuestro jugador más determinante, pero es coordinado, no suele fallar bajo el aro y para rebotear nos viene de maravilla", asegura. "Valoro mucho su compromiso. Él entiende esto como un 'hobby', pero le pone intensidad y nos ha ayudado a equilibrar un poco más la plantilla", afirma Tarragona. Tanto él como Xavi Dorado, director deportivo de la sección, destacan su carácter introvertido: "Es bromista en el vestuario, con la gente que conoce, pero de puertas hacia fuera sí, es muy celoso de su vida privada. No le gusta llamar la atención. Es normal, ha estado expueso a la opinión pública. Prefiere pasar desapercibido, estar callado si no se siente cómodo e ir a su bola. Desgraciadamente, estos últimos días han sido un poco intensos para él desde que hiciéramos oficial por redes sociales su fichaje".

Poco dado a los medios, al menor de los Gasol no le gustó que algunas cámaras de televisión le persiguieran por la calle tras su debut. "Le hicieron poco menos que una encerrona, pero estuvo muy educado y contestó todo lo que le preguntaron", aclara el entrenador, que insiste: "Está cansado de que le cuestionen siempre por lo mismo. No es menos que sus hermanos, simplemente ha elegido otro camino en la vida. Para mí es un ejemplo de saber estar, no ha dejado que las habladurías le acomplejen". Adrià afrontó su presentación como perico sin nervios. Desde el primer día, sus compañeros decidieron 'despojarle' de su primer apellido para que estuviera tranquilo. "Le recibieron como a uno más y le integraron de inmediato. Llevaba mucho tiempo sin estar dentro de la dinámica de un equipo y era fundamental que no se agobiara. Cuando uno tiene un apellido así es lógico preguntarse si se le juzgará por ello, pero por suerte coincidió con estos chicos, que son geniales. El resultado se refleja en la clasificación", concluye Tarragona. Primeros, Adrià Gasol podría estar celebrando un ascenso con el equipo en breve.

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