PRIMERAS PRESEAS EN 400 METROS Y TRIPLE SALTO

De la desesperación de Ruth Beitia a la medalla que Indira Terrero no se creía

El mundo del atletismo tiene la mirada fijada en Praga. No es para menos: acoge estos días los Europeos de pista cubierta en los que España se ha colgado dos platas... a pesar del fallo de Beitia

Foto: Indira tras lograr la plata en 400 metros (Efe).
Indira tras lograr la plata en 400 metros (Efe).

El mundo del atletismo tiene la mirada fijada en Praga. No es para menos. La capital de la República Checa acoge estos días los Europeos de pista cubierta y España no ha faltado a la cita. El sábado se auguraba como un buen día para inaugurar el medallero. Una responsabilidad que, en mayor parte, estaba puesta en la capitana. No sólo la experiencia acompañaba a Ruth Beitia, también la fiabilidad que daba un dato: en diez años y seis ediciones siempre se había subido a alguno de los peldaños del podio. Praga cortó esta excelente trayectoria y la capitana fue la cruz del día porque la cara estuvo representada en la figura de Indira Terrero y Pablo Torrijos. Los 400 metros y el triple salto dieron las dos primeras medallas de plata e inyectaron ambición a la delegación española.

“A veces hay que caerse para volver a levantarse más reforzado. Estaba mal acostumbrada y necesitaba esto para decir: hay que luchar más. Independientemente del puesto, todo suma. Me voy con ganas de seguir, de seguir saltando y mejorando. Ahora me tomaré una semana de vacaciones y luego, a preparar la temporada de verano”. Ruth Beitia tropezó, pero no dramatizó. Todo lo contrario. La veterana atleta sacó la parte positiva de su quinto puesto en “una final rocambolesca, rara y extraña” en la que ni ella ni la favorita, Kamila Licwinko (bronce), lograron la victoria. La capitana no pudo revalidar su título de campeona de Europa tras el oro de Gotemburgo 2013 porque “cada carrera ha sido totalmente distinta. He tratado de saltar igual, pero cada carrera ha sido un mundo. Hacía tiempo que no me pasaba esto. Ha sido desesperante”.

 

 

No fue la única que entonó el ‘mea culpa’. Kevin López, actual subcampeón de Europa de 800 metros en pista cubierta, no logró el pase a la final tras quedar tercero en semifinales (1:47.78) porque cometió varios fallos: “He salido antes de tiempo muy fuerte y luego me he quedado muy descolocado atrás. Cometí un fallo al intentar pasar a Andreas Almgren, pero muy poco a poco. Tenía que haber hecho un cambio brusco para asegurar. He hecho muchos cambios pequeños que me han descolocado un poco”. Tampoco salieron las cosas como habían planeado Adel Mechaal (3.000 metros) y Úrsula Ruiz (lanzamiento de peso). El primero quiso “ser ambicioso y salí muy fuerte, he pinchado y luego a remar hasta la meta; fue una carrera a tirones y se me hincharon las piernas” mientras que a la segunda le jugó una mala pasada la fiebre: “El jueves por la noche estuve enferma en cama y con el estómago mal. Estaba en una final y no he podido luchar”.

 

 

Completamente diferentes fueron las sensaciones de Indira Terrero. Apenas siete meses después de lograr su primera medalla como española (bronce en los Europeos al aire libre de Zúrich), se colgó la segunda y mejorando la calidad del metal al terminar segunda con un registro de 52.63 que la coloca tercera en la lista española de todos los tiempos. Desde que, hace 23 años, Julia Merino dio las dos vueltas a la pista en 52.22 (segunda en el ranking por detrás de los 50.99 de Sandra Myers), ninguna española había corrido tan rápido los 400 bajo techo. La excubana está ahora igualada en el tercer puesto con Cristina Pérez: “No me lo creo, no me lo esperaba. En la última recta hubo de todo, pero aguanté y soy medallista. Estoy súper orgullosa de España por haberme ayudado a tener la nacionalidad para poder competir en las competiciones de alto nivel”.

En la misma línea se mostró un Pablo Torrijos que no tenía dudas sobre sus posibilidades. Anunció una táctica “a muerte en la final” y mejoró en un centímetro su récord de España encaramándose al segundo puesto por detrás de todo un campeón olímpico, Nelson Évora, y precediendo a otro medallista olímpico, Marian Oprea: “Me vi con capacidad para intentar el oro; tenía un salto de 17,30 o más con una buena ejecución técnica. He quedado segundo, pero me ha dado rabia porque, como el otro día, no acababa de entrar y cuando hice 17,04 he entrado un poco más, pero me he dejado la tabla casi entera”. A pesar de ello, reconoció que estaba “contento porque nunca en una gran competición había mejorado la marca”. Tanto Torrijos como Terrero han mostrado el camino a sus compañeros. Sólo queda por ver quién será capaz de recorrerlo con el mismo éxito.

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