cantaban para ahuyentar a las cobras

La vida en juego durante 14 horas: la escalada de vanguardia de los hermanos Pou

Iker y Eneko Pou hicieron cumbre en el Cao Grande una impresionante aguja volcánica situada en la selva, un entorno hostil al que los montañeros no estaban acostumbrado

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La Torre Mordor, así han rebautizado los hermanos Pou al Cao Grande, la impresionante aguja volcánica situada en el centro del mundo: las islas de Santo Tomé y Príncipe que han ascendido tras 14 horas de escalada de vanguardia. “Desde que llegamos -nos relata Eneko mientras recogen los pertrechos y desmontan el campamento- la niebla y la lluvia nos pusieron en remojo. Estábamos en un entorno hostil, de noches inquietantes. Por eso le hemos cambiado el nombre por el de Torre Mordor, la describe mejor”.

El pasado 5 de julio Iker y Eneko Pou, el escalador Manu Ponce y el cámara Jordi Canyi, después de atravesar kilómetros de selva y dudar si estaban en un decorado de Parque Jurásico, plantaron sus reales en la base del Cao Grande. Diecinueve días después han llegado a la cumbre.

Abrieron, así se denomina en escalada, una línea sobre la roca que se imagina y se ejecuta por primera vez, una vía nombrada ‘Leve Leve’ -despacio o tranquilo en español- cuentan que es un dicho muy repetido por los habitantes de las islas y tiene todo el sentido, ¿qué necesidad de ir deprisa? Llegaron a la cumbre del Cao Grande a las 18 horas y descendieron en la oscuridad. Necesitaron 14 horas para escalar 450 metros, lo que da una idea de la gran dificultad técnica -un grado 8b en libre. Los tres escaladores siguen en la vanguardia, superando continuos desafíos.

Además, lo han logrado en unas condiciones muy penosas: “Cuando estudiamos la vía comprobamos que la roca mojada iba a ser nuestro mayor problema, continua Eneko, no nos equivocamos, durante estas 14 horas de escalada la ruta estuvo empapada, hasta el punto de que en algunos tramos tuvimos que seguir una cascada de agua”. En resumen: roca mojada y también quebradiza, que rompía en pequeños bloques poniendo en peligro a los escaladores y a su equipo en tierra.

Cantar para ahuyentar cobras

Con todo, no han sido esas condiciones las que más les han inquietado. Adentrarse en la selva y vivir y dormir allí: “No te imaginas la angustia que llegas a sentir en la selva” nos decía Eneko en nuestra anterior crónica, hoy, más relajado, amplia los detalles: “Para que te hagas una idea, nosotros teníamos el lavabo comunitario a unos 50 metros del Campo Base, detrás de un árbol. Cada vez que íbamos al baño debíamos internándonos en la selva, por supuesto nadie se acercaba de noche del miedo que teníamos. Nos equipábamos con un palo largo, llevábamos puestas las botas altas de plástico y golpeábamos con el machete haciendo ruido y además cantábamos para que la cobra, o algún otro que anduviese por allí, se marchasen”. Afortunadamente, la cobra no sintió curiosidad por nuestros cantores, a diferencia de Kaa, la serpiente del Libro de la Selva, gran aficionada al canto. Las letrinas en la montaña son la gran asignatura pendiente, que nadie resolverá satisfactoriamente. Pero, una letrina en ese entorno supera todo lo imaginable.

Eneko nos ha enviado el vídeo que recoge el encuentro de los aventureros con la cobra negra. El reptil aparece en el centro de la imagen y en los últimos planos se le ve escabullirse. Lo mejor, como siempre, al final.

La cobra negra de los hermanos Pou

Al proyecto The North Face 4 Elementos solo le queda la Tierra para completarse. Esperamos que los hermanos Pou sean capaces de sorprendernos uniendo de nuevo la aventura y la gran dificultad técnica de sus escaladas.

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