CHARLA CON el alpinista Alex Txikon

Cuando no hacer cumbre en el Everest no es un fracaso: "Llegar a casa entero es un éxito"

“Quizá he cometido un error al subestimar las condiciones de la montaña. Intentar subir y estar hoy en casa, entero, es un éxito”, relata Alex Txikon en charla con este periódico

Foto: En la imagen, Alex Txikon. (FOTOS: alextxikon.com)
En la imagen, Alex Txikon. (FOTOS: alextxikon.com)

“No sé si subir al Everest, en invierno y sin oxígeno artificial, es la última frontera del ser humano, pero estad seguros de que lo hemos intentado”. En declaraciones a El Confidencial a su regreso de Nepal, el alpinista Alex Txikon afirma haber sentido en su propia carne por qué nadie ha logrado cumbre en el Everest desde 1980 en invierno —el pasado 17 de febrero se cumplieron 37 años de la primera ascensión invernal lograda por lo polacos Wielicki y Cichy, ambos con oxígeno—. “Quizá he cometido un error al subestimar las condiciones de la montaña. Intentar subir y estar hoy en casa, entero, es un éxito del todo el equipo. Hemos pasado situaciones muy comprometidas”.

En un ochomil y en invierno, la información de que dispones tan solo te aproxima al estado de la montaña. Hasta que no estás sobre el terreno no se despejan tus dudas. “Desconocíamos cómo estarían los pasos más delicados. Sin duda alguna ha sido mucho más duro de lo que los propios Ice Doctors o yo mismo pensábamos encontrarnos en esta temporada invernal”. Los Ice Doctors son un equipo muy experimentando de sherpas encargados de crear las rutas y los pasos necesarios con cuerdas fijas y escaleras en grietas peligrosas para poder superar la Cascada de Hielo del Khumbu. Cada año crean nuevas rutas. Son imprescindibles para todos aquellos que desean ascender el Everest desde Nepal.

El frío

Alex nos recuerda que tuvieron que reequipar hasta en cinco ocasiones la Cascada. “Para esta parte de la ruta, que es la más expuesta, teníamos previsto instalar 3.000 metros de cuerdas fijas. Hemos empleado el doble, así como decenas de escaleras”. Su estrategia fue la de avanzar día a día, haciendo frente, con seguridad y sentido común, a todas las dificultades. “Os puedo asegurar que han sido muchas”.

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Una meteorología imprevisible, “mucho peor que la estimada en los partes”, que diariamente comunicaban al Campo Base cuatro meteorólogos, expertos internacionales —Vítor Baía confirmó al El Confidencial la dureza de la situación—. Pese a ello, Alex reconoce que el frío no ha sido el principal obstáculo. “La temperatura de 25 grados bajo cero es asumible en expediciones invernales, inclusive la sensación térmica que en ocasiones superaba los 60 bajo cero. Lo que te destruye es el viento”.

Reinhold Messner y Alex Txikon en el campo base del Everest

El mal de altura

Un viento fortísimo que les acompañó desde su llegada. Que no les dio tregua ni un solo día y que ha condicionado toda la expedición. “Hemos soportado unas condiciones durísimas, terribles, hasta para alpinistas experimentados como yo”. En ocasiones, las rachas eran tan fuertes que resultaba imposible dar un paso adelante y mantenerse erguidos. “¿Cómo haces frente a velocidades cercanas a los 100 kilómetros por hora a poco más de 7.000 metros de altura? No queda otra que tirarte al suelo y apretar los dientes”.

Hay una sensación agridulce en Alex. Nos reconoce que le ha echado el invierno, las durísimas condiciones que afrontó, pero que él, cada día que pasaba, se sentía más fuerte. “Esa frontera del alpinismo sigue ahí, pero nosotros lo hemos dado todo hasta el punto de quedar exhaustos por el esfuerzo realizado”. Sentimos la necesidad que tiene de reconocer el trabajo de su equipo: “Los sherpas que me acompañaron en la primera parte querían seguir, los médicos se lo impidieron por temas de salud y tan sólo permitieron que Nuri Sherpa, con tres ascensiones al Everest, continuara conmigo”, dice, y se emociona al recordar a su compañero Carlos Rubio. El alpinista madrileño tuvo que ser evacuado del Campo Base a un hospital en Katmandú al tener síntomas del mal de altura, del que se encuentra totalmente recuperado.

200.000 euros

Ochenta y dos días después de su partida hacia Nepal, Alex hace un obligado balance. Sin duda esta expedición ha sido muy importante en la historia del alpinismo. Hace unos días en estas páginas afirmábamos que la gesta de estos hombres devolvía al Everest su prestigio en el imaginario de miles de alpinistas. Oyendo a Alex y leyendo sus notas de la ascensión, hemos retrocedido a los tiempos heroicos del montañismo. Viendo su emoción al recibir a Reinold Messner, el pasado 6 de marzo en el Campo Base, (“que me dio un chute de energía”) reconocemos su calidad humana.

Sin embargo, recordando a Fernando Rey, el narrador que nos conducía por 'Bienvenido Mr. Marshall', “bien pudiera ser que este cuento no tuviera final, que en general las cosas nunca acaban del todo, ni tampoco salen como uno se había imaginado. Mientras tanto, hay que pagar entre todos los que se ha gastado”. En el caso que nos ocupa, cerca de 200.000 euros son los costes de una expedición de este nivel. Imprescindible el patrocinio y, como Alex no tiene el aparato contra la sordera, con el que Don Pablo, el alcalde de Villar del Río interpretado por el gran Pepe Isbert, contribuía a hacer frente a los gastos del pueblo, deberá recorrer España con conferencias y proyecciones de ese espectacular documental que, con una cuidada fotografía y grabado con cámaras de alta definición y drones, aspira “a ser un referente en el mundo de la montaña a nivel internacional”. Ahora toca descansar.

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